lunes, 26 de abril de 2010

Mad Men - Spoilers

A lo largo de las tres temporadas que hasta el día de hoy componen la serie, Mad Men ha logrado situarse en el mapa gracias a una serie de guiones sutiles, inteligentes, repleto de grandes diálogos y con personajes muy trabajados cuya piedra angular es el Don Draper al que Jon Hamm ha sabido amoldarse a la perfección. Es una serie sencilla, de 13 intensos capítulos por temporada que habla sobre varias cosas: temas como las ventas, la publicidad, el matrimonio, las pequeñas rencillas entre los empleados o la política en los años de Kennedy. Probablemente también se le haya acusado de ser una serie machista pero ni mucho menos, sino que el machismo es otro de los temas que trata la serie para contarnos con ello la incursión de una mujer, Peggy, en un "mundo de hombres" allá por los años 60, donde las cosas no estaban fáciles para ellas y donde el mejor trabajo que podían tener en una empresa de este tipo es el de ser la secretaria. Dicha incursión está descrita con personalidad, sin rebajamientos ni vulgaridades, con la chica mostrando en todo momento su carácter y su ambición, sabiendo comportarse como un hombre cuando la ocasión lo requiere o dando el toque femenino, que esa empresa no tenía antes, cuando es necesario vender un producto cuyos máximos consumidores son mujeres.




Por lo general, se ha visto una serie muy conjuntada durante sus 39 capítulos. Quizá algún pequeño detalle no me gustó durante su primera temporada pero creo que ha sido resuelto con mucho talento durante las siguientes dos temporadas. La inclusión de temas como la homosexualidad de uno de los empleados o la venta de la empresa, que concluye con ese tremendo final de la tercera temporada con los miembros fuertes del reparto despidiéndose de la empresa y montando su propio negocio en un pequeño apartamento además de con Don Draper divorciándose, ha sido tremendo, una muestra de que la serie no está muerta y aún va a tener mucho que ofrecer durante, al menos, una temporada más. Y es que aparte de saber incluir varios temas a la perfección, una de las virtudes de la serie son sus personajes. Todos tienen algo que aportar, momentos en los que se encuentran dubitativos, en el que tienen que tomar decisiones difíciles. Y por suerte eso no solo se reduce a los personajes de Don y Peggy, sino que también Betty, la mujer de Don, Pete, un joven con una ambición desmesurada cuya máxima meta es ir ascendiendo en la empresa e ir pasando por encima de los demás incluso si es su propio jefe, o Roger, uno de los mandamases de la empresa, buen amigo de Don y amante de las secretarias de la empresa y de las mujeres jovenes.




Las pequeñas disputas entre miembros de la empresa siempre ha sido un aliciente al igual que esa pequeña rebelde que es la mencionada Betty, la sufrida esposa de Don y aburrida ama de casa, viviendo siempre una y otra vez infidelidades de su marido y capaz de hacer lo que sea pese a su inocente y angelical rostro. Por no hablar del misterioso pasado de Don, que nos muestra a un hombre que en determinados momentos va a ser capaz de hacer lo que sea necesario para salir adelante, solo por garantizar su seguridad y que la gente sepa de él lo menos posible.
Es muy recomendable verla en versión original aunque bueno, probablemente, después del gran éxito de la serie en la televisión española con ese gran trato que le ha dado Cuatro a las tantas de la noche, la gran mayoría de gente ya ve la serie así. Y lo peor de todo es que es comprensible que la pongan a esas horas porque es una serie que en horario de máxima audiencia hubiera sido un auténtico fracaso.



domingo, 18 de abril de 2010

Alicia en el país de las maravillas (2010)

No soy un gran fan del cine que ha dirigido Tim Burton durante toda su carrera como cineasta lo que no significa que no reconozca que tiene talento. Y desafortunadamente esta nueva versión que ha realizado de Alicia en el país de las maravillas me parece en todo momento fallida e indigna de un director, que aún pareciéndome algo sobrevalorado, es un tipo que ha conseguido llegar hasta donde ha llegado a base de crear universos personales y personajes de lo más extravagantes que iban a tono con la historia que querían contar. Ahí están la inconfundible Eduardo Manostijeras o las películas que más me gustan de las que ha dirigido que son Ed Wood y Mars attacks! a las que se suma Vincent, cortometraje que dirigió en sus comienzos y donde se muestra que como mejor me entra Burton es a pequeñas dosis.




