jueves, 31 de diciembre de 2009

Saga Alien (spoilers)

Desde que en 1979 Ridley Scott dirigiera una de sus primeras películas, basada en La línea de sombra de Joseph Conrad y el que es, probablemente, el mejor trabajo de toda su filmografía, la saga Alien ha contado con muchos fans, con varias continuaciones (más un par de cruces con el Predator que tantos apuros hizo pasar al bueno de Arnold) dirigidas por James Cameron, David Fincher y Jean-Pierre Jeunet respectivamente, tres directores con mucho prestigio (aunque Fincher dirigió la tercera antes de conseguir el prestigio que le dio Se7en y Jeunet antes de Amélie aunque sus dos anteriores trabajos - Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos- le habían puesto en el mapa). Los cuatro directores supieron meter su visión y sus estilos personales dentro de las películas, darles continuidad, que no se parecieran una a otras aún manteniendo las características principales de la saga.




En la primera Ridley Scott, repartía minutos entre todos los personajes, Sigourney se mantenía en la sombra en su inicio hasta que a medida que avanzaba la película se convertía en la protagonista principal junto al "pequeño invitado" y acababa siendo la única superviviente del Nostromo (junto al gato). También es la que mejor ha mezclado ciencia-ficción con terror psicológico y la que mejor ha tratado a sus personajes, pues sin hacer un retrato psicológico de cada uno si que se ahonda en la personalidad de cada uno con mucho acierto.
En la segunda, James Cameron continuó donde acabó la primera pero prevaleciendo esta vez la acción. En su comienzo en el hospital con Sigourney y el gato parece que va a seguir la senda de la primera, pero cuando Ripley se encuentra por primera vez con el cuerpo de marines, rumbo al planeta donde encontraron al primer alien que ahora se encuentra habitado, por lo que éstos se pueden reproducir saliendo del estómago de los humanos, sabes que pronto va a tirar por otra dirección. Además aparecía la Reina Madre que puede reproducirlos y ya había varios aliens campando a sus anchas. También cabía destacar ese instinto maternal de Ripley con la niña que se encuentran allí.




La tercera, con David Fincher al mando, es una vuelta a la primera, esta vez ambientada en una cárcel. Es la única de la saga en la que Sigourney está rodeado de hombres, ya que es la única actriz de la película (tan solo una aparición de la niña de pocos segundos al inicio que no va a más) y en la que se muestra la atracción entre Ripley y el alien debido a que ella lleva dentro una Reina Madre e incluso se llega a mostrar el deseo sexual de la teniente con el médico de la cárcel. Aunque resulta vibrante y el comienzo está muy bien, cuando comienzan la caza del alien, con esas largas persecuciones intentando jugar con el bicho sin mucho éxito, no termina de convencerme, así como la última aparición de otro modelo de Bishop, con esa constante habitual de toda la saga de que la compañía quiere a un alien al menos para experimentar. También es cierto que aunque la película es correcta, aquel fue un rodaje excesivamente complicado y en el que se deshechó mucho del material que David Fincher había rodado, por lo que la película quedó mutilada, lo que rebajó la calidad final de la película. Hay algún director´s cut, pero la película completa tal como la quería el director, con una duración superior a las 3 horas, no llegó a salir y se resintió la trama, que tenía algunos agujeros por eso.
En la cuarta, Jeunet añade algo que no tenían las anteriores: dosis de frikismo y personajes muy extravagantes. También es la más violenta y empiezan a entrar en juego cosas como los clones o la mezcla entre humanos y aliens. Pero es la que más se sale, a mi juicio incluso por encima de la de James Cameron, del género del terror para hacer una mezcla entre ciencia-ficción y acción y es la menos arriesgada. En esta cuarta parte, unos científicos logran lo que La Compañía intentó conseguir durante varios años: tener -aparentemente- atrapada a una Reina Madre y a los aliens que va reproduciendo ésta. Consiguen uno clonando a Ripley y a su vez al pequeño bicho que lleva dentro. Luego termina saliendo el bicho que aparece en la última imagen de esta entrada, que ve en Ripley a su auténtica madre. Puede parecer la película más imbécil de la saga, pero realmente el exceso de Jeunet le va bien a la saga, quizá no llegue a la calidad de las anteriores pero sí que la rejuvenece y realiza una película muy entretenida aunque en varios tramos se eche en falta algo más.




