domingo, 21 de febrero de 2010

Shutter Island (con spoilers)

Es curioso lo de Martin Scorsese. A cada nueva película que ha dirigido en los últimos tiempos, especialmente en su etapa de colaboración con DiCaprio, el público siempre ha dicho que está de capa caída, que sus películas no tienen la fuerza de antaño. Se le ha exigido mucho más, todo lo contrario que por ejemplo a otro de los grandes clásicos actuales como Clint Eastwood que lleva haciendo películas menores desde Million Dollar Baby, pero que sin embargo siempre se le ha criticado bien y se le ha alabado, ni él ni sus películas desde entonces han recibido excesivas quejas ni siquiera de productos que no son especialmente destacables como Invictus, sobrevalorando obras como Cartas desde Iwo Jima o Gran Torino, que tienen destellos de gran cine, momentos de puro Eastwood pero muy a cuentagotas. Quizá Scorsese no vuelva a realizar otra Taxi Driver o otra Goodfellas, pero es que tampoco es su propósito y hay que reconocer que con Shutter Island mezcla comercialidad con su sello añadiendo escenas oníricas en varios momentos que hacen que te encuentres con un producto muy entretenido y sugerente con cierto aire a ese cine negro de antaño.




En Shutter Island, Scorsese acaba en ese final desvelando todo el pastel y aclarando todas las dudas posibles, contestando con ello a todos esos pequeños detalles que podrían haber quedado en el aire, resulta especialmente minucioso en ese tema y se comprenden el motivo de la utilización de ciertos recursos técnicos (utilización de planos, música). Puede parecer grandilocuente pero lo cierto es que esa dirección ayuda a acrecentar la sensación de estar viviendo una auténtica pesadilla, en la que sueños oníricos y alucinaciones cuando el personaje está despierto se mezclan sin saber concretamente cuando éstas pueden ser auténticas o falsas. El final puede seguir siendo tramposo, pero es coherente consigo mismo y con lo que Scorsese quiere mostrar desde el principio de la película, las pistas están ahí y en un segundo visionado se pueden llegar a aclarar muchas cosas y comprobar que, correctamente, es un final bastante lógico. Además es absolutamente desoladora -y preciosa- la escena en la que nos muestran a DiCaprio y a Michelle Williams en el lago tras matar ésta a sus tres hijos. Está rodada con un gusto exquisito. Tiene la fuerza de los mejores directores clásicos. Es sin duda la escena que más me gusta de la película -junto al fusilamiento en la guerra con el travelling lateral- y no me parece que esté de más. Además ayuda un DiCaprio intenso que lleva con buena mano el peso de la película y las aportaciones de Emily Mortimer, Max von Sydow, destacando a Michelle Williams y, especialmente, un Ben Kingsley tan elegante como descomunal.




Como fan desde hace mucho tiempo del cine del señor Scorsese debo decir que Shutter Island para nada me ha decepcionado. Desde luego no la pongo entre sus mejores películas pero sí que sigue siendo un lujo poder ir al cine a ver una película suya de calidad, muy bien dirigida y que te mantiene clavado en la butaca. Quizá pueda ser la mejor película de la pareja formada entre DiCaprio y Scorsese aunque a mí me gusta bastante Gangs of New York, pero sí que es la mejor en la que ha estado el actor. Y ahora esperemos que en sus siguientes proyectos nos traiga otra película muy bien hecha y algún documental de esos que tan bien sabe realizar.


domingo, 14 de febrero de 2010

Camino

Huí en su momento de Camino, pese a todos los comentarios sobre la película y pese a triunfar con un porrón de premios, por temor a encontrarme con el mismo dramón de siempre que busca con ahinco y con desesperación la lágrima del espectador. Como la daban por la televisión sin anuncios ya no había excusa. Y me he encontrado precisamente con lo que esperaba, el dramón de turno aderezado con algunas escenas oníricas torpemente realizadas (se nota que no es lo de Fesser) y que en un momento dado parece repetir la estructura de la película durante muchísimos minutos: Nerea Camacho llora, Carme Elias suelta su rollo religioso y Mariano Venancio calla y guarda muchas cosas para él mismo. Luego se quedan padre e hija solos y existe complicidad entre ellos.