En su última película, el universo que Burton crea para introducir al personaje de la adolescente Alicia en su segunda aventura en el país de las maravillas es de todo menos personal por mucho que quieran comparar esa rebeldía de la protagonista principal con un rasgo característico del cine del propio director y pese a contar con varios personajes que más que extravagantes, son idiotas perdidos que tienen momentos de muchísima vergüenza ajena. En ningún momento percibo el estilo burtoniano que dice tener más allá de algunos detalles visuales. Tan solo algún secundario da la talla como Helena Bonham Carter como la Reina Roja y el gato de Cheshire con la voz de Stephen Fry, insuficiente para un producto de este calibre. A ratos también la Reina Roja se me hace pesada con el tema de las cabezas, pero cuando se pone en plan caprichosa sobre quien se ha comido sus pasteles es cuando la película funciona un poquito. No se puede decir lo mismo de un pesado Johnny Depp, un Crispin Glover algo perdido y una Mia Wasikowska anodina, muy alejada de esa chica inquietante y morbosa que interpretó tan bien en In treatment.




Hay algunas películas en las que Tim Burton ha tenido guiones muy justitos y ha tirado de sus características habituales como director para intentar solventar esas historias, pero jamás se había notado tanto que tenía tan pocas cosas que decir como en la película que nos ocupa. Ni la locura de los personajes, ni el universo visual son capaces de sostener una película que se cae por si sola entre escenas que no aportan nada, uno se acaba cansando de tanto cambio de tamaño de Alicia, y entre un final que nunca parece acabar con una batalla bastante aburrida. Puede que visualmente sea esplendorosa, pero el 3D no aporta nada e incluso las gafas te acaban agotando la vista y las notas en todo momento, es lo que sucede cuando una película es concebida en 2D y por la moda actual acaban pasando los efectos a 3D. Eso es algo que en Avatar solo pasaba al principio, luego te acostumbrabas pero era una película realizada desde el principio en 3D. Espero que no se convierta en una costumbre lo de pasar de 2D a 3D y si se hace una película en 3D es porque desde el principio se tenía esa intención.


domingo, 11 de abril de 2010

Mi vecino Totoro

Ver Mi vecino Totoro en el cine resulta un placer. Y es que la película dirigida por Hayao Miyazaki, uno de los maestros del cine de animación y del cine en general, me parece una de las obras cumbres de la animación. No solo me parece una de las mejores películas de Miyazaki (nada tiene que envidiar a El viaje de Chihiro) y una de las mejores películas del género, sino que también es una de mis películas favoritas. Y es que con Mi vecino Totoro Miyazaki demuestra que haciendo un cine que destaca por su sencillez y que parece no tener un gran argumento, se pueden hablar de muchas cosas y hacerlo con un talento narrativo increíble, con mucho temple a la hora de poner personajes de lo más estrambóticos. Todo eso hace que su película sea un placer para todos los sentidos. Y no es la primera vez que Miyazaki hace esto con una película suya pero quizá con Mi vecino Totoro sea con la que más se perciba esa muestra de talento inusual, de como sacar tanto con tan poco, con una historia sencilla de dos niñas que pasan sus horas en el bosque. La película es un cuento precioso con el que soñar, con el que cerrar los ojos y dar lugar a la imaginación, a ese poderoso mundo que creamos dentro de nuestra mente.




No solo la historia de las niñas en el bosque con todos los personajes que se encuentran como Totoro o el genial Gatobús es muy buena, sino todo lo relativo a la madre de las niñas y como está tratado resulta natural y tremendamente conmovedor. En todo momento hace un retrato sensible de ese tema, que no sensiblero. El encanto con el que el director japonés envuelve toda la trama y a todo los personajes, lo humanos que resultan, la tristeza y también la alegría que rodean a las dos niñas hacen que ver Mi vecino Totoro sea una experiencia increíble. Tanto para los más pequeños como para los más grandes. Y esta película me acompañará toda mi vida por lo que ha significado para mí. Por eso, verla por fin en pantalla grande, ha sido de lo más emocionante. Una experiencia que jamás olvidaré.


lunes, 5 de abril de 2010

Moon, El huevo de la serpiente y Furia de titanes (1981)

Moon:


