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domingo, 12 de agosto de 2012

Hatfields & McCoys (spoilers)


Película para TV, de algo más de 4 horas y media, dirigida por Kevin Reynolds. Este trabajo supone el reencuentro del director con Kevin Costner tras el sonoro fracaso de Waterworld, película que me parece muy disfrutable. Anteriormente a Waterworld habían trabajado juntos en Robin Hood, príncipe de los ladrones y en ¿Dónde dices que vas?. No es ningún secreto que Kevin Costner ha sido junto con Clint Eastwood, con quien trabajó en la soberbia road-movie dramática con algunos ecos de western Un mundo perfecto, uno de los que intentaron hacer resurgir el western en los últimos años ya fuera dirigiendo -Bailando con lobos y Open Range- o actuando en ellos -Silverado y Wyatt Earp, ambas de Kasdan-. Desde luego a Costner le viene bien esta película para volver a la primera liga, esa que ocupó a finales de los 80-principios de los 90 con películas como algunas de las ya citadas, Campo de sueños, Los intocables de Eliot Ness, Revenge o esa obra maestra que es JFK.


En esta miniserie, Reynolds nos cuenta la historia real de ambas familias y de cómo después que los patriarcas, Randall McCoy y Anderson Hatfield (Bill Paxton y Kevin Costner), estuvieran juntos en la guerra y que uno de ellos le salve la vida al otro, en su regreso a su hogar poco a poco surgen las rencillas entre ellos. Y conforme esa rencilla no se soluciona, la cosa termina yendo a más hasta que se convierte directamente en una guerra entre ellos y en como cada uno van perdiendo, normalmente en tiroteos, a miembros de su familia por un simple odio que entre todos ellos se encargan de avivar y en el que no van a perdonar a nadie, ni a las personas más inocentes de la otra familia ni a posibles traidores dentro de su propia familia.


Reynolds se siente mejor dirigiendo en la tormenta que en la calma. Se le nota que es un director más de acción. Eso no quiere decir que no tenga momentos buenos dentro lo de segundo. Pero se le ve más cómodo cuando le toca narrar el odio entre las dos familias y como la cosa va a más que cuando tiene que pararse en la trama romántica entre el hijo de Hatfield y la hija de McCoy y, posteriormente, entre ese mismo Hatfield, con mucha facilidad para enamorarse, y una de las primas de los McCoy. Pero también tenemos momentos de calma muy tensa, como esa escena en la que Costner piensa en cargarse a su hijo mientras están pescando después que haya tenido la lengua muy larga. Llega a recordar un tanto a la escena de Fredo en El padrino II. No sabes en ningún momento si el patriarca de los Hatfield tendrá el valor o no para terminar matando a su propio hijo.

  
Hatfields & McCoys ha sido definida como una serie en la que no hay héroes o villanos. Simplemente hay gente que es un poco más violenta y cabrona que otros. Los dos grandes ejemplos son Jim Vance y Bad Frank Phillips. El resto de personajes tienen ese punto de ser personas que pueden demostrar su humanidad en cualquier momento pero que a los dos segundos te pueden pegar un balazo por la espalda. Es el caso de Nancy McCoy, que en un momento parece estar al margen de toda esa violencia y más tarde termina por ser una de las que más difunden ese odio hacia los Hatfield. También se quiere remarcar el carácter religioso del patriarca de los McCoy y como contrasta eso con su manera de actuar. A su lado tiene a su esposa que permanece a su lado pese a ver como sus hijos van muriendo poco a poco.


Y Kevin Costner y Bill Paxton aprovechan los regalos que les ofrecen. Sobre todo Costner. Pero no son los únicos. Ese actor minusvalorado que es Tom Berenger está absolutamente espléndido en la piel de Jim Vance. Igual que Andrew Howard o Noel Fisher, el último en un personaje en el que era fácil caer en lo vulgar. Quizá Matt Barr no llegue a apasionarme y de Powers Boothe, aunque cumpla, espero más. En cuanto a personajes femeninos, hay algunos personajes bien trabajados. Las esposas de los dos mandamases, interpretadas por Sarah Parish y Mare Winningham, están muy bien. Como también cumplen Jena Malone, sobre todo cuando saca su lado más perverso, y Lindsay Pulsipher, pese a protagonizar algunos de los momentos más endebles de la película.


