domingo, 5 de agosto de 2012

Luck


Hay series que cuando ves el piloto siempre esperas que vayan a más. A veces se cumple eso -en mi opinión ocurre con las grandes series de la HBO como The wire o Los Soprano- y a veces ocurre justo con lo contrario -me está pasando con The Newsroom, que esperaba que fuera a más pero está yendo a menos aunque aún está a tiempo de remontar-. Con Luck ocurre lo primero. Y con la mala suerte que justo cuando la serie está yendo a más, acaba. Y más mala suerte después que la serie fuera renovada para una segunda temporada, acabara siendo cancelada por la muerte de varios caballos durante el rodaje.


Creada por David Milch, creador de la imprescindible Deadwood, y con Michael Mann como productor y director del capítulo piloto, Luck es una serie a la que le cuesta arrancar. Quizá la serie se mantiene 5 o 6 capítulos a un nivel interesante pero cuyo material daba para mucho más y se desata en los últimos 3 capítulos que están a un nivel alto, sin acabar de llegar a lo sublime pero realmente buenos. Y es una pena. Con el equipo que hay detrás de ella, la impresión final de la serie con esta única temporada de 9 capítulos es la una serie que necesitaba más tiempo.


Quizás Luck tiene demasiados personajes. Intenta abarcar todos los tipos de personajes que te puedes encontrar por aquí: jinetes, agentes, propietarios de caballos, entrenadores, la peña que apuesta y, por supuesto, mafiosos. Así hay pequeñas cosas que nos indican como funciona estas carreras -como el mismo peso de los jinetes- y se van formando guerras que deberían haber explotado en la segunda temporada -como el cara a cara entre los personajes de Dustin Hoffman y Michael Gambon o la particular guerra que el personaje Nick Nolte mantiene por la propiedad de su caballo más exitoso-. 


Probablemente la serie requeriría menos personajes y más centrarse en las historias de algunos. Es cierto que de las partes de los protagonistas ninguna da la impresión de quedarse coja pero sí que es cierto que hay otras que no terminan por interesarme demasiado. La parte de los cuatro tipos que apuestan en las carreras y que terminan por ser propietarios de un caballo es la que, muchas veces, da un poco de aire fresco y relaja la trama aunque a veces vea en ella ciertos detalles innecesarios. Pero no le viene mal ante cierta intensidad en otras partes.


Quizá la del agente sea de las más desaprovechadas y de las que menos terminan por importarme. La parte de Nolte en un principio se mantiene por la química entre él y la chica -la adorable Kerry Condon- y más tarde se eleva por la lucha por mantener su caballo. La de Hoffman va de menos a más, en un principio también se sostiene por una química, la de él y la de un grandioso Dennis Farina y sus escarceos con Turo, el entrenador del caballo del que son propietarios. Pero poco a poco su trama va a más hasta que en los últimos capítulos nos ofrecen escenas de tanta calidad como la de la cafetería. Respecto a Turo, quitando sus escenas con Hoffman y Farina, su parte es la que menos me atrae.


Por supuesto, Luck es una serie que en la producción se nota que se han rascado los bolsillos con una puesta en escena elegante o unos movimientos de cámara en las carreras de caballos muy buenos. Dichas carreras están excelentemente realizadas y por momentos resultan emocionantes aunque acaban por rebajarla conforme avanzas porque intuyes quien va a acabar ganando al final. Aún así, Luck es una serie que está muy bien, disfrutable y cuyo mayor pero termina siendo que la serie no acabara continuando con una segunda temporada que daba la impresión que iba a dejar esta primera temporada en un simple juego de niños. Lástima.


sábado, 4 de agosto de 2012

American Reunion (American Pie 4)


El regreso de la saga no podría ser de otra manera que en una reunión de la promoción que hiciera que estos colegas se montaran otra juerga más. Bueno, es cierto que tras American Wedding -más conocida como American Pie 3- se han hecho varias películas más directas a DVD utilizando el nombre de la saga y a algún actor del reparto. Pero todos queríamos de vuelta al reparto original juntos. En American Wedding ya faltaron algunos y fue un bajón respecto a las dos anteriores. Y es que esta es la trilogía de mi generación -junto a Toy Story y Scream, aunque al igual que American Pie ya se puede hablar de ella como saga-. Se le puede achacar muchas cosas pero creo que las dos primeras partes funcionaron como un reloj.