Tras triunfar en el último festival de Sitges el director de Moon, Duncan Jones, también conocido por ser el hijo de David Bowie, ha puesto su nombre en el mundillo cinematográfico y ya mucha gente quiere ver el que será su próximo proyecto. Y es que con Moon, Duncan Jones vuelve al género de la ciencia-ficción de una manera más clásica y sosegada. Lamentablemente, pese a las buenas intenciones, no todo es bueno en su película, pero tampoco todo es malo. La trama avanza yendo de más a menos, después de unos inicios prometedores, todo se acaba convirtiendo en un batiburrillo argumental que ni produce tensión, ni emociona ni nada pese a que Duncan Jones lo intenta. Pero como no es tonto, sustenta mucha parte de su película al actor principal y, por fortuna, escogió al adecuado, el minusvalorado y siempre grande Sam Rockwell capaz de pasar del drama a la comedia en un segundo sin pestañear. Es cuando Duncan Jones muestra la relación del personaje de Rockwell con su clon y con el ordenador cuando Moon mejor funciona y más engancha, cuando la trama parece sugerir algo antes de irse al traste, cuando se intenta dar entidad y algo de profundidad al personaje de Sam, que acaba pareciendo más un pegote argumental para intentar aportar sentimentalismo que otra cosa. Al final nos encontramos ante una película que resulta interesante pero también ante una película que podría haber dado mucho más de sí.




El huevo de la serpiente:


El huevo de la serpiente es un Bergman raro, que en muchos momentos no parece dirigida por él, que comienza como una película de época que no parece ceñirse a las características habituales del cine que dirigió Ingmar durante toda su carrera. En un principio sorprende porque ya de inicio, Bergman se desprende de ese ritmo más pausado que solía manejar en sus películas, de hecho a medida que avanza la farragosa trama, le va imprimiendo más. Y de una tacada, Bergman convierte una película algo aburrida, sencilla y sin interés, con una historia entre los personajes de David Carradine y Liv Ullmann que en ningún momento emociona ni sugiere, en un producto caótico, irregular, fallido pero interesante, bastante excesivo en varios momentos, con escenas que parecen que están de más (el encuentro de Carradine con las prostitutas y el negro) pero que te va atrapando, que te descoloca y que van haciendo que la película de pronto vaya cogiendo mucho interés hasta su muy interesante y bien realizado final. Es cuando parece aceptar su condición de película no bergmaniana -aunque con momentos Bergman- y acaba asumiendo que su película es fallida y no solo no se avergüenza de ello sino que lo potencia a través de las situaciones, cuando El huevo de la serpiente comienza a funcionar, comienza a sugerirte. De Bergman siempre hay que esperar más, pero me basta con que haya sabido reconducir una película que no estaba ofreciendo nada para acabar ofreciendo algo interesante apoyado en una trama que funciona mucho mejor cuando trata el tema de los experimentos que cuando cuenta la historia entre David Carradine y Liv Ullmann.




Furia de titanes (1981):


Ahora de moda recién estrenado la versión modernizada que se puede ver también en 3D, a la película original dirigida por Desmond Davis le pesan los años como una losa. Pero precisamente son esos efectos especiales pasados de moda, completamente cutres vistos hoy en día, lo que confieren a la primera versión de Furia de titanes cierto encanto. La obra te lleva en todo momento a tu infancia, a cuando uno creció viendo ese tipo de películas en la que los protagonistas para lograr su fin final tenían que pasar antes un montón de "pruebas" para lograrlo. Y aquí Perseo para derrotar al Kraken que va a matar a la mujer que ama, ofrecida como sacrificio, tiene que vivir unas cuantas aventuras para conseguir lo que necesita para poder derrotarlo. Furia de titanes es una historia de venganzas muy bien tratada, con personajes que derrochan carisma, con varios momentos que no solo tienen encanto sino también fuerza. Las secuencias en el Olimpo son antológicos, esas luchas de egos están retratadas de gran manera. Sobre la versión que acaban de realizar dudo mucho que vaya a verla, al menos en un periodo cercano y en el cine, pero dudo mucho que ofrezca algo más salvo esos efectos especiales que han potenciado y que harán de la versión un producto espectacular pero vacío.


lunes, 29 de marzo de 2010

The ghost writer (El escritor)

Ciñéndonos a Polanski como realizador y dejando todo lo demás fuera, hay que reconocer que Polanski es uno de los pocos clásicos modernos que quedan. Quizá no sea de mis directores favoritos pero eso no quita que no reconozca su importancia y que nos ha regalado algunas películas muy notables como La muerte y la doncella, La semilla del diablo o Chinatown. Bien es cierto que su último cine no me interesaba demasiado, incluyendo El pianista que cada día me apasiona menos, y que desde que dirigió La novena puerta siempre he pensado que su talento daba mucho más que para hacer ese tipo de películas u otra adaptación de Oliver Twist con una ambientación más oscura. Quizá su nueva película no sea una obra maestra, pero al menos recupera ese tipo de cine del director que me interesa ver, que maneja con buena mano las obsesiones, que trabaja los personajes sin descuidar ninguno, que teje una trama donde el aspecto psicológico está bien tratado, que contiene momentos de tensión llevados con la buena mano del realizador. No todo es perfecto, pero es puro Polanski. Algo más comercial, pero Polanski.




