domingo, 13 de septiembre de 2009

Gamer



Después de la entretenida "Crank", película que era una gran estupidez pero que era capaz de mantener enganchado al público durante todo su metraje gracias a las curiosas y gamberras cosas que le pasaban al bueno de Jason Statham, Mark Neveldine y Brian Taylor han vuelto en 2009 por partida doble: la secuela de la citada "Crank" y ésta "Gamer", videoclipera película en la que los directores van cogiendo un poco de varios géneros como la acción pura y dura y la ciencia-ficción mezclado con ese toque irreverente y gamberro que ya poseía su anterior película y que no han querido olvidar en "Gamer".




Pero en esta cinta, todo está, si cabe, bastante más llevadas las situaciones al exceso. Era una película que prometía tener mucha acción y en eso cumple, lo malo es que muchas veces las técnicas utilizadas para llevarla a la pantalla no son adecuadas y me acaban molestando por sus excesos visuales, aunque también tiene algún punto bueno como su crudeza aunque tampoco sea demasiado destacable. No cumple en las expectativas creadas en la parte que le dedican a la ciencia-ficción, pues si la película tiene algún tipo de pretensión de criticar esta moda de hasta donde pueden llegar los videojuegos, que llega al extremo de personas que pueden manejar a otras personas jugando con la vida de éstas sin tener ninguna preocupación, la película se queda bastante coja en ese punto y muy perjudicada por un final inocente, facilón, que sobra. Tampoco es que ayuden los personajes ni los actores. Ni la música elegida está bien integrada, donde destaca "Sweet dreams" de Marilyn Manson a todo trapo.




Así pues, ni los actores sobreactuados, ni la esquizofrénica dirección, ni la exageración en trama logran que en "Gamer" se pase el gran rato que se pasaba en "Crank". Y es una lástima ver a una chica que me gusta bastante como Alison Lohman en un papel intrascendente y a un actorazo como Michael C. Hall, con bastante talento demostrado tanto en "Six feet under" como en "Dexter", exagerando los gestos y soltando vulgaridades cada dos por tres. Aunque, aparte de alguna secuencia de acción, lo mejor de la película me parece el tan criticado momento - por ridículo- en el cual Michael C. Hall se pone a bailar y a cantar una canción de Sinatra mientras Butler fastidia un poco dicha escena dando mamporros. Lástima que lo demás no esté a la altura de dicho baile.


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