viernes, 31 de diciembre de 2010

TRON: Legacy (spoilers)




Antes de ver esta secuela debo reconocer que vi la primera película, la TRON original y no me gustó demasiado. Me pareció un poco torpe, estúpida, con alguna escena decente y visualmente cumplidora, pero poco más. Sin embargo, esta secuela me ha gustado algo más. Tampoco demasiado más, pero un poquito superior me ha parecido. Especialmente, creo que los 40 minutos iniciales (quizá alguno más) de Tron: Legacy son muy superiores a la Tron original entera. Pero, lamentablemente, lo que sigue a esos 40 primeros minutos no me gusta tanto. Y es una lástima porque creo que podría haber sido un blockbuster bastante apañado, muy entretenido y bien realizado, que además de tener grandes efectos especiales, pudiera enganchar en su trama, pero sus creadores prefieren ir a lo fácil y acaban hundiendo la trama entre ciertas referencias a algunos clásicos del género (además de la antigua Tron, también alguna que otra de la saga Star Wars).





En ese comienzo que tanto me ha gustado, los responsables crean una puesta en escena muy buena. Nos cuentan en pocos minutos la desaparición de Kevin Flynn (Jeff Bridges) en los 80, dejando a su hijo junto a sus abuelos para que la trama avance unos cuantos años, a la actualidad, y veamos ya al hijo convertido en un hombre adulto y un tanto rebelde. También vemos como la empresa que fundó Flynn ha conseguido salir a flote y se mantiene como una de las grandes de la actualidad. Está todo bien planteado, tiene un par de escenas muy interesantes y la película devora con facilidad toda esa parte hasta que Sam Flynn (Garrett Hedlund) entra dentro de Tron después de hablar con un viejo amigo de su padre. El inicio dentro del mundo virtual también es muy interesante y está bien realizado. La música y las escenas de acción combinan muy bien y enganchan. Ese mundo, que pilla por sorpresa al protagonista, está bien recreado. Y las escenas de los discos y de las motos son vibrantes, tensas. Quizá lo único que cojea en todo este inicio que me parece bueno es el protagonista, algo soso, pero se le perdona, durante este tramo, por todo lo demás. Sin embargo, llega un momento, con el protagonista atrapado donde es salvado por Quorra (Olivia Wilde) y aquí es donde la película da un vuelco y donde lo que antes enganchaba se va a terminar convirtiendo en agotador.





Y es curioso porque, precisamente, Olivia Wilde es de lo mejorcito de la película. Sin embargo, la película entra en minutos de relax, aparece el auténtico Kevin Flynn, que tiene la mente de Yoda pero el físico de Obi-Wan, y la película cae en la precipitación. Ya entonces no tendrá ninguna escena especialmente destacable, toda la escena en el bar de un exasperante y excesivamente paródico Michael Sheen ni ese mediocre y estirado final son capaces de igualar al principio, ni de acercarse. Tan solo la escena de la persecución en las naves entretiene un poquito aunque es muy inferior a las anteriores escenas de acción. Pero la película se vuelve más sentimental -algo desastrosas las escenas dentro de Tron que nos cuentan el pasado de algunos personajes y la tiranía de Clu para llegar a la perfección- y cojea. Y las escenas más intensas no están a la altura. Tan solo la aparición en la ciudad de uno de los personajes más atractivos de la película, Gem (Beau Garrett), para "guiar" a Sam es interesante. Pero todo se acaba perdiendo entre un mar de despropósitos comandado por Clu (un Jeff Bridges digital y rejuvenecido) hasta que la película termina con la traca final, en una escena que prometía ser apasionante y que acaba teniendo todos los tics de los peores blockbusters.