Con un trama sencilla, en la que un escritor aparece muerto mientras está escribiendo las memorias de un antiguo ministro en plena actualidad por verse implicado en algunos asuntos turbios en aquella época, sus memorias serán continuadas por otro escritor calificado como "fantasma" o como "negro" en la versión doblada. Ese escritor convertirá las palabras del político en prosa para que acaben resultando en un libro. Con solo eso, Polanski es capaz de rodar un thriller de gran elegancia que ya desde su primera escena tremenda con el bote llegando al muelle quiere dejar claras cuales van a ser sus intenciones. Intenciones de las que no se aleja encerrando a sus personajes en un pequeño pueblo y en la mansión en la que se ven recluidos. Polanski dirige con nervio, sin acelerarse, con mucho pulso, dotando a la película de un clima especial que la gran mayoría de directores actuales no pueden o no saben hacer. Además acompañado en algunos momentos por un humor muy cínico que desahoga en determinados momentos. Se nota también que en la trama hay algo personal, se pueden ver semejanzas con la situación que vive el propio director dentro de su vida privada en la actualidad.
Como ya he dicho, la película no es perfecta y quizá en esa trama, en la investigación que el personaje de McGregor acomete, cojea un poco hacía la mitad, antes de llegar al final de la película, pero desde luego es algo que no molesta demasiado y que está más o menos bien controlado.




También cabe destacar el absoluto control que ejerce Polanski sobre sus actores y como saca lo mejor de cada uno desde el que más minutos tiene en pantalla, un creíble Ewan McGregor controlado y que en ningún momento se excede, hasta los que menos minutos tienen, grandes profesionales del calibre de Tom Wilkinson o Eli Wallach que en las escenas que tienen están perfectos, especialmente el primero. Si a eso le sumas un carismático Pierce Brosnan que está muy bien en el papel del político y, la reina de la función, una Olivia Williams que hace suya la película cada vez que aparece, todos ellos te muestran como Polanski ha sustentado también su película en unos actores que lo han dado todo y que él los ha recompensado con papeles muy jugosos.
Una película muy digna de ver y una película que refleja con mucho acierto las obsesiones habituales del cine de Roman Polanski mezclado con una comercialidad que hacen que quizá su producto no tenga ese toque personal que sí tenían algunas de sus películas dirigidas en los 60 o los 70 como Repulsión o El quimérico inquilino, pero que nos seguimos encontrando ante una película metida dentro de su universo. Y que se sigue demostrando que, hoy en día, siguen siendo los grandes directores, los "clásicos modernos" los que siguen manteniendo, en lo que a calidad se refiere, esto a flote.


domingo, 28 de marzo de 2010

Edge of Darkness (Al límite)

El esperado retorno de Mel Gibson a la actuación se salda con la típica película de padre que trabajaba con la policía y que, tras la muerte de un ser querido, en este caso su hija, decidirá volver a coger sus viejas pistolas, iniciar una investigación por su parte y buscar el ojo por ojo con los que han hecho esto. Me recuerda un poco al argumento de la francesa Taken en lo que se refiere a los personajes de Gibson y de Liam Neeson, solo que en aquella no mataban a la hija de Liam, la secuestraban y tiraba más hacía un tipo de acción más frenética, mientras que Edge of Darkness tiene un sello más elegante que no convierte a la película en un producto bueno pero que por lo menos le confiere cierta fuerza visual pese a que el resto de cosas, especialmente en lo que se refiere a argumento, no acompañe con igual acierto. Respecto a Mel, no soy el mayor fan de las películas que ha dirigido, ni me gustan Braveheart ni Apocalypto, pero reconozco que Mel sabe lo que quiere, retrata bien la violencia y que hace un cine de acción algo superior al que se realiza hoy en día, lo cual tampoco es demasiado y a mí sus productos me acaban decepcionando aunque eso no importa demasiado aquí porque él no dirige. Respecto a su unión con el a veces competente pero muy irregular Martin Campbell, se puede decir que nos ofrecen una película a ratos entretenida, pero olvidable sustentada en un guión mediocre de William Monahan, el guionista de moda en Hollywood gracias a su colaboración con Scorsese en The departed.




