sábado, 8 de enero de 2011

El discurso del rey (spoilers)



Habiendo visto solo The Damned United de Tom Hooper, director de El discurso del rey, película en la que se alejaba de monarcas, presidentes y demás políticos que el director había tratado en algunas de sus anteriores películas para adentrarse en una época gris del exitoso entrenador de fútbol Brian Clough, no sabía a que atenerme con esta película. Tenía las excelentes referencias que iban llegando desde Estados Unidos además de su conocido reparto, un grupo de actores que justifican el visionado de cualquier película. El discurso del rey es una buena película pero no excelente, es entretenida pero no emociona. Tiene momentos de gran cine pero también algunos tiempos muertos en los que la película se tambalea un poco. Pero el buen hacer de Tom Hooper, que tiene maneras, tras la cámara hace que la película no caiga beneficiándose con su puesta en escena y con los personajes principales y los actores que los interpretan.




Lo primero que cabe mencionar es la recreación de la época que realiza el director y que luce estupenda desde la primera escena en la que el rey se dirige a todo el pueblo y muestra, en pantalla, por primera vez su tartamudeo. Resulta destacable por la elegancia con la que muestra el director inglés todo. Muy cuidado el vestuario, la fotografía, la banda sonora y otros elementos como los diálogos para conseguirlo. También tiene, pese a ser una película que en muchas partes se desarrolla a la luz del día, un tono grisáceo que se adecua bien a los tiempos que corrían, con Hitler ya por Alemania ganándose a su pueblo antes de que estalle la II Guerra Mundial. Pronto el director nos sumergirá en esa historia de tiras y aflojas entre el rey y su logopeda, al que el rey asiste por petición de su mujer y como entre ambos se va formando un vínculo especial. En estos momentos es cuando la película mejor funciona, cuando ambos personajes están juntos. Sin embargo, se atraganta cuando el monarca está junto a su padre, pidiéndole que se esfuerce en mejorar su tartamudeo para que así pueda sucederlo, y con su hermano, el cual mantiene una relación con una mujer mayor que le pisotea. Por fortuna, la película supera todo ese tramo y Tom Hooper vuelve a tomar las riendas con corrección hasta el final. Todo este tramo resulta creíble y agradable. Pero no me impresiona ni me conmueve, ni siquiera ese bonito discurso final que acaba diciendo el rey sin tartamudear.




El discurso del rey se beneficia del gran trabajo que hacen sus actores, especialmente se encuentran inspirados su trío principal. Colin Firth, lleva de manera excelente el tartamudeo y es capaz de componer su personaje más allá de solo eso, está muy bien, Geoffrey Rush está a su nivel y le da bien la réplica, mostrando que es uno de los secundarios más grandes y carismáticos que hay hoy en día, y Helena Bonham Carter tampoco desentona como la comprensiva y cariñosa esposa del personaje de Colin Firth. Los secundarios están bien, pese a algún personaje que está demasiado caricaturizado (especialmente los que forman parte de la familia del rey). Pero ellos cumplen con el material que tienen entre las manos. Quizá El discurso del rey también se vea afectada de que no sea un género ni trate algunos de los temas que más me apasionan, pero aún así la considero una digna película. Pero no maravillosa.


miércoles, 5 de enero de 2011

Outrage (spoilers)



El director japonés Takeshi Kitano, uno de los directores más reputados de su país y que internacionalmente goza de mucha fama, vuelve a la carga y al género con el que se hizo conocido con Outrage. Y es que tras la fascinante Zatoichi, Kitano, cansado de hacer lo mismo, realizó una trilogía sobre el arte, donde deconstruía su figura, formada por Takeshis', Glory to the filmmaker y Achilles and the Tortoise. Kitano es uno de los pocos directores en la actualidad que me resultan fascinantes. Y es una pena que sus películas no se suelan estrenar en España y solo una de sus películas menores como Glory to the filmmaker la haya podido ver en el cine. Pero su obra completa es muy interesante, quizá no haya dirigido ninguna obra maestra, pero está poblada de películas muy buenas y otras tantas muy interesantes que merecen la pena ver. Siempre haciendo gala de su estilo pausado, con escenas muy bellas, algunas salvajes o violentas (no en todas sus películas) y un humor muy negro y, en ocasiones, muy surrealista heredado de Takeshi´s Castle (Humor amarillo), programa que el propio Kitano creó.