Tron: Legacy es entretenida pero al final, aunque no me gustó la primera parte y tampoco esperaba grandes cosas de esta segunda, me acaba dejando un regusto a decepción porque la película prometía grandes cosas. Me termino por quedar con que se pasa un agradable rato con ella. Y con que aciertan con la puesta en escena, el mundo virtual está bien realizado y la película tiene varios minutos de buen cine. Y es una pena que todo acabe así. Cabe destacar, en su reparto, a las dos chicas, Olivia Wilde y Beau Garrett, bastante creíbles en sus papeles. No demasiado destacable, y se nota, el protagonista, Garrett Hedlund. Y los actores más veteranos tampoco aportan demasiado, ni un sobreactuado Michael Sheen ni un Jeff Bridges que acaba algo perdido en su doble papel, ni en el del tirano Clu donde está, al igual que Sheen, algo insoportable, ni en el del viejo creador de ese mundo, con esos ecos de maestro jedi, y donde Jeff Bridges está desperdiciado.



domingo, 26 de diciembre de 2010

Black Swan (Cisne Negro)



Nueva película de Darren Aronofsky tras The wrestler, película donde se habló bastante más sobre Mickey Rourke y su resurrección que sobre la labor del director tras la cámara. Black Swan tiene ciertas coincidencias con su anterior película pero viene marcada por las diferencias entre ambas en, especialmente, tratamiento y argumento. Ya desde el primer momento, el público es capaz de darse cuenta de esa malsana ambientación en la que nada es lo que parece y en que realidad y fantasía parecen fundirse en determinados momentos a lo que contribuye el ballet del lago de los cisnes de manera notable. Y es que los elementos técnicos de la película van a jugar una baza muy importante en la película para contribuir más a crear esa extraña atmósfera en la que se ve envuelta el personaje principal: música, fotografía, montaje, vestuario, etc. El director y su equipo los manejan todos con mucha soltura creando una puesta en escena muy notable.





También desde el principio vemos como esa ingenuidad de la que hace gala la chica va a terminar chocando con los demás personajes y como va a tener que sacar a ese cisne negro que lleva dentro, a ese oscuro pasajero (que diría Dexter) para poder llegar a hacer lo que quiere sin que nadie la pisotee. Y en ese sentido, son muy reveladoras las relaciones que tiene con los demás personajes de la película: con su obsesiva madre, una estrella fracasada que quiere tener todo bajo control, con el director de la obra que representa, un cabrón entrañable que parece tener otras intenciones con ella más allá de dirigir, y con una de sus compañeras, una manipuladora que va de buena amiga y le quiere robar el papel. Todas esas relaciones sirven para intentar desestabilizar la ya maltrecha mente de la chica, para que acabe perdiéndose entre lo real y lo onírico. Sobre Black Swan debo decir que me gusta mucho como está tratada la película desde el principio hasta la parte intermedia, antes de llegar a ese personal final y de que una intensa y clave escena entre Natalie Portman y Mila Kunis lo cambie todo y marque la película. Es enfermiza, las relaciones están muy bien tratadas, se siente esa inseguridad de Portman y como parece que en cualquier momento puede hundirse, es ambigua e hipnótica. Pero después de esa escena, creo que algunas de las cualidades que posee la película se esfuman y lo que antes era hipnótico se termina convirtiendo en grotesco. Puede existir cierta poesía en esa transformación, pero ni me gusta como se llega hasta ella, ni me termina por gustar como desde ese momento el director funde lo real con lo onírico. Visualmente es maravillosa, es cierto, pero creo que resulta insuficiente. Aún así, Black Swan es una película que merece la pena ser vista y tener en cuenta.




Las interpretaciones de la película son muy buenas, especialmente de su reparto femenino, con una Natalie Portman que vuelve a enamorar como lo hizo cuando era más joven y unas Barbara Hershey, Mila Kunis y una breve pero intensa Winona Ryder dan las réplicas más que bien. Su representación masculina, el cumplidor Vincent Cassel, no me ha gustado en exceso. Probablemente sea más cosa del personaje y no del actor. Con esta película, Aronofsky demuestra que es un director a tener en cuenta y que puede ofrecer productos distintos y de calidad dentro de la industria sin tener que someterse a los deseos de los productores, siempre dirigiendo lo que él quiere. Espero que ese poder que tiene no lo acabe perdiendo y siga dirigiendo este tipo de películas, le salgan mejores o peores. Porque pese a todo, no todo el cine de Aronofsky me seduce, de hecho me parece mejor director cuando es más sencillo y tópico, pero aún así se agradece que haga un tipo de cine con el que intente que el espectador sienta ese mal rollo que de vez en cuando sus películas intentan generar.