Ha pasado el tiempo y se podría decir que los que verdaderamente han madurado son los creadores de la saga y no los personajes. Muchos de ellos siguen comportándose como unos adolescentes en celo. Quizá American Reunion no tenga los momentos de desenfreno de las dos primeras partes, pero tampoco cae en la vulgaridad pura y dura como la tercera. Es una película mucho más equilibrada, que se quiere aprovechar del paso del tiempo para ver como los personajes, especialmente Stifler, se han quedado estancados en los noventa. Significativo es cuando intentan colar a una chica en su casa utilizando ante los padres de ella el truco de la llamada telefónica olvidándose directamente de los teléfonos móviles.


No va a faltar el humor escatológico ni algunos pechos o chicas en bikini. Para el publico femenino incluso un pene aplastado. Tampoco chistes de las grandes referencias actuales como el facebook, Justin Bieber o la saga Crepúsculo. Pero esa larga espera, ese tiempo que se han tomado le ha sentado bien y la película sienta sus bases en eso, en una pandilla de amigos que se resigna a cambiar o al menos a mostrar ante sus amigos en el reencuentro que se han conformado con cualquier cosa y no son los mismos. American Pie ante todo siempre ha sido una saga sobre la amistad, que tuvo su culmen en el discurso que Jim daba a sus amigos en la tercera entrega, momentos antes de casarse.


Así pues en ese fin de semana los chicos tendrán tiempo para desmadrarse y también para pensar en su futuro. Por el camino, en el reencuentro de estos chicos con viejos amores y con sus colegas del instituto, quizá American Reunion tenga algunos momentos de aburrimiento. Pero también momentos sinceros en donde los personajes de la saga están más abiertos que en cualquiera de las tres películas anteriores. Quizá en el global se puede decir que American Reunion no es la más conseguida ni la más graciosa pero como película es un reencuentro sincero.


Los viejos gags de siempre siguen funcionando. Eugene Levy y sus particulares consejos a su hijo, la madre de Stifler como ese oscuro y perverso objeto de deseo, el mismo Stifler tan vulgar y desmadrado como siempre, Culofino Finch con ese permanente halo de misterio en el que está envuelto siempre, las dudas de Oz sobre su presente y su futuro o ese Jim eternamente dubitativo en aspectos sexuales. Lo cierto es que es una saga que siempre ha dejado a los personajes femeninos a un lado o en papeles muy típicos, aunque muchos defendemos a la madre de Stifler como el mejor personaje de la saga, pero no deja de ser un personaje muy secundario y quizá precisamente por eso es por lo que funciona tan bien.


domingo, 29 de julio de 2012

The Dark Knight Rises -- El caballero oscuro: La leyenda renace


La película recién estrenada en cines está dividiendo a la gente. Christopher Nolan, que desde que su fama se disparó debido a The Dark Knight, ya se ganó un amplio grupo de fans pero uno también bastante numeroso de detractores. Ahora The Dark Knight Rises está dividiendo a mucha gente, entre ellos muchos fans del director a los que la película no les ha convencido. Nolan sigue imprimiéndole continuidad a la saga -esta película enlaza directamente con Batman Begins- y asume la despedida de la saga en el cine como un reto diferente al de The Dark Knight, con la que veo innecesario compararla para despotricarla, aunque con paralelismos en las ideas -el paralelismo de Gotham con el New York post 11-S- que tienen ambas.


Lo dicho, continuidad. Es la palabra a la que se debería asociar la película y no a grandilocuencia o épica. Quizá la otra más acertada sería exceso, más que a duración a nivel de discurso. Y es por la continuidad que Nolan repite imágenes de las dos anteriores películas -bastante torpones, típicos recordatorios que me parecen innecesarios-. Y es por ello que el objetivo del villano no es otro que exactamente el mismo que el del villano de Batman Begins. Y también se asemeja en que el principal villano -Ra's al Ghul en la primera, su hija en ésta- permanece en la sombra y le deja a sus secuaces actuar -El espantapájaros, Bane-. Y al igual que en la primera parte -con el Ra’s al Ghul de Liam Neeson- el villano conoce la identidad de Batman, cosa que no pasaba con los villanos de The Dark Knight.