El problema de Camino es que pese a ser un dramón en toda regla, muchos personajes parecen estar muy caricaturizados para intentar contraponerse a su personaje principal, especialmente esto se nota en los compañeros de clase de la chica, y en todo el asunto de la obra de teatro. También las escenas paralelas con la hermana y su "superiora" que no parecen pintar nada, más allá de hacer una crítica torpemente trazada a esa institución que muchas veces parece solo buscar el dinero (como se muestra en la escena que Manuela Vellés comparte con su tía en la ficción). También el cura y en algunos momentos la madre no se escapan de esto. Fesser demuestra su poca mano para jugar con los personajes y lo deja todo a que las situaciones lo saquen del paso, a imponer la lagrimilla fácil al espectador con escenas que sobrepasan la sensiblería, a intentar mostrar el dolor de la chiquilla solo por puro morbo.




No todo es malo en Camino, pues a ratos, especialmente por parte de algunos de sus actores con Nerea Camacho y con Mariano Venancio a la cabeza, este último lo mejor de la película sin lugar a dudas, sí parece encontrar su punto, sí parece manejar con acierto algunas cosas del tema religioso, los sentimientos del padre y de la chiquilla que cree no merecer la enfermedad que tiene después de todo lo que ha rezado y ha querido al que supuestamente está ahí arriba, aunque todo eso fuera impuesto por su madre.
Puede ser que si Fesser se hubiera dejado de algunos rollos, de pensar en las reacciones del público en cada momento y se hubiera tirado realmente a la piscina para mostrar sin reparos todo ese dolor, para que las pesadillas de la chica hubieran sido realmente truculentas, para darle a todo lo que se ponga por delante y no dejar nada en pie, Camino hubiera sido una película tan terrible como hermosa.


domingo, 7 de febrero de 2010

The Road (con spoilers)

La película que nos ocupa, que ha sido vendida con unos engañosos avances que parecían tirar por la acción para con ello atraer público a la sala, es precisamente lo contrario a lo que se vendía. Es sosegada, es tranquila e intenta profundizar en lo que sienten sus personajes en cada escena, en cada momento. Es por ello que la historia es una mera excusa para lanzar las ideas importantes de la película: ambos caminan por el sur intentando acercarse a alguna playa pero sin ningún aparente rumbo fijo, su única meta es sobrevivir, el hombre sabe que lo que se van a encontrar por ese camino va a ser igual de miserable que lo que llevan recorrido pero avanza firme y mantiene las esperanzas de su hijo de encontrarse con los "buenos". Por ese camino se pueden morir de hambre, de sed, llevar la misma ropa durante varios días, encontrarse con tipos que practican el canibalismo. Él sabe cual es la mejor manera de acabar con una vida que parece no ir por ningún sitio: el suicidio. Incluso enseña a su hijo a hacerlo por si algún día se ve acorralado. Pero por mucho que en varias escenas sea el mismo padre el que apunte al hijo, va a ser incapaz de matarlo y por mucho que lo pasen mal, en el momento preciso no podrá dispararle en la cabeza. Y él no puede suicidarse porque cree que el chico no va a poder mantenerse él solo con su ingenuidad en un mundo repleto de lobos.