sábado, 18 de diciembre de 2010

Balada triste de trompeta (con spoilers)



Me ha gustado la última película de Álex de la Iglesia. Aunque no me ha llegado a entusiasmar. Pero después de unos años de capa caída y realizando películas muy irregulares, el director vasco ha decidido volver a lo que mejor se le da aunque creo que al final quiere abarcar demasiado y el sugerente inicio acaba convirtiéndose en una película un tanto atropellada pero, aún así, interesante. Había un momento incluso en que pensé que todo iba a acabar convirtiéndose en una película fallida como 800 balas pero, por suerte, tiene muchos más alicientes que la película citada. Tras las entretenidas pero olvidables Crimen ferpecto y La habitación del niño, la sosa Los crímenes de Oxford, película que solo destacaba en algunas escenas excelentemente filmadas por Álex de la Iglesia y que acababa siendo más recordada por el desnudo de Leonor Watling y los espaguetis, y la descompensada serie Plutón BRBNero, Balada triste de trompeta es como un soplo de aire fresco en la filmografía de Álex de la Iglesia.




Y el director lo deja claro desde su impresionante comienzo. Un Santiago Segura interpretando al payaso tonto que acaba en medio de la guerra a cuchillazos y unos geniales títulos de crédito dan pie a que veamos al personaje de Carlos Areces de joven y como será marcado por los sucesos de ver a su padre encerrado durante muchos años y luego siendo asesinado y causado por él, al querer que su padre se fugue de allí. Pasan unos cuantos años y vemos ya al personaje principal más adulto estrenándose como payaso triste, al no saber hacer reír y no poder ser el tonto. Como no podría ser de otra manera, allí se cruza con todo tipo de personajes de lo más frikis, y que ninguno es especialmente destacable porque Álex de la Iglesia no se toma tiempo con ninguno de ellos.
Solo se preocupa de dos de los que están allí: el payaso tonto, un tipo extremadamente violento, excepto con los niños, y la novia de este, a la que maltrata delante de todos, y de la que se enamora el otro payaso pese a ser bastante viciosa. Esos tres personajes son los importantes y tan solo el de Carlos Areces se desarrollará o se transformará. También el de Antonio de la Torre, pero solo físicamente tras ser desfigurado, su carácter en la película es siempre el mismo. Tampoco hace falta desarrollarlo ni nada, es un tipo muy violento y actúa como tal cuando ve que el otro le quiere quitar a su chica. Lo cierto es que esta parte también está bastante bien llevada por el director, al mostrar los celos y la violencia del personaje de Antonio de la Torre y el miedo que le tienen los demás que se someten a él y ver como el aparente pringado es el único que le acaba plantando cara. Tiene una escena muy fascinante que es la del polvo en la cafetería con Carlos Areces rezando para que no le pillen allí. Pero después de una paliza del payaso tonto al triste, este último se transforma y se acaba convirtiendo en un ser que no duda en utilizar la violencia para tener a la chica. Quizá aquí es cuando llega el tramo más irregular y excesivo de la película.




Aunque en este tramo, hay momentos realmente bien llevados y muy divertidos, la película se acaba resintiendo del exceso del que hace gala el director. Todo es más atropellado, no se entiende el comportamiento de varios de los secundarios del circo cuando llega un momento dado y se suceden las escenas desmesuradas. El director acaba precipitándose y convirtiendo una película que podría haber sido francamente maravillosa, en una buena película con unas cuantas lagunas. Técnicamente es intachable, de lo mejorcito que se ha filmado a nivel visual en España y también sus dos actores principales están inmensos, especialmente un Antonio de la Torre que debería estar mucho más reconocido. No así una Carolina Bang que es muy guapa pero muy limitada y que acaba convirtiéndose en uno de los puntos más flojos de la película al ser la que genere el problema entre los dos personajes principales.