Es una película para verla y disfrutar. Y cada vez que sale un western actual que resulta recomendable me gusta alabarlo y recordar que es una pena que se trabaje tan poco en él. Pero de vez en cuando se hacen películas que merecen mucho la pena. Es bonito que aunque solo sea una película al año o pocas más se hagan películas o miniseries como Broken Trail, True Grit, Meek’s Cutoff, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o Rango. No son muchas pero todas ellas merecen la pena y además no son películas que sean muy parecidas, cada una es estupenda en su estilo. Y, por supuesto, encima de todas ellas está la proverbial Deadwood, serie imprescindible que es ya un clásico moderno.


domingo, 5 de agosto de 2012

Luck


Hay series que cuando ves el piloto siempre esperas que vayan a más. A veces se cumple eso -en mi opinión ocurre con las grandes series de la HBO como The wire o Los Soprano- y a veces ocurre justo con lo contrario -me está pasando con The Newsroom, que esperaba que fuera a más pero está yendo a menos aunque aún está a tiempo de remontar-. Con Luck ocurre lo primero. Y con la mala suerte que justo cuando la serie está yendo a más, acaba. Y más mala suerte después que la serie fuera renovada para una segunda temporada, acabara siendo cancelada por la muerte de varios caballos durante el rodaje.


Creada por David Milch, creador de la imprescindible Deadwood, y con Michael Mann como productor y director del capítulo piloto, Luck es una serie a la que le cuesta arrancar. Quizá la serie se mantiene 5 o 6 capítulos a un nivel interesante pero cuyo material daba para mucho más y se desata en los últimos 3 capítulos que están a un nivel alto, sin acabar de llegar a lo sublime pero realmente buenos. Y es una pena. Con el equipo que hay detrás de ella, la impresión final de la serie con esta única temporada de 9 capítulos es la una serie que necesitaba más tiempo.


Quizás Luck tiene demasiados personajes. Intenta abarcar todos los tipos de personajes que te puedes encontrar por aquí: jinetes, agentes, propietarios de caballos, entrenadores, la peña que apuesta y, por supuesto, mafiosos. Así hay pequeñas cosas que nos indican como funciona estas carreras -como el mismo peso de los jinetes- y se van formando guerras que deberían haber explotado en la segunda temporada -como el cara a cara entre los personajes de Dustin Hoffman y Michael Gambon o la particular guerra que el personaje Nick Nolte mantiene por la propiedad de su caballo más exitoso-. 


Probablemente la serie requeriría menos personajes y más centrarse en las historias de algunos. Es cierto que de las partes de los protagonistas ninguna da la impresión de quedarse coja pero sí que es cierto que hay otras que no terminan por interesarme demasiado. La parte de los cuatro tipos que apuestan en las carreras y que terminan por ser propietarios de un caballo es la que, muchas veces, da un poco de aire fresco y relaja la trama aunque a veces vea en ella ciertos detalles innecesarios. Pero no le viene mal ante cierta intensidad en otras partes.


Quizá la del agente sea de las más desaprovechadas y de las que menos terminan por importarme. La parte de Nolte en un principio se mantiene por la química entre él y la chica -la adorable Kerry Condon- y más tarde se eleva por la lucha por mantener su caballo. La de Hoffman va de menos a más, en un principio también se sostiene por una química, la de él y la de un grandioso Dennis Farina y sus escarceos con Turo, el entrenador del caballo del que son propietarios. Pero poco a poco su trama va a más hasta que en los últimos capítulos nos ofrecen escenas de tanta calidad como la de la cafetería. Respecto a Turo, quitando sus escenas con Hoffman y Farina, su parte es la que menos me atrae.


Por supuesto, Luck es una serie que en la producción se nota que se han rascado los bolsillos con una puesta en escena elegante o unos movimientos de cámara en las carreras de caballos muy buenos. Dichas carreras están excelentemente realizadas y por momentos resultan emocionantes aunque acaban por rebajarla conforme avanzas porque intuyes quien va a acabar ganando al final. Aún así, Luck es una serie que está muy bien, disfrutable y cuyo mayor pero termina siendo que la serie no acabara continuando con una segunda temporada que daba la impresión que iba a dejar esta primera temporada en un simple juego de niños. Lástima.


sábado, 21 de julio de 2012

Girls (Primera temporada) - Spoilers


Girls ha sido una de las nuevas apuestas de la HBO esta temporada. Y por lo escuchado por cierto sector de la crítica no le ha ido nada mal. HBO, que tiene en la actualidad la gallina de los huevos de oro con Game of thrones -que me parece entretenida pero algo sobrevalorada- y en verano cuenta con el buen funcionamiento de la para mí infame True Blood -espero que su creador, Alan Ball, se meta pronto en otras cosas-, ha dado con la tecla exacta con Girls. Y creo que se ha exagerado un poco con ciertos comentarios que he leído sobre la serie pero, desde luego, me parece una serie que resulta interesante.


