martes, 26 de mayo de 2009

12 and Holding (El fin de la inocencia) - Spoilers

El cine que ha realizado hasta el momento Michael Cuesta se centra en la juventud sobre todo, en esos chicos que quieren crecer antes de tiempo, en convertir un mundo de inocencia en un mundo de sangre, de rencor, de tragedia. No vi su debut como director de cine, "L.I.E.", pero leyendo un poco sobre aquella y habiendo visto "12 and Holding" me imagino que seguirá los mismos derroteros aunque adentrándose en el tema de la homosexualidad que "12 and Holding" no toca. Entre tanto, en su carrera, Michael Cuesta ha mostrado su talento en televisión, dirigiendo capítulos de "Six Feet Under" o de "Dexter". "12 and Holding" es una película pequeña, con poco presupuesto, cine independiente americano, de ese que te revuelve las tripas, de ese en el que te muestran todo el sufrimiento de sus personajes, que te desgarra, que hace que no quites los ojos de la pantalla, que, en definitiva, te atrapa. Y todo debido a que Cuesta ha dado con los ingredientes adecuados.


Cuesta nos sumerge en la historia de tres chicos, Jacob, un chico con una marca de nacimiento en la cara, cohibido, que sufre la perdida de su hermano gemelo en un accidente en el que unos gamberros queman una cabaña sin saber que él se encontraba en ella, Malee, hija de una psicóloga, que se enamora de un hombre mayor, paciente de su madre, con quien se siente mejor y al que ve frecuentemente para evadir su soledad, y, por último, Leonard, un chico con sobrepeso que se encontraba en la cabaña donde muere el hermano de Jacob, que tras el accidente pierde el sentido del gusto y el olfato y tras unas palabras esperanzadoras de su profesor de gimnasia, y con la situación en la que se encuentra de no poder degustar la comida, decide adelgazar no sin ponerle las cosas fáciles a su familia.


A medida que Cuesta va desarrollando las historias de los tres chicos, con algunos altibajos, especialmente en el trabajo del guionista con los personajes adultos, ya nos vamos encontrando como los sentimientos de sus personajes florecen hacía el exterior. Jacob, que ante la indiferencia de sus padres, decide ir a visitar al chico que causó la muerte de su hermano solo para mostrarle su odio hacía él, y, al final, acaba haciéndose amigo de él. Cuando el otro chico sale del reformatorio, él decide escaparse de casa, motivado por la adopción de otro chico que piensa que es para sustituir a su hermano, y solo con una conversación con su madre en la que todo lo que tenían dentro sale a la luz por parte de ambos, Jacob decide dar media vuelta y vengarse del chico. Mientras tanto, Leonard, de tanto exigir a su familia, acaba quedándose solo en casa con su madre, a la que encierra en el sótano y la deja a base de manzanas para intentar hacer que adelgace, pero como él ha perdido el gusto y el olfato no se da cuenta de una fuga de gas, que, por suerte, al final no tiene que terminar lamentando y acaba reconciliándose con su madre. Y Malee busca enamorar al hombre mayor en quien se ha fijado, encuentra la complicidad de este hombre y se hace amiga de él, pero en el momento en el que ella decide dar el paso hacía delante y confesarlo todo, él lo da atrás y comprendemos que esa amistad a él le ha servido para corregir un error que considera que cometió en el pasado.

Todo esto, que es el destripamiento de las tres historias de los chicos, está contado sin excesos, dirigido con sensibilidad y buen gusto, no cayendo en los recursos fáciles, contando con poderosas interpretaciones del reparto infantil, queriendo que el espectador sienta con los chicos, sufra con ellos, se ría con ellos, disfrute, que en definitiva, sea complice de la vida de estos chicos y compartan las dudas que estos sufren. Recomendable.

