sábado, 5 de septiembre de 2009

Posibilidad de escape / Relaciones confidenciales (con spoilers de ambas)

Pese a ser dos películas diferentes, protagonizadas por personajes distintos, un camello que dejó las drogas hace unos años y un relaciones públicas agotado, las dos películas, la primera dirigida por el gran guionista Paul Schrader y la segunda por Daniel Algrant, tienen una cosa en común: una ciudad de New York demacrada, oscura, violenta y con multitud de drogas sobrevolándola. No es la primera vez que se retrata esta ciudad tan querida por el mundo del cine: Scorsese, Woody Allen o Coppola entre otros lo han hecho (éstos incluso se unieron para un proyecto dividido en tres fragmentos con New York como gran protagonista) y Paul Schrader fue una de las principales bazas en las películas de Scorsese que han retratado la violencia de la ciudad como en la ya memorable "Taxi Driver" o la más reciente "Bringing out the dead" ("Al límite"), suerte de secuela de la primera, con Nicolas Cage conduciendo ambulancias y la ciudad y la muerte como principales protagonistas.




"Posibilidad de escape" está protagonizada por Willem Dafoe, que antes de esta película ya fue protagonista de uno de los guiones de Schrader escritos para Scorsese, "La última tentación de Cristo", y que después, ha colaborado con frecuencia en las películas del director aunque lamentablemente siempre en personajes secundarios (con Nick Nolte de protagonista no se le echa más en falta en "Aflicción" pero en alguna otra sí). Así pues, Paul Schrader nos sumerge en esta espiral de drogas y violencia, con tacto, abriendo el tarro de las esencias de dicha ciudad, con un toque de romanticismo, con una atmósfera más que buena acompañada de una correcta banda sonora. Pronto nos mete de lleno en las dudas del personaje principal, antiguo adicto a las drogas que consiguió dejar de consumir pero no de traficar, en sus deseos por dejar una profesión en la que puede acabar mal, en recuperar a la mujer a la que perdió hace varios años por culpa de estar más pendiente de meterse cualquier cosa por la nariz. Y la dirección adecuada de Schrader consigue que la película te atrape, que se pase en un momento, que desees que el personaje de Dafoe pueda salir de todo eso. A lo que acompaña un buen equipo de secundarios que ayudan a hacer creíbles sus personajes y a no ser meros esbozos del guión. Al final, Schrader le da un final razonable a su película, y un poquito de luz a Willem Dafoe para que pueda salir de su profesión. No es un final feliz, pero el personaje no se puede quejar de como acaba. A mitad de película, la antigua novia de Willem se "suicida" o eso parece tras la muerte de un ser querido, y Willem, que antes del suceso la había visto con unos hombres con los que es poco recomendable estar, se empieza a poner nervioso, habla con un policía y se venga. Al final mata a tres tíos. Susan Sarandon acaba el negocio de las drogas, y parece firme a esperar a Willem. Y Schrader le da un buen futuro a su personaje con una condena muchísimo más corta de la que realmente merece.




"Relaciones confidenciales" es una película irregular pero con cierto atractivo. Bien es cierto que tiene lagunas, que ningún personaje secundario te acaba importando demasiado, y que es el recital de un Al Pacino, quien tuvo una pendiente por esos años con ésta cinta y con aquel remake, "Insomnio" (la mejor película de Nolan con diferencia y por ello la peor considerada, pero esto ya es otra cosa), antes de la cuesta abajo, lo que muchas veces mantiene en un buen nivel a la película. Pero aún así, no hay que quitarle méritos que la película, en este caso, tiene.




Y esos méritos vienen de cuando la película juega con la memoria del personaje principal, con su estado de salud, con el cansancio que le ha sometido una vida en la que, pese a ser de lo mejorcito en su profesión, le ha ido consumiendo y quemando poco a poco y, para rematar la faena, ha acabado metiendo las narices donde no le han llamado. Quizá las relaciones entre algunos personajes no estén bien tratadas, pero el retrato de ese personaje y de esa ciudad llena de depredadores, que van a la par, son atractivos. En una película como esta, tan inteligente, guionista y director deciden no darle un atisbo de luz al personaje de Pacino, pese a que todo parece indicarlo con un futuro al lado de Kim Basinger. Terminan por decidir que es mejor devolverlo a la cruda realidad. Al final, un "pequeño" apuñalamiento y decide irse a morir como dios manda: quedándose tumbado en un cómodo sillón hasta desangrarse, despidiéndose de un mundo que nunca fue generoso con él, que siempre le dio la espalda.


domingo, 30 de agosto de 2009

Radio encubierta

Unos cuantos años después de su debut como director con "Love Actually", el aclamado guionista Richard Curtis vuelve a ponerse tras la cámara con "The boat that rocked", titulo traducido como "Radio encubierta", en el que el director acaba confundiendo complicidad con vulgaridad, regalando al espectador, en todo momento, un tipo de humor extremadamente infantil y con algunas habituales dosis de romance en el cine de Curtis que bajan aún más el nivel de esta película.