En Outrage, Kitano teje una de sus historias más sencillas pero no por ello menos interesantes. Los personajes de la película tienen fuerza y las situaciones en las que se ven envueltos enganchan. A veces por ese humor del que hace gala el director, como las escenas con el policía que conoce al personaje de Kitano, o a veces por su brutalidad a la hora de mostrar la violencia, donde Kitano se muestra bastante creativo a la hora de desarrollar algunas escenas, como ese momento donde un personaje se tiene que cortar un dedo. Kitano siempre se ha sentido muy a gusto con esa mezcla y esa habilidad no la ha perdido pese a que llevaba ya un tiempo sin dirigir películas de yakuzas. La historia se va complicando, entran en juego traiciones varias, un americano al que callan a base de tenerlo acojonado y un Kitano en plan sádico que no va a tolerar a nadie que le toree aunque sea un superior suyo. Todo con una puesta en escena tremenda, excelentemente filmado por el japonés, sin renunciar a su estilo y consiguiendo imágenes muy crudas y divertidas.




Quizá Outrage salga perdiendo si se compara con otras películas del mismo género del propio Kitano. No importa porque sigue siendo una película muy recomendable de ver. Y prefiero ver a este Kitano que al de otras películas como Dolls, considerada por muchos su obra maestra y una de las películas que menos me interesan suyas. Quizá no refleje como Sonatine esa calma del yakuza en tiempos violentos, pero Takeshi Kitano va por otro lado y por intenciones quizá la película se parezca más a su debut americano, Brother. Aunque a mí me parece mucho más interesante la historia que cuenta en Outrage y como lo hace, sin querer menospreciar la muy interesante película citada. Y según parece, Kitano no ha tardado en hacer público que quiere hacer una secuela de Outrage, lo cual es una noticia muy buena para los que amamos al director japonés y que seguro que, pese a ser una segunda parte, regresa con su frescura habitual dispuesto a hacer otra buena película.


domingo, 2 de enero de 2011

Somewhere (spoilers)



Unos años después de Lost in translation y de hacer su particular adaptación sobre Maria Antonieta, Sofia Coppola regresa a la dirección. El cine de Sofia siempre ha sido muy personal, y desde sus inicios ha tenido tantos fans como detractores. Desde su debut como guionista en el horrendo fragmento dirigido por su padre, Francis Ford Coppola, para Historias de Nueva York donde Coppola padre se veía superado con pasmosa facilidad por Martin Scorsese y Woody Allen solo por colaborar con su hija en un fragmento caprichoso, hasta su intervención, también con su padre, como actriz en El padrino III donde su personaje y su interpretación dejaban mucho que desear. Pero varios años después de esa interpretación, decidió dar el salto como directora y acertó. Su personal Las vírgenes suicidas fue un acierto y a partir de aquella película, Sofia iría puliendo sus limitaciones. Deslumbró con la impresionante y bella Lost in translation y se permitió un capricho como Maria Antonieta, película arriesgada e imperfecta con unas cuantas cosas muy buenas aunque no me termina de convencer. Con Somewhere regresa a la senda de Lost in translation, aunque es el regreso de una Sofia, si cabe, mucho más sosegada que aquella.




En Somewhere, la directora nos presenta retazos de la vida de un actor con éxito pero desgraciado en su vida personal, en la que ni todas las mujeres del mundo son capaces de hacer que se sienta mejor y que solo su hija Cleo es capaz de ofrecerle algo de luz cuando tiene que estar con ella. Desde su principio hasta su final, Sofia nos ofrece varias escenas por separado, que crean un conjunto solemne, precioso y triste en el que su personaje se acaba viendo ahogado. Y Somewhere está dirigida de manera brillante, con ecos a otras películas independientes como The Brown Bunny de Vincent Gallo, donde Sofia se toma su tiempo para cada escena, para cada palabra, para cada silencio, para cada acción. Puede que Somewhere no cuente demasiado pero no le hace falta. Nos sumerge en la vida de un actor ya vacía desde el principio, y que por mucho que lo intente, no va a ser capaz de llenar ni dando vueltas con su coche, ni en compañía de otras mujeres, ni publicitando sus películas y finalmente, ni siquiera, estando al lado de su hija aunque se esfuercen por intentar comprenderse mutuamente y, en algunos momentos, parece que él va a ser feliz con su compañía. El momento en que se despiden padre e hija, con el helicóptero en marcha y con él diciendo que lo siente por no haber estado ahí aunque sabe que su hija, por el ruido, no puede escuchar lo que dice, termina por hundir en la miseria al personaje principal que no encuentra compasión en ninguna parte.