Antes de comenzar a verla, decidí ver la recomendable Tiny Furniture, el debut como directora de Lena Dunham, que es la protagonista, guionista, creadora de la serie. También la directora de gran parte de la primera temporada de Girls. La vi para así familiarizarme con el estilo. Y era una película independiente que estaba muy bien y en el que ya se veía cosas que más tarde ha desarrollado en la serie. Y también se nota que detrás de Girls está Judd Apatow produciendo. Quizá tenga un estilo más realista que las películas del famoso productor, pero esa cierta tendencia de exagerar ciertas cosas y la constante obsesión por el sexo tan habitual en el cine del director están también en la serie. Aunque sea una de las principales características de Dunham, quizá, ella y Apatow estaban destinados a encontrarse.


La serie sigue a cuatro chicas: Hannah, Marnie, Jessa y Shoshanna. Hannah vive con Marnie, su mejor amiga, y Jessa con Shoshanna, que son primas. Es una serie que se centra especialmente en la figura de Hannah (Lena Dunham), en como sus padres han dejado de darle dinero para que se gane la vida trabajando. En el resto de las chicas se adentra más en sus relaciones o en su vida sexual. Marnie con la historia con su novio -el chico con vagina-, Jessa con esas miraditas al padre de las niñas de quien es canguro y Shoshanna siendo aún virgen y obsesionada con Sexo en Nueva York.

  
Girls es un retrato de la sociedad actual pero siempre exagerando un poco el tema como es el caso del personaje de Adam, una especie de psicópata que tiene sexo con Hannah y que parece que siempre está dispuesto a humillarla haciendo algún disparate. Aunque ella siempre vuelve a él -quizá por cierta tendencia sadomasoquista- y termina por ser el novio ideal para ella en una relación que si se acaba quebrando es más probable que sea por culpa de la chica antes que de él, que cuando ambos comienzan la relación él se vuelca con ella queriendo incluso que vivan juntos. 


Y Hannah además tiene que buscar la manera de conseguir dinero. Pero el trabajo hoy en día escasea y cuando lo hay es en unas condiciones nefastas. Es el caso de estar de prácticas sin cobrar o, en otro trabajo, el tener a un jefe con las manos demasiado largas. Y como escritora que es, está falta de inspiración. Vamos, que no está en su mejor momento y tan solo su relación con Adam en los últimos capítulos le da algo de estabilidad. Aunque su egocentrismo, el estar constantemente centrada en ella le termina por “romper” su relación con su mejor amiga, que se ve de casa. Porque, al fin y al cabo, Hannah es una chica insegura con casi todo, desde su físico hasta con todo lo que está haciendo.

  
Girls es una serie imperfecta, que quizá algunos personajes importantes se han visto afectados por el gran protagonismo del personaje que interpreta Lena Dunham, quedando un tanto desdibujados. Como también por alguna decisión precipitada de guión. Pero ante todo, uno prefiere quedarse con lo bueno como poder verse reflejado en esa inseguridad que siente Hannah con ella misma y con todo lo que hace. Sea como sea, es una serie con la que Lena Dunham demuestra ser una chica con mucho talento. La duda es si será capaz de ser una serie que aguante el listón durante varias temporadas.




martes, 10 de julio de 2012

The Newsroom: Episodio piloto



Sin ningún tipo de duda, Aaron Sorkin es uno de los hombres de moda. Tiene a sus espaldas dos series de culto -El ala oeste de la casa blanca y Studio 60 y, bueno, en menor medida una tercera sería Sports Night- pese a que la segunda fue cancelada por bajas audiencias y los guiones de películas como La guerra de Charlie Wilson, Moneyball y La red social le han colocado arriba también dentro del ámbito cinematográfico. Tanto que él, por encima de un reparto de caras conocidas, ha sido el principal reclamo de The Newsroom, serie que acaba de crear para la HBO y que ha tenido una gran audiencia. Sorkin ya está dentro de la liga A y parece que con The Newsroom se va a confirmar como uno de los grandes creadores actuales de América -si es que no lo era ya-.

