miércoles, 28 de marzo de 2012

Inside men (spoilers)

Inside men es una miniserie inglesa de 4 capítulos de casi una hora de duración -suelen estar entre los 58 minutos- en la que nos cuentan el robo de un banco donde se guarda una gran cantidad de dinero a cargo de tres hombres que trabajan en dicho banco. Gustándome el género de atracos, lo veo muy maltratado en los últimos años en películas que, sobre todo, anteponen la comedia -con la saga Ocean’s a la cabeza, que no está mal, al menos las dos primeras- al dramatismo de los hechos. La última película de atracos que recuerdo haber disfrutado es una de título muy parecido al de la serie, Inside Man (Plan oculto por aquí) de Spike Lee. Podría ser todo lo tramposa que quisieras -a mí tampoco me lo pareció en exceso-, pero era un entretenimiento de lujo donde todo funcionaba como un reloj y muy bien dirigida.

En Inside Men tiene una vital importancia el montaje y la planificación de la miniserie. Porque tenemos cambios temporales constantes. Nos vamos al robo, para después irnos a la planificación del robo para viajar directamente varios meses después y ver a los personajes tras ese robo, viendo como tienen que sobrellevar las consecuencias de lo que han hecho. Y es que, por supuesto, aunque parece ser un atraco perfecto, todo se va a terminar desmoronando. Pero esa planificación le imprime a la serie un ritmo ágil, rebajando momentos muertos o que parecen innecesarios en la serie, para centrarse en lo importante.

Luego la planificación del golpe aparentemente perfecta no lo es tal. Primero porque deben confiar en más gente de fuera, en tipos que en un momento dado se les puede ir la mano con una de las armas. Y después porque surgen desconfianzas entre los tres, en primer lugar entre el responsable y uno de los empleados por el liderazgo en el atraco que acaba asumiendo el primero y en segundo lugar las dudas que surgen en el personaje del guardia de seguridad por realizar un atraco que quizá, al conseguir un apartamento por la muerte de su madre, no lo haga falta. Y eso hay que sumarle que su relación con el jefe se va deteriorando poco a poco, hasta terminar por delatarle a la policía. No sin que su jefe intentara matarlo durante el atraco.

También tiene cierta importancia las familias de estos tres personajes. El jefe tiene a su mujer y a una niña que acaban de adoptar y no dudará incluso porque pasen por un mal trago durante el atraco, estando secuestradas en su casa, como supuesta coacción ante él para que todo sea más realista. Uno de los empleados con su novia, que se acaba convirtiendo en su mujer, que ve como le pasan por encima e, incluso, como su novia acaba formando parte del mismo atraco de manera muy directa. Y por último, el guardia tiene a una antigua empleada del banco -que la largaron por tener la mano larga- con la que acaba de comenzar una relación pero a la que ya ha dejado embarazada.

Se hace especial hincapié en el carácter del personaje principal. Es un tipo aparentemente endeble, al que parece fácil de pisotear. Pero luego tiene el carácter suficiente para poner todo el atraco en pie, para planearlo de cabo a rabo, para poner a su familia en riesgo e, incluso, para terminar ninguneando en el atraco a uno de sus hombres. Vamos, es que incluso termina siendo esa la razón por la que lo hace todo, por no ser nunca más ese mindundi que era. Inside men, además de estar bien dirigida y de hacer buena gala de sus apartados técnicos, ofreciéndonos sus responsables una serie fría, un tanto grisácea en sus escenas a la luz del día y oscura cuando tiene que serla, cuenta con tres interpretaciones buenas por parte de su trío protagonista. Y bien secundados por los demás.

sábado, 24 de marzo de 2012

Extremely Loud and Incredibly Close (Tan fuerte, tan cerca) (spoilers)

Es difícil hablar de una película como Extremely Loud and Incredibly Close (Tan fuerte, tan cerca en España). Sobre todo porque mi opinión de la película dista mucho de ser buena, es más, todo lo contrario, me ha parecido una película detestable y lo peor que se ha dirigido en el 2011. Y es duro porque aunque no esperaba una gran película, creo que su director, Stephen Daldry, es un tipo con la suficiente habilidad para superar todo el componente lacrimógeno de su cine y hacer películas sensibles. Creo que lo consiguió medianamente bien con Billy Elliot y Las horas, mientras que The Reader era una película que no me gustó demasiado pero que tenía cosas buenas. Pero Extremely Loud and Incredibly Close se convierte, por méritos propios, en su peor película. Y con muchísima diferencia.

Y es que es una película que me parece muy mala en casi todos los aspectos. En primer lugar en la dirección de Daldry. Y es que el director no consigue en ningún momento hacerse con la película y termina por intentar manipular al espectador a través de la acumulación de dramatismo. Y es que hay escenas que no aportan nada o que solo están ahí como recurso pueril -la última conversación entre Bullock y Hanks por teléfono mientras está sucediendo el atentado-.

Por no hablar de momentos tan delirantes que dan vergüenza ajena -esa marcha de Max Von Sydow en taxi con el niño en la calle o el anterior momento en la casa del crío con esos dos mismos personajes-. Eso por no hablar de personajes que no aportan nada -John Goodman e incluso diría que el de Viola Davis tampoco es que aporte demasiado más allá de ser la ex-mujer de un personaje que sí- o de los que están desaprovechados -Sandra Bullock-. Y cuando consigue una buena escena -la larga conversación entre Jeffrey Wright y el niño- termina por adornarlo con un flashback. Uno que es innecesario y horrible, que te pone de mal humor.