Además de la gran dirección de Sofia Coppola, Somewhere se ve beneficiada por la actuación de sus dos intérpretes principales. Tanto Stephen Dorff, un actor minusvalorado y siempre utilizado en productos de acción menores con personajes algo macarras, como Elle Fanning, actriz de muchísimo futuro que no tiene nada que envidiar a su hermana Dakota, están impresionantes y tienen mucha química entre ellos. La relación entre ambos es muy tierna y te crees esos momentos entre padre e hija que pasan durante la película. Hay mucho de personal en la película, probablemente de la propia relación de Sofia Coppola con su padre, en esos viajes que hizo mientras él dirigía o promocionaba sus películas, lo que hace que el tono que utiliza la directora en algunas escenas que comparten padre e hija, sean aún más personales y sensibles, potenciando todo esto siempre con la música que utiliza, que siempre es muy importante en sus películas. Y con tan solo eso, su peculiar estilo y sus tics personales, Sofia realiza, casi sin esforzarse, otra película fascinante. Diría que no es una película recomendable para los detractores de Lost in translation, que me parece un poco superior a Somewhere, pero creo que Sofia Coppola merece al menos que se le dé una oportunidad.


viernes, 31 de diciembre de 2010

TRON: Legacy (spoilers)




Antes de ver esta secuela debo reconocer que vi la primera película, la TRON original y no me gustó demasiado. Me pareció un poco torpe, estúpida, con alguna escena decente y visualmente cumplidora, pero poco más. Sin embargo, esta secuela me ha gustado algo más. Tampoco demasiado más, pero un poquito superior me ha parecido. Especialmente, creo que los 40 minutos iniciales (quizá alguno más) de Tron: Legacy son muy superiores a la Tron original entera. Pero, lamentablemente, lo que sigue a esos 40 primeros minutos no me gusta tanto. Y es una lástima porque creo que podría haber sido un blockbuster bastante apañado, muy entretenido y bien realizado, que además de tener grandes efectos especiales, pudiera enganchar en su trama, pero sus creadores prefieren ir a lo fácil y acaban hundiendo la trama entre ciertas referencias a algunos clásicos del género (además de la antigua Tron, también alguna que otra de la saga Star Wars).





En ese comienzo que tanto me ha gustado, los responsables crean una puesta en escena muy buena. Nos cuentan en pocos minutos la desaparición de Kevin Flynn (Jeff Bridges) en los 80, dejando a su hijo junto a sus abuelos para que la trama avance unos cuantos años, a la actualidad, y veamos ya al hijo convertido en un hombre adulto y un tanto rebelde. También vemos como la empresa que fundó Flynn ha conseguido salir a flote y se mantiene como una de las grandes de la actualidad. Está todo bien planteado, tiene un par de escenas muy interesantes y la película devora con facilidad toda esa parte hasta que Sam Flynn (Garrett Hedlund) entra dentro de Tron después de hablar con un viejo amigo de su padre. El inicio dentro del mundo virtual también es muy interesante y está bien realizado. La música y las escenas de acción combinan muy bien y enganchan. Ese mundo, que pilla por sorpresa al protagonista, está bien recreado. Y las escenas de los discos y de las motos son vibrantes, tensas. Quizá lo único que cojea en todo este inicio que me parece bueno es el protagonista, algo soso, pero se le perdona, durante este tramo, por todo lo demás. Sin embargo, llega un momento, con el protagonista atrapado donde es salvado por Quorra (Olivia Wilde) y aquí es donde la película da un vuelco y donde lo que antes enganchaba se va a terminar convirtiendo en agotador.