  
The Newsroom tiene una escena inicial en la que Sorkin pretende ganarse al público ya de principio. Sobre todo porque vemos a un personaje aparentemente imparcial dando su opinión, después de que le fuercen a darla, sobre lo que piensa de la condición de América como mejor país del mundo. No cabe duda que siendo una serie de Sorkin y encima retratando un equipo de noticias, The Newsroom va a hablar mucho de la situación de Estados Unidos -con noticias que han sucedido en la realidad- y también sobre política sin intentar posicionarse -aunque por muy imparcial que intente ser Sorkin no sé si lo conseguirá, en Studio 60 creo que acababa pecando precisamente de eso-.


Pero eso no será lo primordial porque no tengo dudas que ese puesto lo van a ocupar los personajes. O al menos eso se intuye del capítulo piloto en el que, con muy poco, han definido a la mayoría de personajes importantes y las relaciones entre estos. En un lado tenemos a Will, el difícil presentador del programa, sobre todo de puertas para adentro, al que parece que se le va la cabeza cada dos por tres. La cita explicita de El Quijote no es gratuita pues se puede ver una similitud entre el personaje de Jeff Daniels y el famoso hidalgo, con todo su equipo como sus fieles escuderos.


Esperemos que el componente romántico de la serie sirva para darle un toque más amargo a los personajes, pues las relaciones que tienen o están acabadas o resultan complicadas, y no para hacer una serie donde esto termine devorando a lo anterior. No creo que sea así. Pero ya vemos que McKenzie (Emily Mortimer) mantuvo una relación con Will (Jeff Daniels) hace años y que puede seguir existiendo entre ellos eso de la tensión sexual no resuelta. Por otra parte, tenemos al productor chaquetero con una de las empleadas de Will que a su vez tiene un acercamiento con el hombre de confianza de McKenzie. Vamos, un trío en toda regla en la que se ve inmersa el personaje más nervioso o inseguro de la serie (Alison Pill), por decirlo de alguna manera.


El director del capítulo piloto es Greg Mottola. El director de Superbad, Adventureland y Paul. También productor de la serie. Y algo del Jesse Eisenberg de Adventureland hay en el personaje de Will. De esa mirada amarga solo con la diferencia que él era un joven estudiante que tenía que pasarse un verano trabajando y Will es un periodista que lleva ya años al pie del cañón. Pero Mottola hace su trabajo de manera notable. Con una sobria puesta en escena, nos ofrece un par de planos tan detallados como notables, sigue a la perfección a los personajes y mejora con la elegancia que le imprime a la dirección el guión de Aaron Sorkin. 

  
The Newsroom es una serie que necesita tiempo. En el piloto hay grandes cosas pero las mejores pueden estar por llegar si siguen con este ritmo. Espero que Sorkin no termine convirtiendo su producto en una marioneta en la que mostrar su ego con diálogos ágiles que resultan vacíos o terminando por hacer una crítica vulgar de todo el mundo que retrata. No lo creo. Puede ser una de las grandes series de la cadena y con un reparto inmenso. Tenía ganas de ver a Jeff Daniels con un papel protagonista y siento debilidad por Emily Mortimer. De momento, ya tiene asegurada la segunda temporada.



domingo, 3 de junio de 2012

Lights out (El declive de Patrick Leary) - (spoilers)


Los primeros capítulos de Lights out sirven como presentación de los temas que vas a ver en los siguientes. Una presentación tanto de los personajes como de las tramas. Pero lo importante es que en los dos o tres primeros capítulos -los capítulos son de poco más de 40 minutos- ya han conseguido meter todo lo importante o, al menos, lo que es la base de la trama a lo largo de la temporada para desarrollarlo en los siguientes capítulos. Y ningún detalle es gratuito, la escena menos significativa de un capítulo puede regresar con fuerza en capítulos posteriores. En la serie nos presentan la figura de Patrick Leary, un boxeador que tuvo su momento de gloria y que ahora vive marcado por un combate que perdió y del que él mismo, y mucha gente también, se considera ganador pese al resultado final y pese a que también supuso su retirada del ring por petición de su mujer. 

Lights out -- Lily Pilblad, Catherine McCormack y Ryann Shane

Lights out es una serie que no rehúye los tópicos. Todo lo contrario, los abraza con determinación y muestra algo que ya ha visto el espectador mil veces pero sin tomarlo por tonto y consiguiendo que uno se acabe olvidando de eso. Sobre todo, la serie es un gran retrato familiar que gira en torno a la figura del boxeador. Tenemos a su mujer y a sus tres hijas por un lado y a su padre, su hermano y su hermana, su sobrino -aunque este personaje finalmente es menos importante-, por el otro lado. Patrick es un tipo que sigue viviendo del pasado, recordando los buenos tiempos en los que fue campeón de los pesos pesados, pero también asumiendo que el presente que tiene no es muy esperanzador y que necesita hacer cualquier cosa para sacar a su familia adelante después que económicamente esté, como se suele decir, pelado, sin un dólar.