sábado, 11 de diciembre de 2010

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte I (spoilers)




Retorno de los jóvenes magos y del director menos interesante de las películas de Harry Potter, David Yates, que se acaba saldando con la mejor película del director dentro de la saga y con una más que evidente mejoría respecto a las dos anteriores entregas dirigidas por el mismo. Lo que menos me gustaban de las dos anteriores es algo que también se le puede achacar a esta última entrega y de hecho es algo que se manifiesta aún más: ser películas de transición. Pero mientras lo que en las dos anteriores películas era precipitado, especialmente en Harry Potter y el misterio del príncipe, aquí es sosegado y tranquilo y tiene emoción, algo de lo que adolecían las dos anteriores más allá del canto del irritante personaje de Bellatrix de "Yo maté a Sirius Black" en la Orden del Fénix y de las escenas del siempre genial Severus Snape en el misterio del príncipe. Probablemente Harry Potter y sus amigos necesitaban salir de Hogwarts de una vez. Fuera de la escuela es donde más y mejor muestran su evolución desde la primera entrega y algo con lo que, al fin, David Yates juega de manera notable.





David Yates pone las cartas sobre la mesa desde su genial y desolador inicio. Son tiempos oscuros y así estará manifestado en toda la película. La primera persecución es notable, está filmada con nervio y tiene tensión. Quizá se le puede achacar que al terminar, muera un personaje como "Ojoloco" Moody (el gran Brendan Gleeson) como si nada. También tiene ese comienzo una escena de una reunión entre todos los personajes malvados de la película que resulta ejemplar. Ahí ya vemos las cartas que manejan todos los personajes, el único que las esconde es Severus Snape (Alan Rickman, de lo mejor, por no decir lo mejor, de todas las películas) en su doble papel que debe jugar una baza muy importante en la última entrega como aliado de Harry Potter.
Después del desastre de la boda asistimos a un buen trecho de película donde el protagonismo absoluto de la película lo tienen los tres adolescentes. Primero yendo al ministerio con una gran huída posterior y después ocultándose en diversos lugares. Puede suponer el tramo más pesado de esta película. A mí me gusta aunque no niego que a veces puede dar la impresión de estar algo estirado. Pero es cuando mejor están tratados esos tres personajes y cuando mejor interactúan entre ellos. Cuando se ve, de manera muy patente en ellos, sentimientos como envidia, celos, frustración y cuando David Yates dirige con mayor intensidad. Se le da mejor este tipo de escenas que otras más relevantes que ha dirigido.





El último tramo de película lo considero más irregular pero no por ello adolece de calidad. El cuento de las tres reliquias de la muerte se revela como una de las mejores escenas no ya solo de la película, sino de la saga entera. Muy bien realizado y contado. A eso se le une una persecución donde atrapan a los tres personajes un tanto exasperante ante tanto movimiento de cámara y una notable escena en la mansión donde aparece Bellatrix (Helena Bonham Carter, de los personajes adultos que menos me gustan de la saga) y los Mallfoy bastante bien resuelta donde muere de manera emocionante Dobby.
David Yates se beneficia del paso que ha dado la saga y lo trata bien. Se beneficia de que se haya dividido la película en dos partes aunque reconozco que tengo bastante temor de que la segunda parte le quede aún más precipitada que El misterio del príncipe por todo lo que se va a guardar para el final. Tiene pinta también de que puede ser una película muy emocionante. Y de los chavales, cabe destacar que la Hermione de Emma Watson devora con demasiada facilidad a sus dos compañeros. Y es una pena porque en la anterior vi cierta mejoría de Daniel Radcliffe. Pero, como ya dije en su momento, quizá se debiera a que compartía mucho metraje con el Albus Dumbledore de un sobresaliente Michael Gambon.