Y es curioso porque, precisamente, Olivia Wilde es de lo mejorcito de la película. Sin embargo, la película entra en minutos de relax, aparece el auténtico Kevin Flynn, que tiene la mente de Yoda pero el físico de Obi-Wan, y la película cae en la precipitación. Ya entonces no tendrá ninguna escena especialmente destacable, toda la escena en el bar de un exasperante y excesivamente paródico Michael Sheen ni ese mediocre y estirado final son capaces de igualar al principio, ni de acercarse. Tan solo la escena de la persecución en las naves entretiene un poquito aunque es muy inferior a las anteriores escenas de acción. Pero la película se vuelve más sentimental -algo desastrosas las escenas dentro de Tron que nos cuentan el pasado de algunos personajes y la tiranía de Clu para llegar a la perfección- y cojea. Y las escenas más intensas no están a la altura. Tan solo la aparición en la ciudad de uno de los personajes más atractivos de la película, Gem (Beau Garrett), para "guiar" a Sam es interesante. Pero todo se acaba perdiendo entre un mar de despropósitos comandado por Clu (un Jeff Bridges digital y rejuvenecido) hasta que la película termina con la traca final, en una escena que prometía ser apasionante y que acaba teniendo todos los tics de los peores blockbusters.





Tron: Legacy es entretenida pero al final, aunque no me gustó la primera parte y tampoco esperaba grandes cosas de esta segunda, me acaba dejando un regusto a decepción porque la película prometía grandes cosas. Me termino por quedar con que se pasa un agradable rato con ella. Y con que aciertan con la puesta en escena, el mundo virtual está bien realizado y la película tiene varios minutos de buen cine. Y es una pena que todo acabe así. Cabe destacar, en su reparto, a las dos chicas, Olivia Wilde y Beau Garrett, bastante creíbles en sus papeles. No demasiado destacable, y se nota, el protagonista, Garrett Hedlund. Y los actores más veteranos tampoco aportan demasiado, ni un sobreactuado Michael Sheen ni un Jeff Bridges que acaba algo perdido en su doble papel, ni en el del tirano Clu donde está, al igual que Sheen, algo insoportable, ni en el del viejo creador de ese mundo, con esos ecos de maestro jedi, y donde Jeff Bridges está desperdiciado.



domingo, 26 de diciembre de 2010

Black Swan (Cisne Negro)



Nueva película de Darren Aronofsky tras The wrestler, película donde se habló bastante más sobre Mickey Rourke y su resurrección que sobre la labor del director tras la cámara. Black Swan tiene ciertas coincidencias con su anterior película pero viene marcada por las diferencias entre ambas en, especialmente, tratamiento y argumento. Ya desde el primer momento, el público es capaz de darse cuenta de esa malsana ambientación en la que nada es lo que parece y en que realidad y fantasía parecen fundirse en determinados momentos a lo que contribuye el ballet del lago de los cisnes de manera notable. Y es que los elementos técnicos de la película van a jugar una baza muy importante en la película para contribuir más a crear esa extraña atmósfera en la que se ve envuelta el personaje principal: música, fotografía, montaje, vestuario, etc. El director y su equipo los manejan todos con mucha soltura creando una puesta en escena muy notable.





También desde el principio vemos como esa ingenuidad de la que hace gala la chica va a terminar chocando con los demás personajes y como va a tener que sacar a ese cisne negro que lleva dentro, a ese oscuro pasajero (que diría Dexter) para poder llegar a hacer lo que quiere sin que nadie la pisotee. Y en ese sentido, son muy reveladoras las relaciones que tiene con los demás personajes de la película: con su obsesiva madre, una estrella fracasada que quiere tener todo bajo control, con el director de la obra que representa, un cabrón entrañable que parece tener otras intenciones con ella más allá de dirigir, y con una de sus compañeras, una manipuladora que va de buena amiga y le quiere robar el papel. Todas esas relaciones sirven para intentar desestabilizar la ya maltrecha mente de la chica, para que acabe perdiéndose entre lo real y lo onírico. Sobre Black Swan debo decir que me gusta mucho como está tratada la película desde el principio hasta la parte intermedia, antes de llegar a ese personal final y de que una intensa y clave escena entre Natalie Portman y Mila Kunis lo cambie todo y marque la película. Es enfermiza, las relaciones están muy bien tratadas, se siente esa inseguridad de Portman y como parece que en cualquier momento puede hundirse, es ambigua e hipnótica. Pero después de esa escena, creo que algunas de las cualidades que posee la película se esfuman y lo que antes era hipnótico se termina convirtiendo en grotesco. Puede existir cierta poesía en esa transformación, pero ni me gusta como se llega hasta ella, ni me termina por gustar como desde ese momento el director funde lo real con lo onírico. Visualmente es maravillosa, es cierto, pero creo que resulta insuficiente. Aún así, Black Swan es una película que merece la pena ser vista y tener en cuenta.