A lo largo de la saga, hemos visto a Ellen Ripley combatiendo eternamente contra los aliens, hemos visto como han pasado los años (entre película y película pasan un porrón de años pero como ella está crionizada no los nota), hemos visto su instinto maternal en la segunda y en la cuarta y hemos visto sus braguitas entre otras cosas. También su relación con los robots que salen en cada película, otra constante de la saga.
En la actualidad están preparando la precuela con Ridley Scott asumiendo de nuevo la dirección. Ridley, actualmente, está a años luz de cuando dirigió la primera entrega o Blade Runner pero habrá que confiar en él. Tampoco ayuda que parece que va a ser la primera película en la que no tengamos a Ripley. Quizá haga un cameo como mucho. Ya veremos como se le da.


martes, 29 de diciembre de 2009

Ninja Assassin

James McTeigue es un tipo que lleva ya muchos años colaborando con los hermanos Wachowski. Ya en la primera entrega de Matrix trabajó con ellos como asistente de los directores y desde esa película han colaborado en todo lo que han realizado: con las secuelas de su famosa saga y con la adaptación Speed Racer dirigidas por los hermanos. También con las películas que McTeigue ha tenido la oportunidad de dirigir: primero, bajo la tutela de los Wachowski, realizó la adaptación de V de Vendetta, basada en el sensacional cómic de Alan Moore que se encargó de realizar contundentes críticas al guión y que dividió al público entre los que la encontraban una cinta fascinante con los que solo veían fascismo puro y duro, y más tarde rehaciendo Invasión de Oliver Hirschbiegel, tercera o cuarta adaptación de La invasión de los ladrones de cuerpos con Nicole Kidman de protagonista. Siempre bajo el amparo de los Wachowski.
Ninja Assassin no es una excepción. Y estar con ellos, es tener que seguir el estilo que ellos marcan, hacer concesiones a tu manera de dirigir para ajustarse a la de ellos. En Ninja Assassin esos excesos de los que suelen hacer gala ambos se notan especialmente en algunas peleas, donde el excesivo uso de la cámara se hace algo pesado pero que por lo general no aleja a la película de su propósito que no es otro que el entretenimiento puro y duro.




Ninja Assassin no es una gran película pero McTeigue sabe desde el principio que es lo que quiere. Se agradece que se recuperen este tipo de cintas tan ochenteras, se agradece la estética de cómic y también su brutal violencia, parecía más una película destinada a otro tipo de público para el que no es muy recomendable. Quizá eso es lo que más me guste, que Ninja Assassin está filmada como el típico manga japonés pero americano y con actores reales. Sobran varios entrenamientos al principio del protagonista para lucir músculos. La investigación de la periodista no es gran cosa y está llena de tópicos. El guión es un poquito malo, con exceso de flashbacks no siempre bien integrados. Cuando se ponen a pelear los ninjas, a pesar de los excesos heredados, es impresionante, entretenidísima y vibrante especialmente en la última pelea. Bien es cierto que la pelea que hay en la mitad de la película, que debería ser "la escena de la película", agota bastante por su estilo. Pero tampoco le puedo pedir más a una cinta que no me lo va a dar. Simplemente sentarme, relajarme e intentar disfrutar de su vibrante acción.


lunes, 21 de diciembre de 2009

Avatar

Avatar supuestamente es de esas películas que dan lo que prometen. Como acabo de decir, supuestamente. A mí no me lo ha dado. Yo no esperaba que un director tan respetable como James Cameron que nos ha dado películas de acción increíbles como Terminator o Aliens se fuera a convertir de la noche a la mañana en Roland Emmerich. Es una pena que directores que le dieron vida a ese género como el mismo James o John McTiernan anden de capa caída, uno perdido entre su ego y el otro entre delitos. Y James Cameron nunca ha sido un director de grandes historias, pero sí un director que con muy poco ha sabido realizar cine muy convincente dentro de un género donde la caspa estaba al orden del día. Y en Avatar, por muy espectacular que sea, por muy bien que estén filmadas las batallas, no veo rastro alguno del James Cameron que un día me hizo disfrutar como un niño.