Y haciendo un inciso, un pequeño comentario de ese señor tan inteligente y con tanto talento llamado Aki Kaurismäki. Habiendo visto solo 4 películas de su filmografía (la adaptación de "Crimen y castigo" fue la que más me decepcionó y, aún así, tiene cosas interesantes), es de los directores que mejor manejan la frialdad en una historia para terminar haciéndote sentir de todo por lo que le pasa a esos entrañables perdedores a los que tan bien suele reflejar. No es como otros directores que también hacen uso de la frialdad, para alejarse un poco y poder verlo todo más adecuadamente, pero que no consiguen hacer reflexionar al espectador con sus historias, ni emocionarte, ni enfadarte, solo producirte la más absoluta indiferencia. Como puede ser el caso de Isabel Coixet, por citar un ejemplo. Kaurismäki no te deja indiferente, su cine te puede dejar deprimido, te puede dar esperanzas en algunas ocasiones, te puede hacer llorar, te puede hacer reír. "La vida de bohemia" es un claro ejemplo de esto.


jueves, 21 de mayo de 2009

Brando

Ayer estuve viendo el documental que hizo TCM sobre la figura de Marlon Brando, unos años después de su muerte, y lo que en un principio parecía interesante, finalmente se quedó en algo entretenido pero que podría haber dado mucho más si se hubiera puesto más empeño y no hubiera sido tan complaciente con la figura del actor. Se habla sobre su carácter de rebelde, sobre la fascinación que han producido sus actuaciones, sobre como se implicó en temas sociales como el racismo, sobre el desencanto hacía su profesión con el paso de los años y sobre lo que ha significado para el cine. Pero dejan muchas cosas sin comentar, que podrían dar mucho más juego, y que tenían tiempo de sobra para comentarlas ya que el documental dura casi 160 minutos y algunas películas las dejan casi sin mencionar (su trabajo con Chaplin, por ejemplo) aunque, con una filmografía que sin ser excesivamente larga, es lógico puesto que fueron más de 50 años actuando, por mucho que desde los 80 hasta el final solo lo hiciera por dinero y que de esa etapa tampoco se hable demasiado más que para saber lo que cobró por "Superman" y alguna anécdota de Johnny Depp en "Don Juan de Marco".

Hablan de lo bromista que era Brando y un poco también de sus matrimonios, y de que tenía cierta fama de rompecorazones aunque en esto último no se llega a adentrar del todo, así como con los rumores sobre su homosexualidad y los amantes que se le atribuyeron de lo que no se habla, ni tampoco sobre la amistad tan especial que surgió con Jack Nicholson durante el rodaje de "Missouri" de Arthur Penn y que permaneció hasta su muerte. Tampoco citan que "El rostro impenetrable", la película que dirigió y que acabó dejando en otras manos en todo lo referido a montaje y esas cosas, comenzó a dirigirla Stanley Kubrick, a quien Brando consideraba un director dócil por lo que se comentaba de "Espartaco" y de como Kirk Douglas hizo lo que quiso con él. Cuando se encontró con esa bestia parda llena de exigencias y que no pensaba volver a pasar por el mismo infierno, acabó despidiéndole y la dirigió él al final. Y también parece que dejan otros temas de largo.

No así los temas de la ideología de Brando, de como ayudó a los negros y a los indios, y de como rechazó el oscar por "El padrino" con un John Wayne que casi pierde la cabeza con la chica india que fue a la ceremonia. Y por supuesto de sus interpretaciones, de las que personalmente destaco la que hizo en "El último tango en París", que no es, precisamente, de mis películas favoritas pero que aún así yo lo encuentro magnético, y de la que Bertolucci dice alguna que otra cosa interesante. No es que sea un gran documental pero siempre es un placer ver y oír a gente como Martin Scorsese, Karl Malden, Dennis Hopper, Harry Dean Stanton, Jane Fonda, Jon Voight, Angie Dickinson, James Caan o Robert Duvall entre otros muchos. Y también ver algunas imágenes de archivo de otros tantos como Anthony Quinn o Elia Kazan.


martes, 12 de mayo de 2009

Elephant

Tras ver el Elephant que dirigió Alan Clarke en el año 1989, película en la que Van Sant se inspiró y de la que cogió el título para dar su visión sobre los hechos acaecidos en Columbine, decidí volver a darle otra oportunidad a la película del director de la fantástica Drugstore Cowboy, después de que hace ya varios años, tras triunfar en Cannes, la alquilara en el videoclub, me decepcionara y me dejara muy frío por no encontrarle fascinación ante lo que me mostraba el director, no lograr engancharme a lo que me contaba por lo que utilizaba el muy manido recurso de que con Elephant me encontraba ante una película aburrida. Pero varios años después, y sin importarme el ritmo que tiene una película si con ello el director consigue lo que pretende y gustándome más el cine arriesgado, en el que el director da el todo por el todo, esta vez sí, Van Sant ha logrado que me introduzca en el contexto de la historia que nos cuenta, que me la crea y que me fascine como no lo hizo anteriormente. Y es que Elephant, en todo su esplendor, es una película que hipnotiza si se ve adecuadamente y que me arrepiento no haber comprendido las intenciones de Van Sant, como quería mostrarme las cosas, como quería sacudirme.