Pese a contar con un gran grupo de actores formado por varios actores británicos muy conocidos al que se le suma uno de los mejores actores americanos actuales, Philip Seymour Hoffman, ninguno de ellos consigue adecuarse al personaje que interpreta, los noto incómodos soltando esas frases sin ningún tipo de ingenio o gracia que el director y guionista les pone en la boca, no llegan a ofrecernos nada de nada. Tan solo alguna salida del gordo de "Boogie Nights" y un par de destellos de Nick Frost pueden elevar un poco esto, pero ni Kenneth Branagh, Bill Nighy, o dos de los tres actores de "The IT Crowd" logran que yo llegue a pasar un gran rato.




Aparte de eso, otra de las poquitas cosas destacables es la banda sonora donde temas de The Who o The Kinks entre otros logran amenizar un poco una película con un tono que no le pega y que falla en lo que se presupone que Richard Curtis maneja mejor: el guión. Una verdadera lástima porque con el tema que trata podría haber dado para una película, cuanto menos, interesante, pero que es desaprovechada por los excesos de un Richard Curtis que a la hora de dirigir no se le ve tan acomodado como a la hora de escribir. Aunque en "Radio encubierta" se equivoque en ambas facetas.



sábado, 22 de agosto de 2009

Antichrist (con spoilers)

Lars Von Trier, el tipo que inventó el mote de "puto enano" para llamar a Roman Polanski, vuelve a la carga, y lo hace con "Antichrist", su obra más explicita, misógina, desequilibrada y, por ende, la más fascinante de todas. Decía Carlos Boyero que "Antichrist" era como para pegarle una ostia a Von Trier. Y tenía razón. Pero no porque la película sea una gilipollez, sino porque durante todo el metraje es Lars el que le está metiendo unas contundentes ostias al espectador y muchas veces a uno le dan ganas de devolvérselas. Tras terminar la película, me he quedado prendado de "Antichrist", de lo que cuenta y de como lo cuenta, de las naturalezas, una en forma de paisajes, en este caso del bosque de Edén y de animales que puede ser un peligro para cualquiera, y la otra que es la humana, aún más peligrosa si cabe, donde maldad, odio, desequilibrio, y los tres mendigos (tristeza, dolor, desesperanza) se juntan y son capaces de lo peor.




Como dice el zorro, el caos reina, pero especialmente en la naturaleza humana, en el personaje de Gainsbourg, que parece entrar en una enorme depresión tras la muerte de su hijo, pero que a medida que avanza la película, te das cuenta que en su último viaje a Edén ya estaba, en cierta manera, desequilibrada. Rechazado su trabajo por su marido, que tacha su tesis sobre mujeres maltratadas de simplista, poniéndole los zapatos al revés a su hijo y oyendo llantos extraños se establece un enfrentamiento entre ambas naturalezas. A medida que avanza la película, y con ello la terapia que el personaje de Willem Dafoe hace con su mujer, el espectador y el personaje de Dafoe se dan cuenta a la vez que el verdadero peligro que acecha al personaje de Charlotte es ella misma. Y que al mezclarla, al forzarla a "fundirse" con la otra naturaleza, la desequilibra aún más, la enloquece, la lleva a cometer unos actos salvajes para sobrevivir al estar en la iglesia de Satanás, que no solo la marca interiormente allí. Esto le hace cometer auténticas salvajadas y no solo en ese ambiente, sino que también te das cuenta que ella veía a su hijo mientras caía por la ventana, que pudo haberlo impedido si hubiera querido con ir a por él antes de caerse.