En la serie resulta clave la figura del hermano, Johnny, y su relación con Patrick. Porque es un personaje que está a medias entre el tipo que realmente solo se preocupa por sí mismo y que no duda en vender a su hermano cuando él lo necesita y el tipo que, también es cierto, siempre ha estado al lado de su hermano tanto cuando le ha ido bien como cuando le va mal. Él es quien le introduce en el mundillo de la mafia pero también quien le dice que no tiene que trabajar con ellos, que buscará otra cosa para ganar dinero. Y es Patrick el que tiene la determinación de meterse de lleno. El problema de Johnny es que es un chanchullero y que le gusta el dinero -y las apuestas, para más tópicos- pero realmente tampoco se le demonifica, ni tampoco le vemos como una persona que no se preocupe por su familia. Siempre sin dejar sus intereses de lado pero siempre está ahí apoyando a su hermano. Pese al hecho que organiza la pelea que supondría su reencuentro en el ring tras 5 años retirado a las espaldas del boxeador y vende los derechos de las peleas que tendrá al tipo menos indicado.

Otros tópicos se ponen sobre el tapete: tenemos a un padre que está ahí y que muchas veces cuestiona a sus hijos pero siempre los ayuda -Stacy Keach, protagonista de otro gran retrato pugilístico con muchísimo drama como Fat City-. Tenemos a un boxeador que ha dejado atrás su vida pasada para centrarse en su familia; tenemos a unas hijas preocupadas por su padre, una porque lo vio pelear y es demasiado pequeña como para entender algunas cosas y la otra hija, la mediana que es con la que tiene una relación más profunda y se acaba convirtiendo en su confidente al enterarse de su enfermedad, mientras que la otra hija, la mayor, es una adolescente que quiere disfrutar de la vida comenzando a interesarse por los chicos y que parece no preocuparle mucho su futuro. Está el ya citado hermano.


Resulta clave la mujer de Patrick a la que el boxeador le oculta todo lo que está pasando y que se va encontrando con visitas de la policía a su casa o coches embargados, todo hasta que no le queda más remedio que contarle que están arruinados; la mafia por en medio, siempre importante en tantas películas de boxeadores (Toro salvaje, Nunca podrás vencerme y en otro ámbito -el del terrorismo del IRA- en The Boxer) que aquí los tenemos siempre detrás de cada pelea intentando llenarse los bolsillos; y la enfermedad por demencia pugilística -lo que comúnmente conocemos como “acabar sonado”- del protagonista. Vamos, que están todos y cada uno de los tópicos y todos ellos para hacer más lacrimógena la serie y para ponerle muy complicadas las cosas al protagonista. Y aún así, funciona. Porque el mérito de los creadores, guionistas y directores es que eso te termine por importar poco y te acabes sumergiendo en la historia de la familia, que el nivel de intensidad de lo que vemos supere a lo predecible y mil veces ya visto.


Porque recursos de dirección y de montaje están soberbiamente utilizados para hacer más amena la serie. Quizá, puestos a elegir, me gustaría que en algunos momentos la situación se relajara y que hubiera pequeños ramalazos de humor, quizá para otorgarle algo de tranquilidad a la trama. Aunque supongo que está complicado porque al fin y al cabo la historia te introduce en una situación límite y el protagonista está apocado a ella. Por suerte la serie siempre te presenta algún que otro personaje que entra y sale de la serie durante algunos capítulos -Ed Romeo, que entrena al protagonista siempre dejando su huella en todos los personajes con los que interactúa, el personaje de David Morse como antiguo boxeador que ha acabado sonado, como si fuera un espejo del futuro al que se mira el protagonista, o el personaje de la madre que aparece para agitar a la familia y ya de paso sacarle el dinero a Patrick-.


La serie fue un fracaso a nivel de espectadores, ya que casi nadie la vio, y se canceló pronto aunque por suerte pudieron terminar la temporada de la que consta la serie. Que es una serie que está cerrada, sí, pero que, también, tendría fácil su continuidad. Pero tampoco es algo que se ve necesario. Es muy disfrutable tal como está, el ver este regreso a la gloria del protagonista, esta segunda oportunidad que le ofrecen para boxear.