Con Avatar tengo muchos problemas. James Cameron se vale demasiadas veces de los efectos para colarnos imágenes que no tienen mucho sentido en la película, simplemente porque visualmente son muy potentes y para mostrar hasta donde ha llegado con la tecnología, y lamentablemente se recrea en eso constantemente. Si fuera cosa de una o dos veces no molestaría. El problema es que lo hace durante toda la obra y no sirven para nada. También se le puede sumar el poco acierto en la elección del protagonista, un Sam Worthington que con su poquita presencia en pantalla -todo lo contrario que Sigourney o que, antaño, Arnold- se encarga de sacarte de la película a cada segundo. El guión va de más a menos y no me importó mucho de lo estereotipados que están los personajes, es una historia bien sencillita que James Cameron parece querer hacer compleja sin necesidad y en la que se acaba perdiendo bastante entre humanos, alienígenas, árboles y demás. También resulta muy criticable por ser excesiva y agotadora en casi todos los aspectos: en duración, en sentimentalismo barato e incluso, por momentos, en su citado apartado visual aunque sea deslumbrante. Cuando se te pasa la novedad y James Cameron debe de sorprender con otras cosas que no sean lo puramente visual, no sabe por donde tirar. El mensaje ecológico ni me va ni me viene. Ahí está y desde luego que podría haberlo desarrollado de alguna manera mejor, pero bueno, ni tiene gran profundidad ni me molesta demasiado.
Lo mejor de Avatar son las escenas de acción, no podría ser de otra manera, tiene dinero y es una persona que sabe rodarlas como nadie. Ahí Avatar resulta entretenida, también es cierto que en esos momentos Cameron no tiene que preocuparse demasiado de sus personajes y sí de dar un espectáculo increíble. Y en eso no falla. Aunque lo cierto es que la última se me acabó haciendo algo pesada, pero tampoco demasiado. Aun así, me resulta insuficiente tan poco para tanto proyecto.




Esperemos que en el futuro le vayan mejor las cosas. O que a medida que vuelva a coger el ritmo de trabajo, y no tirarse un montón de años sin dirigir, vaya a más y recuerde lo que en un día le hizo ser un director muy respetado, que sabía mezclar auténtico entretenimiento y calidad. Avatar puede ser una película que contente a mucha gente, que resulte muy entretenida para el público, que se pueda destacar la manera en que está filmada. A mí ni me impresiona como está dirigida ni me parece excesivamente entretenida más allá de momentos sueltos.
Todo eso puede ser destacable, pero por desgracia, no es lo único importante hoy en día y sino que se lo digan a Michael Bay. No los comparo, solo por el cine que ha realizado James Cameron anteriormente son incomparables, pero con Avatar tengo la impresión de que es una película que no ha sido dirigida por el tipo que realizó Terminator, Aliens, Abyss, Terminator 2 y Mentiras arriesgadas. Películas técnicamente intachables pero con un toque especial, que no superditan todo a lo estrictamente visual. Avatar lo hace. Y podría no ser algo malo si la película además de un producto lujoso, tuviera calidad no solo en las batallas.


sábado, 12 de diciembre de 2009

Planet 51

Lo primero que cabe destacar es algo que nada tiene que ver con la película: los niños son mucho mejores espectadores que adolescentes y ancianos. También que muchos adultos a los que deberían tirotear en medio de la sala. Ninguna queja he tenido este año viendo Planet 51, Up o Los mundos de Coraline en cines, en una sala repleta de niños, y que cuando más se les oye es antes de comenzar la película. Pese a eso, no he disfrutado mucho de Planet 51. Se le puede reconocer que visualmente es muy buena, la animación es de gran nivel y es de agradecer que aquí ya podamos realizar ese tipo de productos -bien apoyados por los yankis- y que se siga en esta senda, probando en el terreno de la animación. También se puede decir que Planet 51 es entretenidilla, aunque a mí más allá del principio, el resto no me lo haya parecido demasiado. Más bien, ya sea por reiteración, porque los personajes me han atraído más bien poco o, principalmente, por su tipo de humor, se me ha acabado haciendo bastante pesada.




Hasta la llegada del astronauta, disfruto un poco del retrato de las costumbres de los habitantes del planeta pero tras el correcto gag de su llegada que acaba agotando ya que está estirado hasta límites insospechados (otro de los defectos de la película, no saber cuando acabar un gag, cuando alargarlo y cuando pueden dar juego o no), poco a poco se me va yendo cuesta abajo la película, me cuesta soportar a los personajes, la típica relación de amistad entre el astronauta y el chico es tan obvia como facilona, la relación de amor también, todo es muy típico algo que no molestaría demasiado si los gags no se tornaran como demasiado simplones, como para solventar la papeleta, sacar unas cuantas sonrisillas a los chiquillos y poco más. Intentan también contentar a un público más adulto pero el material que hay en ella me parece que es insuficiente para estos, al menos hablo en mi caso. Y tampoco le pido mucho más, simplemente que se elaboren un poco más las situaciones, que aparte de contentar a los niños, piensen en el público adulto y también en no estar constantemente tirando de homenajes simplones. Claro que es el guionista de Shrek y se nota para lo malo. Después de verla, me parece que Planet 51 es una oportunidad perdida, puesto que su punto de partida resultaba brillante y su inicio esperanzador. El lince perdido, por citar una cinta de aquí, me gustó muchísimo más, más sencilla, más humilde, más pequeña y más entrañable.