En Elephant no me importa el guión, no me importan los personajes, ni el montaje, no me importa si técnicamente es muy buena o no, no me importa si es efectista, si es dramática, si utiliza tópicos o no. Lo único que me importa y que me incomoda bastante es imaginarme que voy andando por los pasillos de un instituto y de pronto me pueda encontrar con algo así puesto que los hechos que nos muestra Gus son tan realistas que incomoda, que incluso no te extrañaría que algo así, de la manera en que está mostrada pudiera llegar a pasar por aquí.
Uno de los fallos que yo le sacaba (que vista ahora resulta que es un fallo inexistente) es que creía que la película intentaba justificar los hechos de los asesinos y eso no es así y es algo que le agradezco al director. Deja los motivos en el aire. No necesita justificarlo si es con maltrato escolar o si es por algo similar, solo son dos chicos que siguen su día a día y con una gran obsesión por las armas que deciden actuar sin saber si tienen algo en contra con quien los hacen o con quien no, solo sabemos que ambos son dos chicos que han tenido todo tipo de contenidos violentos a su alcance y y han llegado a tener una gran admiración por esta. Yo lo único que sé es que van a llegar al final de todo y cumplirán con el objetivo que se han marcado sin importar a quien se lleven por delante, si es a compañeros de clase o si es al tan odiado director del instituto.


Elephant hay que verla. Ni siquiera diré aquello de que hay que verla en VO (aunque será mejor, efectivamente) en vez de doblada. Tampoco los diálogos es algo que nos importe demasiado. Solo tienes que dejar que la cámara de Van Sant te sacude en la cara.
Y ya de paso, no estaría mal ir a la fuente de inspiración de Van Sant, ese mediometraje de 40 minutos que he citado al principio de este texto, de mismo título y dirigido por Alan Clarke, que nos muestra la frialdad de cualquier tipo de asesinato (aunque Clarke lo hizo pensando en los del IRA) pero la manera en que nos lo muestra, la hace global, adquiere mucha más importancia, nos muestra el sinsentido de la violencia, esos pasos que se dan antes de cometer el crimen y llegar a una víctima que ni siquiera el asesino conoce. Es una película también arriesgada y tan recomendable como la versión de Gus Van Sant.


sábado, 9 de mayo de 2009

Vinyan

Vinyan es una película atípica -dentro de lo típico de su argumento- en la cual una pareja (especialmente ella) se niega a creer que su hijo ha desaparecido o ha muerto durante el tsunami y harán cualquier cosa por encontrarlo. Vinyan es una película que está bien dirigida, cuyo ritmo lento se adecua convenientemente a la historia, pero cuyo principio y desarrollo de la historia que se tiene entre las manos no terminan por atrapar al espectador, por suscitar algún tipo de interés, por adentrarse de manera correcta en los sentimientos de unos padres que no pueden olvidar la desaparición de su hijo, por no aprovechar más sabiamente el ambiente extraño y malsano del lugar en el que se encuentran y por no darle la adecuada tensión sexual a los personajes del marido y de la amiga francesa que allí se encuentra.


Está bien pero no parece ir más allá y no contiene ninguna escena que tenga gran fuerza, sí algo de mal rollo por lo que pueda pasar pero no da un pasito más adelante y es por eso que, Vinyan, cuando realmente convence y cuando coge fuerza y agarra al espectador es en su demoledor e impactante final, en como el director da una vuelta de tuerca y decide suscitarle al espectador de todo, donde nos encontramos con esa Emmanuelle Béart de vuelta de todo y todos esos niños haciendo de las suyas y mostrando la impotencia del personaje de Rufus Sewell ante todos ellos y su destino final. El final eleva a Vinyan, convierte a una película correcta aunque algo fría y decepcionante, en una película interesante, aunque da la impresión de que podría haber sido más y que si se hubiera aprovechado el resto del metraje como el director belga lo hace en ese final, nos encontraríamos ante una obra maestra o, como mínimo, una película notable.