Hillcoat muestra todo esto con una desolación increíble. Aún manteniendo esa ingenuidad e inocencia de un niño que prácticamente ya ha visto las cosas más crudas que podría ver, el director nunca se separa de ese camino -excepto en el final de la película tras morir Viggo y encontrarse con el personaje de Guy Pearce-, ni siquiera para mostrar los flashbacks en los que aparece la madre del chico con el rostro de Charlize Theron. Con ciertas pinceladas de varios géneros, Hillcoat va mostrando todo lo que tienen dentro sus personajes, sacando lo que está en sus interiores y para ello se ve apoyado de una genial atmósfera ténebre, grisácea que va a contraste con el pensamiento que ha acabado teniendo el padre hacía la naturaleza humana, de no confiar en absolutamente nadie y de hacer lo que sea necesario para que él y, especialmente, su hijo sobrevivan a ese infierno.




Con la película que adapta una novela de Cormac McCarthy del mismo título, se sigue demostrando que de momento el cine sí está haciendo justicia a su pluma, si obviamos Todos los caballos bellos dirigida por el actor Billy Bob Thornton, pues tanto No es país para viejos de los hermanos Coen como la película que nos ocupa de Hillcoat, quizá no estén a la altura de la obra del novelista, pero sí que resultan adaptaciones muy bien realizadas. Esperemos que Andrew Dominik, director de la notable El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, mantenga el nivel que han mostrado los directores anteriores. Talento tiene para ello.


domingo, 31 de enero de 2010

The Hurt Locker (con spoilers)

Leo y comparto, en cierta medida, los comentarios que dicen que The Hurt Locker es una película que es un cúmulo de varias escenas deshilvanadas que el guionista y la directora Kathryn Bigelow han unido y que acaban formando una película con varias escenas muy bien hechas pero que en conjunto caen por sí solas. Es cierto que son varias escenas que muchas veces no parecen tener relación una con la otra pero que acaban compartiendo la máxima de la película: la guerra como droga. Ni más ni menos. Eso es lo que la película propone y eso es lo que la película da. Y Bigelow sabe como ofrecerte eso y de la mejor manera posible. Aquí no se intenta profundizar, ni posicionarse hacía un bando o el otro, no caben las sensiblerías baratas tipo "quiero volver a casa con mi familia", de hecho el protagonista cuando vuelve a casa con su mujer e hija solo desea volver a poner su vida en peligro en la guerra, ni tampoco te quiere dar ningún tipo de mensaje. Tan solo quiere que pases 2 horas vibrantes, de tensión pura y dura, con escenas muy bien filmadas.




Y a partir de eso, Bigelow monta su película siguiendo la acción desde un grupo que desactiva y recoge bombas. Y nos ofrece varias escenas que son puro espectáculo con escenas de una intensidad brutal. Uno cabe fijarse en las escenas de los francotiradores o la inicial con Guy Pearce: resueltas con una calma brutal. Bigelow se toma su tiempo para ambas, nada de la acción acelerada y desequilibrada de hoy en día que resultan un visto y no visto. Resultan tensas, están bien filmadas y funcionan en el momento dado de la película. Como conjunto serán todo lo irregulares que quieran ser pero por solitario son absolutamente descomunales. Y es una pena que no se dirijan escenas así en el cine de acción hoy en día.




Y cuando hace acto de presencia el personaje de Jeremy Renner, lo ves como a un personaje desequilibrado, al que le importan un bledo las causas por las cuales el ejército está en Irak. Simplemente quiere desactivar sus bombas, estar al pie del cañón un día sí, otro también. Y cuando mayor le sea el riesgo, más le estimula. Hay un momento en que su personaje parece que va a cambiar de rumbo, y va a ser más humano, adquirir algo de profundidad cuando decide ir en busca del niño que le vende DVD´s. Pero no puede, pronto le deja, todo eso le supera y tiene que volver a lo que sabe -y le encanta- hacer.