Y es que para esta nueva aventura de Mel Gibson no se requiere un gran guión pero sí uno que vaya a donde quiere ir sin ningún tipo de reparos, que no se lie al retratar a los personajes, que tengamos bien claro quien es cada uno y el porque están ahí. El personaje de Ray Winstone te puede gustar más o menos pero no queda muy claro sus motivos. Que tiene presencia, por supuesto, Winstone es un actor con carisma, pero se queda en eso. Monahan no te da eso, la investigación de Gibson del pasado de su hija, los encuentros de este con los miembros que trabajaba, amigas o novios no consiguen mantenerte en tensión, se atropella sola sin saber bien la causa en muchos momentos. Respecto a Mel, se dedica a repetir el mismo personaje que cultivó durante bastantes años. Técnicamente la película cumple a la perfección, pese a ese atropellamiento sí que tiene cierto ritmo que al menos hace que la película no aburra en exceso e intenta dar lo que promete aunque sin grandes alardes, bien es cierto. Martin Campbell dirige de manera eficaz sin pararse a pensar mucho en los detalles y cumple con su cometido pero dotando al producto de impersonalidad.


domingo, 14 de marzo de 2010

Green Zone (spoilers)

Nueva unión entre el director Paul Greengrass y el actor Matt Damon después de trabajar juntos en las últimas dos partes de la trilogía de Jason Bourne, dirigidas por el primero e interpretadas por el segundo, El mito de Bourne y El ultimátum de Bourne, dos películas que redefinieron, junto a algunas otras, el nuevo cine de acción con movimientos de cámara muy rápidos, con un manejo de la cámara muy nervioso que llegaron a influir incluso en las aventuras del nuevo James Bond interpretado por Daniel Craig. Paul Greengrass además de las dos partes de Bourne, siempre ha dirigido un tipo de cine comprometido, historias basadas en hechos reales que conmocionaron al mundo. Primero fue el domingo sangriento en Irlanda en la muy recomendable Bloody Sunday, después también retrató uno de los aviones suicidas del 11 de septiembre en United 93 y además también escribió Omagh, deudora del estilo de Bloody Sunday, que trató uno de los atentados en Irlanda, en la pequeña ciudad de Omagh. Ahora con Green Zone, adaptación de una novela, traslada la acción a Irak para tratar los "ficticios" rumores de que en el país no había armas de destrucción masiva y que la ocupación de dicho país fue una gran mentira ideada por algunas personas para justificar una invasión que creían necesaria para poner fin al reinado de Saddam e intentar llevar la paz de una manera muy hipócrita, imponiendo ellos al nuevo líder y destrozando el país, dejándolo en ruinas, dicho sea de paso.




Greengrass idea su película sobre una gran mentira, sobre la búsqueda de la verdad a cargo de uno de los soldados de EEUU que lidera una unidad que busca las armas de destrucción masiva, que ve como en cada registro que hacen con las coordenadas que le mandan desde inteligencia siempre son incorrectas, nunca encuentran las armas. El personaje de Matt Damon empieza a cuestionar primero la información y, después de contactar con el personaje de Brendan Gleeson, todo el tema de la invasión apoyado también cuando se ve involucrado, después de una información obtenida por un iraki con el que formará equipo, en un conflicto con uno de los hombres importantes de Saddam. A medida que avanza la trama vemos como la mentira cada vez se hace menos enmarañada, va teniendo claridad y todo apunta hacía una persona en concreto como principal responsable, uno de esos hombres que hará cualquier cosa por sacar todo adelante sin importarle las formas: el personaje interpretado por Greg Kinnear.
Todo esto lo trata Greengrass con sobriedad, apoyado por la labor del casi siempre competente Brian Helgeland en el guión, sin grandes sorpresas pero sin fallos de relumbrón, dando escenas de acción bien resueltas y dirigidas y apoyados en un Matt Damon que cumple en el plano físico en una interpretación en la que no se le exige demasiado más que sea creíble en esa búsqueda que inicia su personaje para saber lo que verdaderamente está sucediendo. Cumple con eso.




Green Zone es una obra entretenida, quizá te hará cuestionarte cosas, quizá no. Para muchos, este tipo de cine que trata temas delicados basado en hechos reales siempre debe tener algo más que simple entretenimiento, que no se pueden tratar tan a la ligera. Green Zone, dependiendo del espectador, te puede dar entretenimiento o algo más. A mí me ha dado especialmente lo primero. Y no la juzgo por eso, me parece muy correcta la labor que hace Greengrass o la que hizo Bigelow con su muy entretenida y vibrante película The hurt locker, a la que quizá se ha endiosado algo con los premios, con el tratamiento que hacen de la guerra. Desde luego es mucho mejor que la labor que han hecho algunos de los directores que han criticado precisamente eso como el señor Fernando Trueba, que debería preocuparse más en tirar piedras sobre su propio tejado antes que en el de los demás, que pese a que su última película no me disgustó como a mucha gente, tampoco es que fuera gran cosa y tenía muchos detalles muy cargantes.