domingo, 5 de diciembre de 2010

Biutiful



Mal regreso de Alejandro González Iñárritu a la dirección tras esas tres películas que filmó al lado de Guillermo Arriaga como guionista, antes de la separación de ambos y del debut como director del segundo. En Biutiful, Iñárritu se aleja de Guillermo Arriaga y se acaba notando demasiado. Todos los tics molestos que manejaban Amores Perros, 21 gramos y Babel aquí se multiplican porque los guionistas no saben jugar con ello. Probablemente si viera alguna de esas películas del director y guionista de nuevo, alguna se me vendría cuesta abajo, pienso yo que especialmente las dos últimas ya que pese a sus virtudes, también se encontraba un exacerbado dramatismo que muchas veces resultaba muy gratuito. Todas esas historias que estaban divididas entre varios personajes, de lo cual Iñárritu con cierta habilidad se acababa aprovechando, resultaban por momentos cercanas pero también había momentos en que los caprichos de Iñárritu y de Arriaga por el dolor de sus personajes se apoderaba y perjudicaba a las películas de estos.




Biutiful sigue por esa senda de colocar a su personaje principal bajo un halo de desesperanza bastante grande del que intenta salir. Todo es muy dramático pero está muy mal tratado. Poco te importan los personajes cercanos al personaje principal. Y lo peor es que desarrollando situaciones entre estos, Iñárritu no puede evitar caer tanto en lo gratuito como en lo ridículo. Nunca se siente cómodo. De la película, lo único que maneja con cierta habilidad el director es el aspecto visual. En lo referente a guión todo resulta muy torpe y muy poco creíble. Desaprovecha el material que tiene intentando regocijarse en el dolor del personaje principal. Iñárritu intenta ser solemne, conmovedor y sutil pero solo es manipulador, falso y vulgar. La tragedia nunca le funciona porque no sabe utilizarla como es debido. No desarrolla personajes, ni hace que el espectador se vea sacudido por el dolor de estos en pantalla, todo acaba siendo desmontado en manos de un director que se equivoca en la dirección.




Javier Bardem está bien. No sobresaliente pero sí que consigue al menos salir indemne de una película que en ningún momento consigue que me interese. Que no es poco para el actor viendo el material del que dispone. Pero uno no puede evitar pensar que hubiera sido de ese personaje y, especialmente, de esa actuación del actor si Iñárritu le hubiera dado buen material con el que trabajar y no se hubiera recreado en lo fácil. El resto de secundarios están a un bajo nivel, tampoco se les puede exigir demasiado más. Quizá Iñárritu deba pensar en dar un gran cambio, en hacer algo diferente para ver si se le aclaran las ideas y nos ofrece algo luminoso, donde el dolor sea una excusa para desarrollar personajes y sacar a la luz los sentimientos de estos y no un recurso fácil que intente buscar la lágrima del espectador a base de trampas.


domingo, 28 de noviembre de 2010

Luis García Berlanga



La muerte hace unos días de uno de los directores más representativos que han existido en nuestro país nos deja cada vez más huérfanos de grandes directores en España. Incluso ya no de grandes, sino de simplemente buenos, que alguno queda pero cada vez menos. O al menos, de directores que sean capaces de enfrentarse a todas las desventajas de sus películas para convertirlas en ventajas. Luis García Berlanga tuvo muchos obstáculos para poder hacer algunas de las grandes películas que hizo. Luchó duro y las sacó adelante. Un cine difícil de hacer, especialmente en su época, donde la censura estaba a la orden del día y que él sacó adelante como pudo sin que sus películas se resintieran. Que su cine fue censurado, pues sí, pero también para terminar colando a la censura algunos de los resultados finales de sus películas es impresionante. Pocos directores han podido hacerlo con tanto talento.