The Hurt Locker es una propuesta que te ofrece acción bélica de manera admirable. Y no va, ni quiere ir, más allá de eso. Y se agradece porque es cuando la señorita Bigelow más se ha centrado en el contenido que en la forma (K-19 y El peso del agua) cuando peor le han salido las películas que ha dirigido. Y nos acaba dando lo que siempre le ha gustado realizar: un entretenimiento de lujo que se convierte en la mejor película que ha dirigido en toda su carrera.

sábado, 30 de enero de 2010

Precious

Antes de ver Precious, ante tantos halagos, tantos premios uno esperaba un producto al menos decente. No lo es, Precious sobrepasa en demasiados momentos la vergüenza ajena. No tiene absolutamente nada especial que la haga destacar y sí que tiene muchos momentos ridículos especialmente gracias a Lee Daniels, director de la película. Al ser el típico dramón de turno, con maltratos, violaciones y una chica que pasa por todo tipo de desgracias de por medio, uno esperaba que esta película fuera a destacar en dos cosas: en las interpretaciones y en la dirección. No me cabe duda de que las dos actrices protagonistas hacen lo que pueden y no es poco, ni mucho menos, con los personajes que tienen y son las que consiguen que Precious aún se pueda aguantar algo. Aunque no demasiado pero se les agradece esos esfuerzos a Gabourey Sidibe y a Mo´Nique.




Es en la dirección de Lee Daniels donde Precious enterita se va cuesta abajo y sin frenos. Lee Daniels, intenta administrar como puede todos los tópicos que contiene su película, pero a su vez intenta darle un toque onírico a su drama que mata a la película y la convierte en ridícula, mete música a destiempo y mal, y la intensidad que pueden tener algunas escenas compartidas por sus dos actrices principales la desaprovecha por su nulidad con la cámara y por los excesos que comete creyendo que aportan algo positivo.
Lo que es peor es que convierte momentos muy, muy dramáticos y aparentemente desgarradores en pura comedia involuntaria, algo que Precious en ningún momento busca porque todo es muy serio y no hay lugar a ello. Pero los excesos con las que el director se la juega son tan impresentables que dan lugar a ello. Y ya de paso, se carga otra de las mayores cosas que podría tener la película y que sí que busca: credibilidad. En ningún momento la tiene.




Una lástima porque, quizá, no podría ser la gran obra que muchos dicen que es, pero sí al menos algo decente de ver y no este bodrio sobrevalorado que lo único que sirve es para ponerte de muy mal humor. Habrá que esperar al siguiente intento que nos quiera vender los premios del año que viene con la típica película de Sundance y que trate un tema social. Yo lo único que espero es que Lee Daniels no dirija en muchísimo tiempo. Precious me la he tragado enterita pese a que la anterior película de este señor, Shadowboxer ya me pareciera bastante mala, aunque era mejor que la obra que nos ocupa, pero hasta aquí hemos llegado. Como director es bastante negado.


domingo, 24 de enero de 2010

Nine

Con su última película, Rob Marshall regresa al musical tras Chicago y después de ese pequeño descanso que se tomó tras dirigir la adaptación de Memorias de una geisha. Para ello se ha reunido con un conocido reparto encabezado por Daniel Day-Lewis en el segundo papel heredado en este año en Hollywood de Marcello Mastroianni tras el de Robert de Niro en Todos están bien. Y es sorprendente que precisamente un director como Rob Marshall falle en lo que mejor sabe realizar: las escenas de los números musicales. Casi todas tienen poca fuerza y tan solo un par de dichas escenas se salvan de una película que funciona mucho mejor cuando se ciñe a la depresión de Guido y a seguir la maravillosa historia que Fellini creó hace casi 50 años. La diferencia entre Marshall y Fellini está en el riesgo, Marshall no arriesga nada, Fellini sí, su película era onírica, contenía toques surrealistas y jugaba muy bien con los elementos que poseía. Se notaba que Guido era él mismo. Nine tiene detalles, pero nunca llega al nivel de . Tampoco es su propósito.