También debo recomendar El manuscrito encontrado en Zaragoza. Una película difícil, de tres horas de duración, que pese a que sepas que te puedes encontrar con algo muy complejo puede llegar a angustiarte, contiene elementos surrealistas y puede resultar aburrida si no se conecta con ella, pero a mí me ha maravillado, me ha encantado y me parece una obra maestra.

miércoles, 29 de abril de 2009

Bailar en la oscuridad, Lost Highway, Distrito Apache: El Bronx

Como siempre, aviso de antemano, ya que puede que haya algún spoiler en los comentarios, así que si no has visto alguna de las películas no leas nada. Bueno, en la de "Distrito Apache" no hay spoilers.

Bailar en la oscuridad:

Debo reconocer que Lars Von Trier no es un director que me apasione, me cae bien porque es un tipo con un ego descomunal pero que intenta algo nuevo en cada película, alejarse de las convecciones del cine actual, no dudar en saltarse las reglas del dogma del que él fue uno de los creadores, para llegar a algo en concreto. Hay que reconocer la valentía del director danés en ese aspecto. Otra cosa son sus películas. Hay películas que reconozco que me gustan bastante como la que nos ocupa y hay películas que no puedo soportar como El jefe de todo esto, Los idiotas o el documental de 5 condiciones. Pero, bueno, reconozco que Lars es un tipo necesario dentro de esta industria que aporta algo nuevo, que sea acertado o fallido ya es otra cosa, pero al menos lo intenta y en unas cuantas ocasiones, lo consigue.

Es fácil sacarle fallos a “Dancer in the dark”. Los más evidentes son los siguientes: la historia es puro telefilm en la que Lars no duda en utilizar a sus personajes como marionetas, para hacer sufrir a la mujer más ingenua del mundo a base de trampas, manipulaciones y artificio puro y duro. Y a Lars no le importa que pueda parecer un telefilm o que sus personajes sean marionetas, él busca otras cosas en su historia y eso solo es un recurso para lograr llegar a donde quiere y para sacudir al espectador justo cuando lo necesita.

Lo que más me gusta de “Dancer in the dark” es la mezcla de realidad y fantasía que hace, con esa vida real tan difícil que lleva Selma (Björk) mezclada con esas ensoñaciones en las que escapa de la vida real para meterse en el mundo de los musicales a base de escenas musicales tan sencillas como bien hechas. Esa evasión del mundo real es lo que interesa tratar a Lars, como en momentos determinados en los que una persona está con la soga en el cuello, su mente se puede ir por otros derroteros para intentar darle a esa persona lo que necesita. La seguridad que tiene en esas fantasías es la que a Selma le falta en la vida real donde es una mujer muy, muy pardilla a la que acabarán matando porque su vecino le robó el dinero y porque no quiere que su hijo se quede ciego como ella. Y eso es lo que hace atractiva a la película de Lars.


Carretera perdida:

Una de las obsesiones del cine de David Lynch son las carreteras hasta el punto de que en muchas de sus películas son incluso protagonistas como en “Corazón salvaje” y como en la película posterior que dirigió a “Lost Highway”, el viaje del viejo Alvin Straight para reencontrarse con su hermano en la preciosa “A Straight Story”. Con el cine más alejado de la razón de David Lynch siempre se pone la misma excusa para atacarla, la razón de que la película no tiene argumento y que es incomprensible. Lynch no es surrealista ni juega a serlo, simplemente utiliza elementos del surrealismo y, está claro, que en más de una vez se ha inspirado en algunas películas surrealistas de Buñuel, pero ni “Lost Highway”, ni “Mulholland Drive”, ni siquiera ni “INLAND EMPIRE” son obras surrealistas, sin argumento (que lo tienen).

Pero el cine de Lynch es cine personal, alejado de los productos prefabricados y eso te granjea fans que ven que el director está apostando por un tipo de cine en el que el argumento no importa tanto como lo que la película te sugiera y también detractores que no dudaran en llamarte moderno por apostar por ese tipo de cine.

Lost highway” es una película atractiva porque Lynch juega con ella a mezclar géneros, no duda en homenajear al cine negro con una preciosa femme fatale que llevaría de cabeza a cualquiera, no duda en jugar con el thriller, con el drama, con una historia romántica e, incluso, con el cine de terror en ese principio devastador.