sábado, 5 de diciembre de 2009

Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans (con spoilers de la original y el remake)

No hace mucho tiempo vi la primera versión dirigida por Abel Ferrara que sustentaba todo el peso de la cinta a un Harvey Keitel que se tiraba de cabeza para meterse lo que fuera, realizar todo tipo de apuestas, ir diciéndole cosas a las pobres chicas que pillaba en los coches o desnudarse y enseñarlo todo. En esta nueva versión realizada por Werner Herzog, desde la primera escena en la que aparecen Nicolas Cage y Val Kilmer, muy lejos ya de aquellos tiempos en los que cantaba The end, sabes cual es el palo que va a tocar este remake y que aunque no se va a olvidar de las características del original y de coger cosas que allí ya estaban, por ejemplo el tema de las apuestas, aunque en la original estaba más llevado al extremo, si que va a ir más por libre para hablar del descenso a los infiernos de Terrence. Y sabes que Herzog va a tirar por la barrera de lo demencial, desde la interpretación de un Nicolas Cage desatado en estado de gracia, convirtiendo su interpretación en un show en el que todo cabe y la interpretación que hizo en su día Keitel en una caricatura, hasta las situaciones, caimanes e iguanas incluídos, que por puro exceso te van a acabar entreteniendo. Quizá la dirección de Herzog sí sea algo más convencional en algunas partes, pero no hay que olvidarle la fuerza que tiene en algunos momentos, lo entretenida que es, quizá algo larga para tanto exceso eso sí, y que salir airoso con un componente que parecía que lo iba a llevar al ridículo extremo tiene bastante mérito. Ni siquiera cojea con el extremo cambio del final de la película respecto a la de Abel Ferrara, de hecho el momento en el que le van llegando multitud de noticias buenas a Terrence después de todo lo sufrido, es una auténtica maravilla. El de la original era más seco, contundente y mejor, sí, ya que después de todo lo hecho, su personaje no podía acabar de otra manera y Harvey finalizaba como tenía que hacerlo.




Quizá la mayor diferencia que veo entre la original y el remake es que la anterior era mucho más incómoda. Esta nueva versión es muy entretenida y está muy bien ver todos esos excesos que Herzog va metiendo, pero desde luego le falta ese toque que tenía la de Ferrara, esa fuerza para hacer que cada situación sea casi inaguantable, llevadas hasta el límite, que resultaban oscuras, violentas y perturbadoras. Todo eso se pierde en esta nueva versión y es por ello que el remake se encuentra un escalón por debajo de la original. También a fuerza de realizar excesos uno tras otro, la película tiene un buen rato a mitad de película en la que baja el listón, donde tiene menos fuerza, y que ni siquiera tan caricaturizados personajes son capaces de levantar esos altibajos y solo situaciones como el momento de Nick con el personaje de Fairuza Balk sacan un poco la cosa del atolladero. Cuando Herzog se vuelve a meter de lleno de nuevo y Nicolas Cage hace un trato con el traficante que interpreta Xzibit, la película se recupera. Quizá quien merecía menos minutos porque no resulta interesante es Eva Mendes, un par de escenas con Nick y poco más, pero su personaje va acumulando minutos innecesariamente.




Werner Herzog anda ya muy alejado de los tiempos en los que dirigía a Klaus Kinski, aquellas películas tenían un punto de locura, no lo niego, pero también eran de una gran sobriedad y estaban dirigidas con un tacto increíble. Todo eso no lo tiene su versión de Bad Lieutenant. Quizá las ganas de volver a meterse de nuevo en el cine, que nunca lo ha dejado pero que ha tirado más por el documental en los últimos años, o de hacer un cine con más presupuesto, sin sufrir tanto como antaño, bien para subvencionar algún producto más personal o bien porque este tipo de cine es el que le interesa ahora, han hecho que se haya encargado de dirigirla. El caso es que tengo muchas ganas de ver ese producto que le ha producido David Lynch -y en el que puede que haya metido un poco la mano-, y espero que le vaya bien con la adaptación de The Piano Tuner que parece que va a retomar un poco los temás que Herzog ya tocó en los 70 y los 80.