Las interpretaciones de la película son muy buenas, especialmente de su reparto femenino, con una Natalie Portman que vuelve a enamorar como lo hizo cuando era más joven y unas Barbara Hershey, Mila Kunis y una breve pero intensa Winona Ryder dan las réplicas más que bien. Su representación masculina, el cumplidor Vincent Cassel, no me ha gustado en exceso. Probablemente sea más cosa del personaje y no del actor. Con esta película, Aronofsky demuestra que es un director a tener en cuenta y que puede ofrecer productos distintos y de calidad dentro de la industria sin tener que someterse a los deseos de los productores, siempre dirigiendo lo que él quiere. Espero que ese poder que tiene no lo acabe perdiendo y siga dirigiendo este tipo de películas, le salgan mejores o peores. Porque pese a todo, no todo el cine de Aronofsky me seduce, de hecho me parece mejor director cuando es más sencillo y tópico, pero aún así se agradece que haga un tipo de cine con el que intente que el espectador sienta ese mal rollo que de vez en cuando sus películas intentan generar.


sábado, 18 de diciembre de 2010

Balada triste de trompeta (con spoilers)



Me ha gustado la última película de Álex de la Iglesia. Aunque no me ha llegado a entusiasmar. Pero después de unos años de capa caída y realizando películas muy irregulares, el director vasco ha decidido volver a lo que mejor se le da aunque creo que al final quiere abarcar demasiado y el sugerente inicio acaba convirtiéndose en una película un tanto atropellada pero, aún así, interesante. Había un momento incluso en que pensé que todo iba a acabar convirtiéndose en una película fallida como 800 balas pero, por suerte, tiene muchos más alicientes que la película citada. Tras las entretenidas pero olvidables Crimen ferpecto y La habitación del niño, la sosa Los crímenes de Oxford, película que solo destacaba en algunas escenas excelentemente filmadas por Álex de la Iglesia y que acababa siendo más recordada por el desnudo de Leonor Watling y los espaguetis, y la descompensada serie Plutón BRBNero, Balada triste de trompeta es como un soplo de aire fresco en la filmografía de Álex de la Iglesia.




Y el director lo deja claro desde su impresionante comienzo. Un Santiago Segura interpretando al payaso tonto que acaba en medio de la guerra a cuchillazos y unos geniales títulos de crédito dan pie a que veamos al personaje de Carlos Areces de joven y como será marcado por los sucesos de ver a su padre encerrado durante muchos años y luego siendo asesinado y causado por él, al querer que su padre se fugue de allí. Pasan unos cuantos años y vemos ya al personaje principal más adulto estrenándose como payaso triste, al no saber hacer reír y no poder ser el tonto. Como no podría ser de otra manera, allí se cruza con todo tipo de personajes de lo más frikis, y que ninguno es especialmente destacable porque Álex de la Iglesia no se toma tiempo con ninguno de ellos.
Solo se preocupa de dos de los que están allí: el payaso tonto, un tipo extremadamente violento, excepto con los niños, y la novia de este, a la que maltrata delante de todos, y de la que se enamora el otro payaso pese a ser bastante viciosa. Esos tres personajes son los importantes y tan solo el de Carlos Areces se desarrollará o se transformará. También el de Antonio de la Torre, pero solo físicamente tras ser desfigurado, su carácter en la película es siempre el mismo. Tampoco hace falta desarrollarlo ni nada, es un tipo muy violento y actúa como tal cuando ve que el otro le quiere quitar a su chica. Lo cierto es que esta parte también está bastante bien llevada por el director, al mostrar los celos y la violencia del personaje de Antonio de la Torre y el miedo que le tienen los demás que se someten a él y ver como el aparente pringado es el único que le acaba plantando cara. Tiene una escena muy fascinante que es la del polvo en la cafetería con Carlos Areces rezando para que no le pillen allí. Pero después de una paliza del payaso tonto al triste, este último se transforma y se acaba convirtiendo en un ser que no duda en utilizar la violencia para tener a la chica. Quizá aquí es cuando llega el tramo más irregular y excesivo de la película.