Una de las cosas con la que más expectación se tenía era con el Bane de Tom Hardy. Cumple con su cometido pero no deja de ser un villano a la sombra de Talia al Ghul. Bane agita Gotham a base de mentiras aún más gordas que la que Gordon y Batman le colaron 8 años atrás para que la ciudad no se corrompiera con el asunto Harvey Dent. Les vende lo de Gotham para los ciudadanos, supuestamente enfrentándose contra los poderosos. Pero no es más que humo hasta que cumpla su fin máximo: explotar la bomba. La gente, después de disfrutar del partido de fútbol americano que Bane les ha brindado, no tiene otra cosa que aceptar. Por miedo, no por su supuesta libertad. Dejando de lado eso, quizá el final de este personaje sea muy decepcionante aunque en el mano a mano con Batman cumple con el sobrenombre con el que se le conoció de El hombre que rompió al murciélago.


Luego está el asunto del personaje de Joseph Gordon Levitt. Más allá del final donde se desvela su identidad, en The Dark Knight Rises representa la honradez dentro del cuerpo policial. O al menos así me lo parece, sobre todo porque la película te recuerda varias veces que Gordon se ha corrompido y que les clavó una mentira a los ciudadanos que tarde o temprano estaba claro que vería la luz. Pero él es el chico, huérfano, de mirada ingenua que sí cree en Batman como Gordon en la primera y que no cree que hiciera lo que hizo. Respecto a Selina, cabe destacar que Anne Hathaway hace el personaje suyo y destila ironía en cada palabra que dice, ya sea citando a Robin Hood o buscando su objetivo, una tabla. Su principal problema es que en la trama su personaje es el que menos encaja aunque ayuda a sobrellevar la trama mucho mejor.


La duda estaba con Bruce Wayne. Y es que el personaje fue reducido en The Dark Knight a simple secundario, con Harvey Dent como auténtico protagonista de la película y el Joker como secundario de lujo. Era necesario regresar a él y centrarse en el personaje. Lo cumple a medias. Y quizá muchas de las incoherencias de la película vienen por mostrarnos a un Batman más inmortal que nunca -sus dos recuperaciones son dignas de mención-, después de vendernos la saga Nolan como algo realista. Pero también tiene sus aciertos sobre todo cuando Nolan nos muestra la jugada de Bane de arruinar al millonario superhéroe. Por lo demás, su personaje es cumplidor. Aunque quizá el mayor problema lo tiene el personaje de Miranda Tate (Talia al Ghul), muy maltratado en el guión y con una Marion Cotillard que poco puede hacer.



Es indudable que hay muchas cosas que se le pueden achacar a Christopher Nolan en la película. En general, se le podría achacar a toda la trilogía en general aunque en esta tercera entrega puedan hacerse bastante evidentes. Una puesta en escena que al tirar por el estilo realista deja poco lugar a ser imaginativa -lo que no lo hubiera venido mal, aunque en esta tercera parte se cuelan demasiadas cosas poco realistas que cantan demasiado-, decisiones de guión un tanto dudosas, montajes paralelos que pecan de tramposos queriendo aumentar la emoción de lo que estamos viendo y un exceso de melancolía y tragedia que muchas veces empalaga demasiado. En esta última película cabe destacar el Alfred de Michael Caine, que en las dos anteriores era, sin dejar de lado ese punto melancólico, un importante desahogo en la trama, especialmente en la segunda parte, y que aquí busca la lágrima en cada escena que sale y termina por resultar cargante. 


Es una despedida digna de una buena trilogía. Pero no de una excelente. Pero ni me parece la cima del cine de superhéroes o adaptaciones de cómics ni de las mejores trilogías que se han realizado. Para Nolan ahora se abre un nuevo camino lejos de Batman, aunque como productor ya esté detrás de la nueva Superman. Aunque parece que su estilo ya ha derivado en algo que busca la emoción constante, pomposo y excesivamente serio, con algún pequeño apunte de humor que debería potenciar un poco más. También, entre lo bueno, reuniéndose con un equipo detrás muy talentoso, con ciertos detalles acertados en la realización y con tramas que se adentran de manera adecuada en el cine negro.

sábado, 28 de julio de 2012

Margaret


Tras Puedes contar conmigo, mucho se esperaba de la siguiente película de Kenneth Lonergan. Y esa era Margaret, que rodó en 2005 -de hecho entre los productores están los ya fallecidos, ambos en 2008, Anthony Minghella y Sydney Pollack- y que nos llega ahora tras un retraso bestial. Y es que los mil problemas que ha tenido esta película en la producción han sido increíbles. Que leyendo cosas sobre eso también Lonergan ha tenido su culpa, es cierto, pero los productores desde luego han intentado boicotear la película y han intentado rebajar el montaje de 3 horas de la película a menos de 2 horas -finalmente, la versión estrenada está en las 2 horas y media-.