Lynch nos ofrece una atmósfera inquietante, mostrándonos que en “Lost Highway” en cualquier momento puede suceder cualquier cosa, tiene al espectador inquietado y puede hacerle a este un nudo en el estómago, hacerle reír o angustiarlo hasta límites insospechados. En el film que nos ocupa, además, Lynch es más explicito que nunca, pero para llegar a un punto, no duda en mostrarnos el cuerpo de la preciosa Patricia Arquette, para demostrar que esa mujer puede con cualquier hombre, no duda en utilizar la violencia (en el robo que montan Balthazar Getty con ella) en sus formas más efectivas, no duda en mezclar personajes de la primera historia con las del sueño, intercambiando nombres o actores (en Mulholland esto está llevado mucho más allá, también es cierto), no duda en sacudirte, en pensar que le puede haber pasado al pobre Fred Madison en dicha cárcel.

Lo que le pase es lo de menos, que Lynch te haga pensar sobre eso y tú saques tu propia conclusión es lo realmente importante. Sueño, pesadilla o ninguna de las dos cosas, Lynch te guía y te confunde, te hace sentir como una mierda, te lleva por un lado para luego cambiar y llevarte por otro. Y entrar en su juego es lo que importa. Lost Highway es un precioso cuento muy oscuro, uno que el adorado y venerado Tim Burton no sería capaz de dirigir en la vida. Y para mí, Lost Highway es una cosa por encima de todo: es el jodido Fred Madison dándole caña al puto saxo para alejarse de las malas pasadas que le juega su maltrecha memoria.


Distrito Apache: El Bronx:

La película de Daniel Petrie es una cinta más con todos los tópicos del género policíaco. Es más un drama en la que nos muestra que las calles están llenas de gente alejada del bien y que algunos policías son aún más cabrones que los mafiosos. Y unos corruptos que no veas. Y ahí es donde se interpone la figura de Paul Newman, ayudado por su novato compañero, al que todo le produce una gran indiferencia y se encuentra desencantado con el mundo. El problema de la película es que nunca se aleja de la historia que quiere contarnos, es todo muy lineal, y sí, puede resultar entretenida (dentro de lo muy tópica que es, claro) pero también fallida, que la ves y la olvidas en un segundo, uno de los males del cine de entretenimiento de hoy en día que no se puede quedar en tu cabeza cinco minutos después de verlas.

Ni los personajes están trabajados, ni los actores pueden lucirse en sus papeles (Paul Newman estaba en plena depresión y alcoholizado por la muerte de su hijo, aunque luego sería resucitado por un Sydney y por un Sidney -Pollack, en menor medida, y, especialmente, en la película de Lumet- ), ni el director nos ofrece una dirección digna más allá de lo convencional y del tufo a producto de Hollywood. Una pena porque la película tenía potencial.

Series que estoy viendo actualmente (spoilers)

Dollhouse (Primera temporada): Tengo sentimientos encontrados en los 10 capítulos que llevo vistos de Dollhouse. Puedo comprender el comienzo decepcionante, malo que puede tener la serie en los primeros capítulos (no tanto que la pasividad dure hasta el sexto capítulo). Luego nos coloca tres capítulos muy intensos y muy bien dirigidos (7º, 8º y 9º) para luego volver a otro capítulo flojo y decepcionante. Precisamente, ahora es el momento de Dollhouse, en el que tiene que dar el todo por el todo y demostrar que puede enganchar y que no es un simple entretenimiento más, es mucho más que eso. La senda que has comenzado a recorrer en esos tres atractivos capítulos es la que debes continuar recorriendo, ha resultado sorprendente y tienes que guiarte por ahí, no volver a lo anterior y mediocre. De momento, puedo decir, que el final de la temporada será lo que marcará si le doy una oportunidad a la segunda temporada cuando salga (sino la cancelan antes, claro).