Normalmente, la grandiosidad del cine de Berlanga va ligada a los guiones de Rafael Azcona. Pero ya había un Berlanga genuino antes de Azcona. ¡Bienvenido, Mr. Marshall!, Calabuch o Los jueves, mílagro no tienen guión de Azcona. Tampoco Esa pareja feliz aunque esa película aún no he tenido oportunidad de verla. Y no le fue nada mal al director con esas películas, creo que en algunas demuestra de manera holgada su categoría como director. Pero a partir de esa bellísima película llamada Plácido comienza la colaboración entre ambos y algunas grandes películas. La película citada, El vérdugo y La escopeta nacional son grandes muestras de ello. La boutique también es una película de lo más curiosa, normalmente poco recordada y menor a sus grandes obras pero no por ello desdeñable. En esta época, aparte de esas películas, solo vi ¡Vivan los novios!, que me parece una obra menor, y La vaquilla, que me decepcionó aunque tenía sus destellos de gran cine y algunos momentos muy divertidos. Sea como sea, el cine de Luis García Berlanga ha pasado, por méritos propios, a la historia.


sábado, 20 de noviembre de 2010

Matar o no matar, éste es el problema (Theater of Blood)



En esa semana final de Octubre, en la que se encuentra el día de Halloween como último día del mes, decidí ver varias películas de terror, principalmente algunos clásicos que me faltaban por ver y alguna película representativa del género como pueden ser El pueblo de los malditos, Ojos sin rostro o Suspiria entre otras. Si miro a esa semana probablemente me hubiera faltado revisar La matanza de Texas original, la de Tobe Hooper y la maravillosa Halloween de John Carpenter. Pero sí vi dos películas de otro de los nombres propios del género: Vincent Price. Y fueron dos buenas experiencias ambas películas: The tingler y Theater of Blood. Especialmente la segunda, que fue, junto a The Wicker Man, lo que más me gustó de esa semana. Esa película, conocida en España como Matar o no matar, éste es el problema la hizo Price en el tramo final de su carrera, antes de que unos años después Tim Burton le homenajeara en un maravilloso corto y decidiera darle un papel en Eduardo Manostijeras. El nombre de Vincent Price, dentro de este género, casi siempre había estado relacionado con las historias de Edgar Allan Poe dirigidas, en gran parte, por Roger Corman. En la película que nos ocupa, cambia de autor y pasar al archiconocido William Shakespeare para rendirle homenaje.




La historia es sencilla pero eficaz e incluso podría servir como crítica. Un actor, al que se da por muerto después de que se le negara un premio por su carrera, que representaba obras de Shakespeare vuelve a la carga para matar a todos los críticos que le vilipendiaron. Las muertes de esos críticos serán idénticas a escenas de alguna obra que representó: El mercader de Venecia, Romeo y Julieta, Julio César, Othello, El rey Lear, Ricardo III entre otras obras. Toda la película está repleta de humor negro y está muy bien manejado junto a las escenas más violentas dando como resultado una película muy entretenida y muy bien hecha. Se suma además la gran interpretación de Vincent Price, que se siente como pez en el agua a la hora de recitar esos versos del autor inglés.




La película es de serie B y se beneficia de eso en su ritmo y en la historia. Normalmente las mayores quejas de la película suele ser a la dirección, aunque a mí me ha gustado dentro de sus limitaciones. No es especial pero tampoco me pareció tan mediocre como se suele citar. Correcta, con un Douglas Hickox que aprovecha a la perfección de los materiales que dispone, explotando con mucho acierto las cosas más atractivas de su película como son esos momentos de humor negro y esas violentas muertes que además captan a la perfección el tono de las obras en las que se basan. Y además también explota con acierto a Vincent Price, que dentro de un reparto normalito, es quien más destaca. Probablemente podría haber aprovechado más ciertas cosas, o darle una puesta en escena que destaque mucho más pero tampoco el resultado es tan malo siendo una película de serie B.


sábado, 13 de noviembre de 2010

Fair Game (Caza a la espía) - Spoilers



No es Doug Liman un director que me apasione demasiado aunque, dejando de lado El caso Bourne, hasta la fecha su mejor película, siempre ha hecho películas menos serias que la obra que nos ocupa, más desenfrenadas como las olvidables Jumper o Sr. y Sra. Smith o la sobrevalorada Viviendo sin límites. Fair Game parece, por momentos, una película que sigue el camino marcado por Paul Greengrass, precisamente el director de las dos secuelas de la saga de Jason Bourne, pero se queda a medias en ese camino y Doug Liman no maneja la cámara como lo hace Greengrass ni tiene la misma mirada crítica. Basada en hechos reales, Fair Game no está mal dirigida, tiene escenas bien resueltas por Doug Liman y algunas escenas intensas que hacen que al menos el producto, sin ser ninguna maravilla, se pueda ver.