Lights out -- Lily Pilblad, Meredith Hagner, Holt McCallany, Ryann Shane y Catherine McCormack

sábado, 21 de abril de 2012

Presunto culpable (spoilers)


Normalmente las series o las miniseries de la BBC suelen ser fiables y tienen un mínimo de calidad. En el caso de Juicio a un inocente o Presunto culpable (Criminal Justice) debo decir que, en cierta medida, me parece indigna de la cadena. Y no es que sea una miniserie horrible pero sí resulta un producto bastante flojo. Compuesta por 5 capítulos de casi una hora de duración, Criminal Justice nos cuenta la historia, basada en hechos reales, de Ben Coulter, un tipo que durante una noche que coge sin permiso el taxi de su padre, termina pasando la noche con una mujer que acaba siendo asesinada y que, las pruebas de dicho asesinato, llevan directamente a Ben.

  
Criminal Justice nos cuenta una historia previsible, que hemos visto mil veces. Cuando esto sucede, yo normalmente espero olvidarme de esa previsibilidad con otras cosas. Ya sea con una trama bien construida, con personajes que estén definidos, con una gran puesta en escena.... pero Criminal Justice no ofrece nada de eso. La trama va dando vueltas y pareciendo, a medida que avanza la serie, más y más estúpida hasta derivar en un final de traca, los personajes se definen en dos o tres trazos y las relaciones entre ellos no están bien llevadas mientras que la puesta en escena no está del todo mal pero tampoco ofrece ninguna escena realmente memorable.


Quizá el primer capítulo, cuando Ben aún está libre y entabla contacto con la mujer que acaba siendo asesinada, no está del todo mal y tiene su punto. Pero cuando comienza el personaje a pasar todo el infierno en prisión, todo se va al traste. Se puede entender la actitud del personaje principal por todo lo que le está pasando aunque llega un momento en que parece que está pidiendo a gritos que le den un par de palizas en la cárcel. Algo de carácter no lo vendría mal. Su relación con su compañero de celda es realmente precipitada. Se podría entender que éste último le acabe ayudando por estar cansado de hacer lo que hace, pero en un momento de la miniserie él dice que le gusta el papel que realiza en la prisión y su reacción a ayudar a Ben termina por resultar exagerada.


Tampoco los demás personajes de la prisión tienen mucho donde rasgar. Está el típico preso que le hace la vida imposible al protagonista y que poco tiene que aportar y, sobre todo, el preso que resulta ser el mandamás de la cárcel y de saber bastante del caso de Ben. Esto parece cogidísimo por pinzas, una justificación innecesaria para intentar darle más peso a su personaje o para que entendamos la reacción del personaje de Pete Postlethwaite al final, pero termina por ser otra cosa más al cajón de las incongruencias. Como ese policía que cree en la culpabilidad de Ben pero tiene que ir manipulando pruebas para seguir manteniéndolo en la cárcel. En un principio tiene su punto y resulta el personaje más atractivo de la serie, a medida que avanza, él va a menos.


Pero luego está el juicio de ese caso. Y es lo peor de la serie. La defensa del chico consiste en cambiar de estrategia cada 5 segundos. Una auténtica chapuza, vamos. Y no se entiende que la jueza permita todo eso a los abogados defensores. Pasan del asesinato inconsciente -al no poder recordar Ben lo que pasó-, a la defensa propia y de eso a que fuera otra persona quien asesinara a la chica. Intentan ir por el carácter de la chica o por la gente de alrededor de ésta pero nunca consiguen nada bueno. Vamos, que básicamente con tanto cambio de estrategia le están diciendo al jurado que fue el chico quien lo hizo y que ni ellos tienen claro lo que pasó. A eso hay que sumarle la relación entre el chico y su madre, quien cree que su hijo sí asesinó a la mujer. Esto estaría bien sino fuera porque las razones por las que la madre le cree el culpable también es para darle de comer aparte al guionista.


Una conclusión realmente nefasta y muy precipitada, como si tuvieran prisa por terminarla, en la que al fin se demuestra que el chico es inocente, termina por rematar una serie floja. Y es una pena porque creo que Criminal Justice tenía un tema interesante, aunque aquí está muy mal tratado, y buenos actores, aunque todos acaban sucumbiendo ante unos personajes muy desdibujados, para poder ofrecernos una serie cuanto menos interesante. No recomiendo perder el tiempo con ella. Tiene segunda temporada, con otros personajes y actores, pero de momento no tengo ninguna intención de darle otra oportunidad.