Aunque en este tramo, hay momentos realmente bien llevados y muy divertidos, la película se acaba resintiendo del exceso del que hace gala el director. Todo es más atropellado, no se entiende el comportamiento de varios de los secundarios del circo cuando llega un momento dado y se suceden las escenas desmesuradas. El director acaba precipitándose y convirtiendo una película que podría haber sido francamente maravillosa, en una buena película con unas cuantas lagunas. Técnicamente es intachable, de lo mejorcito que se ha filmado a nivel visual en España y también sus dos actores principales están inmensos, especialmente un Antonio de la Torre que debería estar mucho más reconocido. No así una Carolina Bang que es muy guapa pero muy limitada y que acaba convirtiéndose en uno de los puntos más flojos de la película al ser la que genere el problema entre los dos personajes principales.


sábado, 11 de diciembre de 2010

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte I (spoilers)




Retorno de los jóvenes magos y del director menos interesante de las películas de Harry Potter, David Yates, que se acaba saldando con la mejor película del director dentro de la saga y con una más que evidente mejoría respecto a las dos anteriores entregas dirigidas por el mismo. Lo que menos me gustaban de las dos anteriores es algo que también se le puede achacar a esta última entrega y de hecho es algo que se manifiesta aún más: ser películas de transición. Pero mientras lo que en las dos anteriores películas era precipitado, especialmente en Harry Potter y el misterio del príncipe, aquí es sosegado y tranquilo y tiene emoción, algo de lo que adolecían las dos anteriores más allá del canto del irritante personaje de Bellatrix de "Yo maté a Sirius Black" en la Orden del Fénix y de las escenas del siempre genial Severus Snape en el misterio del príncipe. Probablemente Harry Potter y sus amigos necesitaban salir de Hogwarts de una vez. Fuera de la escuela es donde más y mejor muestran su evolución desde la primera entrega y algo con lo que, al fin, David Yates juega de manera notable.





David Yates pone las cartas sobre la mesa desde su genial y desolador inicio. Son tiempos oscuros y así estará manifestado en toda la película. La primera persecución es notable, está filmada con nervio y tiene tensión. Quizá se le puede achacar que al terminar, muera un personaje como "Ojoloco" Moody (el gran Brendan Gleeson) como si nada. También tiene ese comienzo una escena de una reunión entre todos los personajes malvados de la película que resulta ejemplar. Ahí ya vemos las cartas que manejan todos los personajes, el único que las esconde es Severus Snape (Alan Rickman, de lo mejor, por no decir lo mejor, de todas las películas) en su doble papel que debe jugar una baza muy importante en la última entrega como aliado de Harry Potter.
Después del desastre de la boda asistimos a un buen trecho de película donde el protagonismo absoluto de la película lo tienen los tres adolescentes. Primero yendo al ministerio con una gran huída posterior y después ocultándose en diversos lugares. Puede suponer el tramo más pesado de esta película. A mí me gusta aunque no niego que a veces puede dar la impresión de estar algo estirado. Pero es cuando mejor están tratados esos tres personajes y cuando mejor interactúan entre ellos. Cuando se ve, de manera muy patente en ellos, sentimientos como envidia, celos, frustración y cuando David Yates dirige con mayor intensidad. Se le da mejor este tipo de escenas que otras más relevantes que ha dirigido.





El último tramo de película lo considero más irregular pero no por ello adolece de calidad. El cuento de las tres reliquias de la muerte se revela como una de las mejores escenas no ya solo de la película, sino de la saga entera. Muy bien realizado y contado. A eso se le une una persecución donde atrapan a los tres personajes un tanto exasperante ante tanto movimiento de cámara y una notable escena en la mansión donde aparece Bellatrix (Helena Bonham Carter, de los personajes adultos que menos me gustan de la saga) y los Mallfoy bastante bien resuelta donde muere de manera emocionante Dobby.
David Yates se beneficia del paso que ha dado la saga y lo trata bien. Se beneficia de que se haya dividido la película en dos partes aunque reconozco que tengo bastante temor de que la segunda parte le quede aún más precipitada que El misterio del príncipe por todo lo que se va a guardar para el final. Tiene pinta también de que puede ser una película muy emocionante. Y de los chavales, cabe destacar que la Hermione de Emma Watson devora con demasiada facilidad a sus dos compañeros. Y es una pena porque en la anterior vi cierta mejoría de Daniel Radcliffe. Pero, como ya dije en su momento, quizá se debiera a que compartía mucho metraje con el Albus Dumbledore de un sobresaliente Michael Gambon.