Quizá un grave problema sea que se han escogido actores y actrices que no saben cantar, algunos de ellos se esfuerzan por sacarlos adelante (el mismo Daniel Day-Lewis o Judi Dench), Penélope Cruz se tiene que escudar en su físico ante un número lamentable y el de Sophia Loren tiene poquita cosa. Y a las que saben cantar tampoco les va mucho mejor: el número de Nicole Kidman o el primer tema de Marion Cotillard son realmente flojos. El de Fergie no está mal, también apoyado por una de las canciones más conocidas de la película. Son el ya conocido número de una guapísima Kate Hudson, que Marshall saca lo mejor de ella en un papel muy breve, normalmente mucho metraje de Kate Hudson puede resultar insoportable pero apareciendo 5 minutos es como mejor funciona, y el segundo de Cotillard, la mejor de la película, los que merecen la pena. Eso es junto con la pareja Daniel Day-Lewis-Judi Dench sumado a la historia de Fellini, lo que mantienen a flote la película, junto a alguna escena bien filmada por Marshall. Quizá insuficiente para el espectáculo que se preveía.




Y es una pena porque ves ese inicio en blanco y negro de Day-Lewis hablando de cine en una rueda de prensa y todo parece intuir que estás ante una película maravillosa, luego nos presenta al genio en declive y sigue manteniendo el nivel pero en cuanto tira de los números todo se va cuesta abajo. Aún así resulta interesante, entretenida y fácil de ver. Pero decepciona un poco por lo que podría haber sido. Pero me parece, de lejos, la mejor película que ha filmado hasta el momento Rob Marshall, muy lejos, de sus dos anteriores y sobrevaloradas películas. El problema es que hubiera sido de esta película sin la historia de Fellini. Probablemente sería mucha menos cosa de lo que finalmente es y no merecería la pena gastar el tiempo. Incluso tal como ha quedado finalmente Nine, siempre será mucho más recomendable ver y pasar de largo de la película que nos ocupa, sin darle la oportunidad siquiera.


domingo, 17 de enero de 2010

Brothers

Intenté olvidarme de la original danesa dirigida por Susanne Bier para ver el remake que ha dirigido Jim Sheridan de Brødre (Brothers) pero en ningún momento lo conseguí y me acababa viniendo a la cabeza en todo momento. Aquella película no tenía una gran historia, pero tenía buenos personajes, tenía a los actores indicados y estaba bien dirigida. Este remake copia de la original pero tiene mucha menor intensidad y cuenta con unos actores inadecuados al querer Sheridan rejuvenecer la historia.




Ni Tobey Maguire, que tiene un personaje con el que podría lucirse con facilidad, sabe transmitir el paso de padre de familia a hombre que ha perdido la cabeza tras volver de la guerra, y por esto se le podría criticar por ser maniquea tanto al remake como a la cinta original, se hizo con El cazador en su momento por lo mismo al estar esos hombres normales atrapados por los tipos con los que combaten, aunque no importa demasiado y se acaba imponiendo el drama entre los hermanos y la esposa aunque marcados por ese cambio que tenían que justificar de alguna manera, ni Natalie Portman es capaz de interpretar a un personaje adulto pero con cierta ingenuidad como lo hizo Connie Nielsen y pareces que estés viendo en todo momento a una adolescente a la que no te crees en el papel de madre. Tan solo un par de detalles de Jake Gyllenhaal, que probablemente hubiera quedado mucho mejor en el papel de Tobey, que sí que hereda con corrección el papel de Nikolaj Lie Kass consiguen que este remake se aguante sin tener que ir recordando cada 10 segundos la cinta danesa.




Una lástima ver que a Sheridan no le vino bien el paso del siglo y que lleva deambulando mucho tiempo sin lograr hacer el tipo de cine que hacía en los años 90 y realizando ya desde hace unos años productos de encargo como la película que nos ocupa o aquella que dirigió a mayor gloria de 50 Cent. Tengo ganas de volver ver en todo su esplendor al tipo que dirigió El prado, En el nombre del padre y The Boxer y no a este director descafeinado que tiene sus momentos pero cuyas películas acaban cayendo en el olvido.