Entourage (Quinta temporada): Entourage sigue siendo una serie muy adictiva, te puedes tragar varios capítulos sin darte cuenta, pero la sexta temporada le marcará mucho para ver si es capaz de renovarse o si muere dando más de lo mismo. Los creadores saben que Ari Gold es la pieza clave de la serie, la piedra angular, sigue siendo un secundario (como todos los personajes) pero cada vez con más peso, más importancia, son sus comentarios hacía Lloyd, su pobre asistente, lo que queremos oír en todo momento. Lo malo de la quinta temporada es que parecen haber desaprovechado lo que tenían. Vince está sin trabajo, su última película, “Medellin”, ha sido un absoluto fracaso, le cuesta conseguir trabajo, y cuando le consiguen uno gracias a su agente, el director lo despide y la película se va al traste por presupuesto. Ahí es cuando nos tenía que haber mostrado al actor y a sus amigos al borde del abismo, desquiciados, sin un futuro claro. Solo lo hacen por 5 segundos, todo se acaba solucionando gracias a unas pruebas que Eric le suplica a Gus Van Sant que vea, y pese a que este no le contrata, se las pasa a Scorsese que sí lo hace. Así que tenemos una nueva temporada en la que Vince ha trabajado con un grande, y en la que todo sigue igual. Veremos como se desarrolla todo.

Neon Genesis Evangelion: Es sorprendente como una serie tan mala en los 12 primeros capítulos y tan poco recomendable, tan infantil, tan olvidable y tan desquiciante, puede convertirse en una serie genial, filosófica, compleja en los últimos 10. Es incomprensible que lo que menos guste de la serie sea su final, que es lo mejor con mucha diferencia. No importa mucho las relaciones entre personajes, no me gustan como están tratadas la gran mayoría, pero cuando la serie empieza a escarbar en los miedos internos de los personajes, en sus dudas, cuando estamos dentro de la cabeza de ellos/as es cuando es imprescindible. Irregular, si puedes aguantar la primera parte serás recompensado al final. De momento, me faltan por ver finales alternativos y películas que ofrezcan un complemento ideal a la serie.

Servicio completo (Primera temporada): Supongo que he visto la primera temporada por dos cosas: porque la temporada era corta y la tenía a mano, y porque tenía curiosidad por ver como se mostraba el mundo de la prostitución. Bastante cohibida para tratar el tema que trata, incluso cuando nos muestra algún trío y cosas similares, la serie no despega ni es recomendable. La serie ya la he dado por terminada y no veré la segunda temporada.

United States of Tara (Primera temporada): Estoy considerando seriamente que hacer con esta serie. Tiene cosas que me gustan y muchas que me cargan. Y lo malo es que lo que más me carga es Toni Collette, su protagonista, cuyo desorden es el 90% de la serie (por no poner un porcentaje más alto). Tampoco la hermana de Tara me hace mucha gracia. Aunque reconozco que un actor que no me suele apasionar como John Corbett si me ha sorprendido y me parece creíble en su papel, que la hija es mona y que el crío es lo mejor de la serie. A veces quiere ir de mordaz y lo consigue, otras veces no. También es cierto que ha ido de menos a más, aunque tampoco ha terminado por apasionarme en su final, si que me ha convencido algo al menos. Ya veremos si le doy una nueva oportunidad o la acabo enterrando.

In treatment (Segunda temporada): Juzgar esta temporada con los pocos capítulos que llevo vistos hasta el momento es difícil. Aún no sé como de atractivos pueden ser sus personajes con solo dos sesiones. Lo que tengo claro es que prometen los pacientes del miércoles (el chico, Oliver, y sus padres) y el del Jueves (el viejo Walter) y que la terapia de Paul con Gina va a seguir igual de intensa de siempre con Paul perdiendo los papeles. No estoy muy seguro del personaje de Hope Davis, no tiene la pinta de que vaya a conquistarme y el de April ya veremos la compasión que pueda lograr despertar con su cáncer.

24 (Séptima temporada): La sorpresa. Me pareció sobrevalorada la tan venerada quinta temporada (primer capítulo cojonudo y luego bajón impresionante) y la sexta era muy triste (también comenzaba bien, pero los últimos diez capítulos eran demenciales y muy, muy, muy malos). No parecía tener buena pinta. La huelga de guionistas retrasó la temporada un año y los creadores decidieron hacer un telefilm (Redemption) que resultó decepcionante y fallido, quizá porque Jack Bauer en un país (ficticio) africano no es donde mejor funciona y vimos a un Jack excesivamente humanizado y que no lograba ser el que a todos nos gusta. Por todo eso y por meternos la resurrección incomprensible de un personaje (bendita resurrección al final, eso sí, como echaba de menos a ese jefazo que es Tony Almeida) la séptima pintaba mal. Y ha resultado sorprendente. Vuelve a los orígenes de la serie, y vuelve a ser tan adictiva como lo era, tan inverosímil, tan poco creíble y tan emocionante como siempre. Jack Bauer ha vuelto en su mejor versión. Ya veremos como termina, pero me alegra que haya sido capaz de volver a engancharme como antaño.