"Antichrist" está formada por cuatro capítulos, que ya he citado anteriormente (Tristeza, Dolor, Desesperanza y Los tres mendigos, que son los tres juntos), un prólogo y un epílogo, y está filmada con gran elegancia, con unos planos muy detallados, con unas imágenes realmente bellas, donde, al igual que Willem intentaba con su mujer y la naturaleza, todo se funde con una naturalidad increíble: música, fotografía, los dos actores incluso, para formar un todo exquisito, elegante, con mucha fuerza. La terapia de Willem resulta fascinante, los capítulos en que él la trata resultan intensos, te crees la ansiedad de la actriz, esa ansiedad por querer sacar todo lo que lleva dentro.




Se la puede criticar por muchas cosas. Es lógico. No es una película fácil de ver, y como he citado al principio, es un tanto misógina, algo que se descubrirá a medida que se va avanzando. Pero para mí es lo mejor que ha dirigido Lars Von Trier, que por fin ha hecho una película que ha ido muy por el terreno personal, se ha dejado de jugar con los diferentes apartados técnicos para querer hacer algo nuevo, algo que puede darle buenos resultados como en "Dogville" o convertir algo con buena pinta en insoportable como en "El jefe de todo esto". Las ganas de transgredir al público, de provocarle multitud de sensaciones, no con las escenas explicitas, sino con la historia que cuenta, con todo lo que puede salir de dentro de una persona, hacen de "Antichrist" una experiencia al menos recomendable. Aunque luego la película no te guste. Porque pese a todo lo que digo, la última creación de Lars es una imbecilidad. Una bendita, maravillosa e increíble imbecilidad.


domingo, 16 de agosto de 2009

The hangover, Up y Synecdoche, New York

Resacón en Las Vegas (The hangover):


Tras todo el éxito cosechado por la última película de Todd Phillips, que viene después de triunfar en taquilla en EEUU, me dispuse a ver la disparatada aventura de estos cuatro amigos que se van de despedida de soltero a Las Vegas. Y aunque tuviera buenas críticas, también iba cauto porque tampoco el cine que ha hecho con anterioridad Todd Phillips sea de mi agrado, unas cuantas comedias que se olvidan en un rato. Al menos, "The hangover" es una película que puede disfrutarla un grupo más amplio de personas, más allá de los adolescentes que disfrutaban una y otra vez con los chistes de las películas del director. Y aunque sea una película irregular, con gags más o menos conseguidos y cameos desaprovechados, ves con una sonrisa las vivencias de los protagonistas, como van recordando poco a poco lo que hicieron en la noche de marras, te caen bien los tres personajes que acompañan al novio, tiene algún secundario aprovechado. No es ninguna obra maestra y quizá haya tenido un éxito desmesurado, pero es una película entretenida sin ser tan idiota como otras del género.





Up:


Pixar regresa a la acción un año después del gran éxito cosechado con "Wall-E" y lo hace con "Up", cinta donde narra las aventuras de un anciano, tras la perdida de la mujer que le ha acompañado toda su vida y después de perder su casa para tener que irse a una residencia obligado, y de un niño que le acompaña. El acierto de la compañía de Lasseter es saber mezclar la experiencia del personaje de Carl, para afrontar la última gran experiencia de su vida, con la inocencia de Russell, que vive su primera experiencia seria para conseguir la medalla que le falta para convertirse en boy-scout. Pixar demuestra que sabe contentar a todos: saben darle un tono sensible, sin caer en lo sensiblero en su primera parte, y darle un tono más aventurero en la segunda. Quizá la primera parte guste más a adultos y la segunda a niños, pero el conjunto está equilibrado y "Up" resulta una experiencia refrescante y estimulante. Esperemos que el cine de animación no se estanque solo en Pixar y Hayao Miyazaki, que Ghibli, más allá del citado Miyazaki, nos ofrezca alguna perla o, incluso, Dreamworks, aunque de ésta última compañía lo dudo mucho.





Synecdoche, New York:


Reconozco no ser fan del cine que ha escrito Charlie Kaufman anterior a "Synecdoche, New York", exceptuando "Adaptation". Aún siendo consciente de la originalidad de cintas como "Eternal sunshine of the spotless mind" o "Being John Malkovich", éstas son cintas que me acaban resultando cargantes, a las que, en ocasiones, les encuentro un excentricismo que parece creado por un chiquillo de 5 años. Y sus guiones siempre se han visto beneficiados por el buen hacer de Gondry y de Jonze. Me acerqué con cuidado a su debut como director, pese a que su reparto me decía que me iba a encontrar ante una experiencia única. Y así lo es. Es una obra más adulta, pesimista, personal, excesiva, todo está llevado hasta el extremo para hacer gala de ese excentricismo que tanto le gusta, pero lo hace de manera inteligente, controla bien los tics del personaje de Philip Seymour Hoffman, el director convierte a Caden en una maravilla con la versatilidad de Hoffman interpretándolo, al mundo que le rodea en algo tan raro como fascinante y todas las mujeres que le acompañan son inteligentes, preciosas, tienen algo especial. Muy recomendable.