Se podría estructurar la película en dos partes: la primera se adentra en la profesión del personaje interpretado por Naomi Watts y todo lo que acontece en la CIA posterior a los ataques del 11 de Septiembre, de como los países de los alrededores de Irak pueden estar involucrados o no en la guerra, especialmente cobra importancia Níger. La segunda parte se adentra cuando se descubre todo el pastel, tras un artículo escrito por el marido de la agente, interpretado por Sean Penn, que fue quien se dirigió a Níger para comprobar si pasaba algo. Éste se adentra en una guerra contra el gobierno para intentar sacar a la luz todas las mentiras que se han dicho sobre la guerra desde La Casa Blanca. Quizá la segunda parte me ha interesado más que la primera, más seca, contundente e intensa en mi opinión aunque tampoco destaca por ser una maravilla. Pero está bien retratado el ambiente, todo lo que genera las intervenciones del personaje de Sean Penn y como pone en peligro todo lo que quiere.




Aún así creo que se podría haber sacado muchísimo más provecho, en especial, a la vida personal de esa familia y a todo el sufrimiento que está pasando la mujer por todo lo que te está contando la película. Y más si tienes a una actriz que ha demostrado ser una de las mejores sufridoras en una pantalla de cine como Naomi Watts. Sin embargo a Doug Liman no le interesa tanto eso como contar esa guerra entre una persona contra varios políticos que al final queda algo descafeinada aún estando bien. Sobre el tema se harán películas mejores que Fair Game aunque también se harán mucho peores. La película de Doug Liman se queda en un punto intermedio, de película que se ve con cierta facilidad pero que no se va a quedar grabada en la memoria. Y es una pena porque había material más que suficiente, y se cuentan con dos de los mejores actores en la actualidad, para haber hecho una película mucho más fascinante y perdurable.


sábado, 6 de noviembre de 2010

Amer



Varias cosas había escuchado y leído sobre esta película belga antes de verla. Casi todas provenientes del festival de Sitges del 2009. Así que intuía con que tipo de película me podría encontrar. Ciertamente iba con varios prejuicios pero que por suerte se esfumaron desde que dio comienzo la película codirigida por Hélène Cattet y por Bruno Forzani. Cuando terminé Amer me encontré fascinado con lo que acababa de ver. Es una película difícil de ver y en la que hay que sumergirse, pero cuando estás dentro de ella es capaz de proporcionar varios tipos de sensaciones. Amer es una película que va a tener (ya las está teniendo) opiniones encontradas, de amor y de odio aunque dichas opiniones están lejos de la indiferencia. Es fácil que haya mucho público al que la película le parezca detestable. Yo me encuentro en el otro grupo, a mí me ha gustado bastante Amer y me he dejado llevar por ella.



La película belga de Hélène Cattet y de Bruno Forzani me ha parecido preciosa y a la vez angustiosa, muy incómoda, poética, puede que respecto a este último punto tenga alguna cosilla molesta e impostada que pretende homenajear a algunos clásicos del giallo, pero que no terminan por empañar el resultado final de Amer. Las imágenes que componen la película y como juegan con ellas ambos directores durante todo su metraje es impresionante, te cautiva por el riesgo que poseen y por lo personales que resultan, Amer también te atrapa con su absorvente juego de estilo y por como juegan con los tonos de la película, desde ese rojo oscuro (aquel título de una película de Dario Argento) que predomina en ciertas fases de la película como otros y con la locura que poseen las escenas y sus personajes. Amer es una película que está muy bien hecha, que juega de manera soberbia con los elementos que se poseen, con los planos y que se aprovecha en primer lugar del punto de vista de la niña, en segundo de ese viaje y el despertar sexual y en último lugar de una violencia incómoda de ver pero brutal. Es un homenaje precioso al giallo, un género que, por otra parte, nunca me ha apasionado.