Y cuando acabe alguna serie tengo que ver la quinta de Lost y empezar con The wire o Deadwood.

lunes, 13 de abril de 2009

Señales del futuro (Knowing)



Fui a verla con algunos prejuicios y, tras verla en la pantalla grande, debo decir que me pareció una película, como mínimo, interesante. Aún así, reconozco que la película dirigida por Alex Proyas es muy irregular y que tiene defectos y detalles que han sido descuidados en su guión y que comprendo a la gente que la crítica por ello. No entiendo, eso sí, a la gente que se la carga solo porque esté protagonizada por Nicolas Cage. Todos sabemos que no es el mejor actor del mundo, y que en sus últimas películas no se ha lucido precisamente, pero siempre he considerado que debe de haber algo más para criticar tan duramente a una película y no solo su actor principal, que por muy limitado que sea, al menos en Knowing se esfuerza aunque la película le venga a Nick grande en muy determinados momentos. Pero "Nick is Nick" y sigue ahí en la cumbre, ha trabajado con directores como su tío Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Ridley Scott, Spike Jonze, Alan Parker, David Lynch, los hermanos Coen, Brian de Palma y Oliver Stone entre otros. En películas mejores (como Adaptation de Jonze) o peores (World Trade Center de Stone), pero siempre ha estado en la agenda de los mejores directores. No hay más que ver su futuro donde va a trabajar con John Carpenter y con Werner Herzog y ha estado en el punto de mira para los nuevos proyectos de Milos Forman y de Roman Polanski (y, creo, no protagoniza la de este por coincidencia de fechas con algún otro proyecto que va a protagonizar). Pero bueno, después de este tocho sobre Nick, intrascendente, vamos a hablar un poco de Knowing.




Alex Proyas, director de culto gracias a El cuervo y Dark City, dirige con solvencia, de hecho, la manera en que es dirigida es lo mejor de la película. Su ambientación, punto fuerte de Proyas, es increíble, las escenas de acción están muy bien integradas y resultan impactantes, muy bien rodadas y con fuerza, en una de ellas con un plano secuencia poderoso. Proyas no se atropella y saca lo mejor de sus personajes (aunque no de sus actores). Otra cosa es el guión. Abusa de sentimentalismo barato en más de un momento, de ese sentimentalismo que, por ejemplo, Steven Spielberg ha hecho gala en más de una ocasión y que nunca me ha hecho gracia. También se hacen un pequeño lío hacía el final con tanta mezcla de género, aunque intentan combinarla con eficacia, resulta muy irregular y tan solo la fuerza de las imágenes de Proyas (ese plano final) le otorgan credibilidad.


En cuanto a los actores, como ya he dicho, Nick se esfuerza, no gesticula demasiado, pero cuesta creérselo en el papel de padre borrachín (pero no pendenciero) que ha perdido la fe en todo lo que le rodea tras la muerte de su mujer. También a Rose Byrne se le nota desganada, en un papel secundario pero importante. Quizá pensaba más en la segunda temporada de Damages. El resto cumple, pero nadie destaca ni positiva ni negativamente.




No es una gran película, tiene errores de bulto, pero aún así me pareció digna y entretenida esta película de Proyas. Puede que no esté a la altura de sus dos mejores películas, la vibrante El cuervo y la inquietante Dark City pero tras la floja Yo, Robot, con Knowing al menos vuelve a recuperar el pulso. Aunque eso no lo creerá todo el mundo, claro, es fácil no introducirse en la propuesta de Proyas debido a sus errores.
En cierto punto, me recuerda un poco a lo que le pasó a Shyamalan y a su última película, The happening, que compartiendo puntos en común y siendo criticadas ambas por sus actores principales, resultan películas muy irregulares pero interesantes, con un punto de vista inquietante. Pero a Shyamalan y a Proyas les interesan cosas distintas en su cine y así lo demuestran por lo que las semejanzas que puedan existir se quedan ahí.