domingo, 9 de agosto de 2009

Adventureland

Después de la decepcionante "Superbad", película que no lograba ponerse por encima de la media habitual de las cintas de su género y que se sobrevaloró demasiado, Greg Mottola vuelve a la acción con "Adventureland", cinta que narra el particular verano de un joven que se pone a trabajar en un parque atracciones para ganar un dinero que necesita para ir a la universidad que quiere, y aunque el trabajo no es precisamente el que más desea, pronto se integra y empieza a hacer amistades con los demás trabajadores y se acaba enamorando de una de sus compañeras.




"Adventureland" es una película normal en el mejor sentido de la palabra, retrata con naturalidad dicho verano, los personajes son cercanos, actúan como capullos cuando tienen que serlo y como personas "normales" cuando el momento lo requiere. Es lógico verse identificado en algún personaje, que alguien de nosotros haya vivido unas experiencias similares a las de los personajes o que se vea rodeado de personas como las que nos muestran en la película. El mérito de la cinta es ese, puesto que aunque no contenga escenas que puedan pasar al recuerdo, la película se mantiene en el mismo nivel durante todo su metraje, y dicho nivel no es, ni mucho menos, malo.




La buena mezcla que hace Greg Mottola entre drama y comedia, manejando con habilidad ambas, hace que la película resulte agradable y si a eso le sumas una banda sonora con unos temas bastantes buenos y unos actores que cumplen con su cometido a la perfección, dan con una película veraniega que resulta tan interesante como inteligente, algo no muy común en el cine que se suele realizar por estas épocas, que suele tirar más por el repertorio habitual de chistes malos, de golpes y de adolescentes desesperados.




La persona sobre la que recae el "futuro" de la comedia, Judd Apatow, podría fijarse más en la cinta que ha dirigido su compañero Mottola, una película cercana y bien realizada. Después de producir y dirigir algunos éxitos, debería dejarse de películas poco inspiradas a mayor gloria de los Adam Sandler o los Seth Rogen. En la última que ha dirigido salen los dos. Esperemos que esté bien, al menos.


sábado, 1 de agosto de 2009

Drag me to hell (Arrástrame al infierno)



Después de varios años dirigiendo películas de "Spiderman", Raimi regresa al género que le vio nacer y que dejó en el año 1992 con la última parte de la saga Evil Dead, "El ejército de las tinieblas", ese terror con muchísimas dosis de humor que durante la etapa de los 80 le dio al director la fama. Después de andar con paso firme en la saga "Spiderman" durante sus dos primeras partes, especialmente con la segunda, se bajó mucho el nivel en la tercera y todo lo que se había conseguido en las anteriores desapareció, la humanidad que le habían dado a Peter Parker quedaba atrás viendo la nueva actitud chulesca -por el simbionte- que tomaba el personaje interpretado por Tobey Maguire. El regreso a su género parecía necesario, el tomarse un respiro, hacer una película más tranquila en la que no tenga encima la presión de los productores. Y aunque "Drag me to hell" es una película interesante y muy entretenida, es mucho menos desmadrada de lo que nos hubiera gustado a todos. Aún así, en un género tan devaluado en la actualidad como es el terror que nos llega desde América, la última película de Raimi se antoja como una cinta interesante.




Y mérito de esto lo tiene Sam Raimi. No pierde ni un segundo en zarandear a su personaje principal, una Alison Lohman con una interpretación muy ajustada ofreciendo al personaje lo que Raimi le pide, demostrando que tiene recursos suficientes para caer bien cuando su personaje está indefenso como para que el espectador desee que le den una muerte lenta y dolorosa cuando se pone en plan de chica no tan buena como se creía. Y junto al buen desarrollo que se hace de ese personaje, nos encontramos ante una trama viva, rápida, entretenida y sencilla. Un entretenimiento de lujo, que no toma por tonto al espectador, con una dirección eficaz que alterna terror con humor (en determinados momentos como la cena con los padres de Justin Long o la del aparcamiento, sin duda, la mejor de toda la película) y manejando bien los efectos técnicos sin dejarse llevar por grandes tecnologías.