Lonergan también fue el guionista de Gangs of New York, algo clave pues Martín Scorsese junto a su montadora Thelma Schooonmaker fueron dos de las personas que han acabado ayudando para que Margaret finalmente haya visto la luz. La esperaba con ganas pues Puedes contar conmigo me gusta mucho, me pareció una película pequeña pero realizada con tacto, que emocionaba y que lograba que empatizara con esa mujer a la que todo le salía mal que interpretaba Laura Linney. También me gustaba mucho ese hermano inestable que interpretaba Mark Ruffalo, probablemente en la mejor interpretación de su carrera, y la relación entre ambos hermanos y la que tenía él con su sobrino.

  
Margaret me ha gustado. Pero es una película que va a dividir a la gente. Es más, voy a comprender perfectamente las críticas negativas a la película y se puede intuir por donde pueden tirar. Y no les faltará razón. Es una película irregular pero yo creo que finalmente las cosas buenas se acaban imponiendo a las malas y termina siendo una película con un atractivo raro y algo desequilibrado, pero con una fuerza impresionante. La historia trata sobre una chica de New York que tras distraer a un conductor de un autobús preguntándole donde se compró un sombrero, éste termina por atropellar a una mujer. Y ahí comienza este retrato sobre la culpabilidad de una mujer y como dicha culpa va aumentando conforme pasa el metraje. También una historia sobre una ciudad herida, una New York post 11-S.


Y es que la forma de actuar de Lisa (Anna Paquin) es muy significativa. No deja de ser una chica ingenua pero que parece segura de sí misma, aunque por lo que vemos en la película no es tan segura como cree, que comete un error tras mentir a los policías sobre lo que pasó y lo único que quiere es solucionar eso o quizá culpar a otras personas en vez de asumir la propia. Pero conforme pasa el tiempo y culpa a los demás, su culpabilidad también crece. Y su frustración por ver como todo le sale al revés también, lo que termina pagando con otras personas, principalmente su madre. 


Kenneth Lonergan dirige con elegancia consiguiendo una puesta en escena muy buena. Quizá se le puede achacar la labor de montaje, algo lógico por los problemas de la película en esta fase y por tener que haber recortado minutos, lo que hace que algunas escenas sueltas estén algo inconexas. Pero consigue un retrato certero de la adolescencia. Y de su forma de actuar cuando es testigo de un hecho trágico y como trastoca su vida, intentando después de eso madurar a la vista -como el hecho de pedirle a un chico que se acueste con ella para perder la virginidad o esa relación con su profesor-.


Puede que también se le pueda criticar cierto tendencia al exceso. De duración, quizá dando vueltas sobre el mismo tema, de dramatismo, con algunas situaciones algo exageradas, de crítica, con un par de debates pocos sutiles para hablar de la situación actual en EE.UU. tras el 11-S aunque algunos de esos debates entre adolescentes tan encendidos resultan curiosos de ver porque puedes llegar a posicionarte de un lado u otro. Y también ciertas cosas del comportamiento del personaje de Anna Paquin en algunos momentos, aunque creo que principalmente esa es una de las mayores virtudes de la película, esos cambios de carácter que sufre, esas cosas aparentemente nimias pero que terminan por ser importantes y marcarla. 


Lonergan se junta con actores que conoce muy bien. Ruffalo, Broderick -amigo de toda la vida del director- y Rory Culkin trabajaron con él en su anterior película, tanto Anna Paquin como Matt Damon en una obra de teatro que dirigió Lonergan, mientras que J. Smith-Cameron, que hace de madre de Paquin, es la mujer del director. Y todos están a un nivel notable. Sobre todo Paquin que es el 100% de la película mientras que los demás son muy secundarios -con J. Smith-Cameron y Jeannie Berlin con mayor importancia- pero le dan la réplica bien a la protagonista. También se puede destacar la presencia de Jean Reno y las testimoniales apariciones de mis adoradas Rosemarie DeWitt y Olivia Thirlby. Recomiendo ver Margaret -en versión original, claro- pero hay que tener en cuenta que no es una película fácil.