Para finalizar, Amer es una película que debe verse de noche y con las luces apagadas para hacer el visionado más recomendable. Es la mejor manera para sumergirse en la película y dejar que te provoque cosas, que te angustie, que te resulte incómoda pero aún así no puedas dejar de mirar la pantalla, de pararla en algún momento y luego retomarla o de dejar la película a medias. No es fácil pero Amer es una película capaz de proporcionar cosas. Pero también es cierto que si no te gusta Amer es capaz de hacerte pasar un rato malo, largo (pese a ser una película que no llega a los 90 minutos) y muy aburrido, de parecerte incoherente e inconexa y de que encuentres muchísimas escenas que hacen aguas y te parezcan que sobran. Pese a eso, yo seguiría recomendando ver Amer. Es una experiencia muy especial.


jueves, 4 de noviembre de 2010

Scott Pilgrim vs. the World (spoilers)



Edgar Wright es un director bastante divertido que ha sabido hacerse un hueco de manera efectiva en el cine británico parodiando el género de terror y de acción. Sí que es cierto que pese a entregar películas muy divertidas, a veces se va por las ramas y resulta un tanto excesivo, los detalles gratuitos y grotescos se adueñan de sus películas. Esto se notaba especialmente en Hot Fuzz, que pese a todo, es una película entretenida mientras que Zombies Party era más redonda y ocurría mucho menos. Después de parodiar esos géneros, toca Scott Pilgrim vs. the World, debut en América del director, un bonito homenaje al mundo de los videojuegos. Adaptación de una novela gráfica, con ella Edgar Wright se confirma como un director que sabe mezclar de manera acertada varios géneros predominando siempre la comedia de adolescentes. Quien conozca la obra del director esto no le sorprenderá, igual que no sorprenderá el carácter friki de la película. Aunque a quien no conozca ninguna película del director sí le puede descolocar en varios momentos.





Scott Pilgrim vs. the World se aprovecha y muy bien de un comienzo de película que engancha. Su estilo atrapa, su look visual es muy atractivo y sus continuos cortes para enganchar una escena con otra resulta ingenioso. Está muy bien hecha, entras en ella y disfrutas. Edgar Wright va con todo y de principio acierta. Quizá en la parte intermedia, cuando se va desarrollando la relación entre Scott Pilgrim y Ramona, la película sufre un pequeño agotamiento, pero nada realmente serio. Al final se rehace cuando aparece en pantalla Jason Schwartzman interpretando a Gideon, el jefe final, para dar pie al último nivel. La acción está bien dirigida, dando lugar a momentos notables mientras que la banda sonora es buena, aunque en algunos momentos la esperaba mejor porque también tiene mucho protagonismo y resulta importante en la obra del director.





Cabe destacar lo divertidos que están todos los actores. Michael Cera no sorprende a nadie, le toca hacer el personaje que ha interpretado siempre pero sabe llevar el peso de la película, y a su lado la preciosa y magnética Mary Elizabeth Winstead que ilumina la película con su rostro y tiene garra. También son muy divertidos el amigo homosexual de Scott y la evolución de la china menor de edad que es novia del personaje al principio de la película y que se acaba uniendo a la fiesta y repartiendo al final junto a Scott. Igualmente, los ex-novios de Ramona y la alianza que han formado Gideon está muy bien, aunque quizá algunos están en un nivel inferior de algunos otros. Me gusta la pelea con la ex, esa fase o experiencia lésbica de Ramona que descoloca a Scott y que termina siendo manejado por su novia por no querer pegar a una chica. Edgar Wright nos ofrece una buena película y digna de disfrutar. Bastante divertida y recomendable de ver, especialmente si te gustan los videojuegos y quieres ver un buen homenaje sobre ellos en el cine.