Quizá "Drag me to hell" tire mucho de los típicos subidones de volumen a la hora de querer sobresaltar al público, y también nos encontramos con un Raimi que está mucho más comedido, más controlado que antaño. No se deja llevar como lo hizo con Evil Dead - especialmente con la deliciosa segunda parte de la saga- por el desmadre puro y duro que tan buen resultados le dio. Aún así, está bien para pasar una muy entretenida hora y media y para dejarse llevar por esta propuesta de maldiciones gitanas del director, que solo a ratos encuentra ese gamberro que le hizo destacar en este mundillo.



sábado, 25 de julio de 2009

Harry Potter y el misterio del príncipe (con spoilers)

La última entrega del famoso mago viene a confirmar que la saga no está en su mejor momento. Desde que Cuarón cogiera la saga para dirigir la tercera entrega y hacer un excelente y oscuro trabajo, Mike Newell cumplió con la cuarta pero después las riendas las cogió David Yates que, tanto con la quinta como con la sexta, no ha estado a la altura de lo que se esperaba. Harry Potter la juzgo como película, no como adaptación -tampoco puedo puesto que no me he leído los libros-, y esta última entrega no tiene el nivel suficiente para considerarla una buena película, lo cual es una pena pues mientras veo esta parte tengo la sensación de que tiene cosas que podrían haber dado juego si se hubieran tratado con un poco de tacto, cosa que no se hace.




El nuevo profesor que interpreta Jim Broadbent se me hace pesado. Ni me interesan sus secretos, ni me interesan sus cenas, ni sus clases, ni sus charlas con Harry Potter. No veo nada interesante en él. Tampoco en que gasten unos cuantos minutos con el Quidditch para nada, puro relleno. Nada que ver con las excelenas escenas de Quidditch de la primera y de la tercera entrega. Ni en los escarceos amorosos tan mal tratados como de costumbre en la saga. La relación entre Harry Potter y la hermana de Ron y la de Ron y la de Hermione dan más angustia que otra cosa. En especial, esa relación entre los dos amigos de Harry Potter que se supone que da pie a algunos momentos de "humor" de la película llega a agobiar bastante. Que sean personajes que estén creciendo y estén en esa etapa de adolescencia no significa que lo tengan que tratar de manera tan infantil y absurda.
Tampoco es que la trama de Draco esté bien tratada más allá de su final, le vemos dando un par de vueltas para meter un par de cosas en el armario y en el duelo con Harry Potter. Se podría haber ahondado más en esto, en esas dudas que tiene Harry sobre él, que lo investigara un poquito. Ni el tema del libro del príncipe mestizo, del que se olvidan para dar una solución facilona cuando Snape desvela al final que él es el príncipe. Ni de la trama del pasado de Voldemort, de cuando era niño, de ese paso de un niño algo perdido al tipo al que todos temen en la escuela, de la que espero que se ahonde más en la siguiente película pues puede dar para mucho y puede resultar interesante. No sé cuanta culpa de esto tienen David Yates, J.K. Rowling o Steve Kloves, tampoco me importa.




Donde si veo buenas cosas es en su final, en el último tramo de la película. Aunque la visita a la cueva recuerde a "El señor de los anillos", aunque el Dumbledore de Michael Gambon parece más que nunca Gandalf y salgan muchos Gollums del agua. La escena final en la torre en la que muere el director a manos de Snape tiene intensidad, pese a la excesiva Helena Bonham Carter bien paliada por la sobriedad y presencia del siempre grande Alan Rickman, que pide mucho más metraje a gritos. Es el único momento donde el director justifica su fichaje por la saga. La pena es que un momento solo en dos horas y media de metraje es insuficiente. También se nota un poco la mano en la interpretación de Radcliffe, la han cuidado un poco más, y mientras que en anteriores entregas me parecía insuficiente para llevar el peso de la historia, en esta al menos lo tolero. Y también tiene la fortuna de compartir mucho metraje con Michael Gambon, que es de lo mejorcito de la película junto con Rickman.




Habrá que esperar a la adaptación del último libro dividida en dos partes. Ya no tienen la excusa de que esa parte será de transición. Llevan las dos que ha dirigido David Yates de transición. Que lo sean o no, no significa que el relleno tenga que estar tan estirado y que sea tan poco interesante como ha pasado con las últimas entregas, más allá de un par de muertes de personajes cercanos a Harry Potter para darle algo de relevancia a la historia.