Pero aún peor que todo eso es el personaje del niño. Y aún más detestable que el personaje de ese niño es la actuación de Thomas Horn. Si la película sin ese actor ya sería mala, con él ya me parece nefasta. Porque, quizá, lo único bueno que puede decirse de él es que Tom Hanks no está mucho mejor pero al menos a Tom Hanks no hay que aguantarle en pantalla el 99% de las escenas de la película. Al chico sí y realiza una actuación horrible, que uno espera que sea lo último que haga en toda su vida. A mí me pone muy nervioso, tanto en las escenas en que quizá busque esto como en las que no, en aquellas en las que simplemente intenta emocionarte. Nunca lo consigue. Y los demás actores tampoco es que estén bien pero porque tampoco tienen material con el que trabajar. Jeffrey Wright y Max Von Sydow, pese al personaje de este último, son lo más salvable.

Lo único que acabas pensando en ella es que acabas de ver una de las obras más sensibleras que se han realizado. Que es una película que va en busca de nominaciones a premios de forma pueril, que no hay más en ella que sentimentalismo barato con escenas forzadas. Y que la búsqueda de esa cerradura que pueda ser abierta por la llave que tiene el niño acaba por darte igual. Eso no tiene porque ser malo sino se extendiera a la película en general. Pero a la misma historia le acaba por dar igual eso porque prefiere seguir por otros derroteros. Es una de las películas más falsas que he visto en mucho tiempo. Sabía que algo de eso te podrías encontrar siendo Stephen Daldry el director pero no esperaba que fuera hasta tal punto.

domingo, 18 de marzo de 2012

Chronicle

No sabía muy bien que esperar de Chronicle. Y es que la premisa parecía interesante, el ver a unos chavales normales convertidos en superhéroes de la noche a la mañana era una premisa atractiva. Recordando a la serie Misfits -aunque aquella tenía mucho más contenido social que ésta, pese a que Chronicle cuente con un padre que maltrata a su hijo-, Chronicle parece hacer un recorrido por los poderes de muchos superhéroes y, sobre todo, por la ya archiconocida y trillada frase que el tío Ben le decía a Peter Parker y que éste recordaba una y otra vez después de la muerte de su tío: «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad». De gente con superpoderes que eran irresponsables recuerdo La alianza del mal de Renny Harlin, película que está varios niveles por debajo de Chronicle. Y esta última, sin estar nada mal, tampoco es que sea una maravilla.

La película trata de tres chavales que van al instituto que después de encontrar un enorme agujero en un bosque se meten por él y encuentran algo raro -no sé exactamente lo que es, la verdad-. Tras ese contacto con eso, los tres desarrollaran poderes telequinéticos. Y a partir de ahí, en primer lugar, desarrollarán sus poderes. Quizá en pleno desarrollo de sus poderes es cuando más me gusta la película y más humilde me resulta, una especie de mezcla entre el cine de ciencia-ficción y cierto toque de comedia juvenil que le sienta bien. El problema viene después, cuando el protagonista comienza a obsesionarse y acaba sucumbiendo, todo resulta demasiado exagerado.

Tampoco le beneficia la manera en que está filmada. Y es que nos encontramos ante otra película, igual que otras como El proyecto de la bruja de Blair, Cloverfield o REC, en la que el protagonista lleva una cámara donde lo va filmando todo. Y cuando no es él, es otro de sus amigos o una bloguera que también lo filma todo. Quizá el director saca algo provecho en la parte final, con las cámaras, los móviles de otras personas para filmar la pelea final. Pero no deja de ser algo anecdótico y que, quizá, se acaba haciendo algo exagerado.

Quizá la evolución del chaval protagonista está en un principio bien llevada, el ver como se convierte de un chaval solitario que normalmente recibe en el instituto a que todos lo aprecien tras una actuación en el instituto. Pero aún así, la termina fastidiando y volviendo al instituto con su estatus habitual tras una desafortunada noche de sexo con una chica con el pelo rosa. Quizá el personaje del primo no sea demasiado interesante, con su desafortunada relación con la chica del blog y termina por resentirse. Sin embargo, el otro chico que tiene poderes sí que creo que está bien en lo que le dejan. Y el director maneja bien la relación entre estos tres personajes, ya que el protagonista les echa en cara que si no hubiera pasado nada de esto, seguiría siendo un chico marginado.

Creo que Chronicle podría haber sido una gran película pero que termina viéndose resentida por su propio punto de partida y, sobre todo, por un final insatisfactorio. Cuando más en serio se toma a sí mismo, peor película es, siendo esos momentos en que es una película más despreocupada cuando realmente tiene detalles de muy buen cine. Es una pena que tanto el director, Josh Trank, como el guionista, Max Landis, hijo de John Landis, hayan desaprovechado el material con el que contaban. Chronicle se queda en una película agradable de ver, con la que uno no se aburre pero que te termina dejando a medias.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Los idus de Marzo (spoilers)

George Clooney dirige su cuarta película en pocos años. Y es que le ha cogido el gusto a lo de dirigir sin dejar de actuar en películas de otros directores. Pero en sus películas nunca se ha reservado el papel importante -digo esto sin haber visto Ella es el partido- sino uno secundario para darle el peso de la trama a otro actor. En Confesiones de una mente peligrosa era a un gran Sam Rockwell, que se saldó con una película bastante interesante, en Buenas noches, y buena suerte a David Strathairn en otra película bien hecha y bastante clásica, y ahora, en Los idus de Marzo, el peso de la película recae sobre los hombros de Ryan Gosling, actor de moda al que en 2011 ya hemos podido ver en Crazy, Stupid, Love y en Drive.

Clooney siempre ha sido un tipo al que le ha interesado bastante la política, que de vez en cuando he leído alguna noticia suya relacionada con eso. En Los idus de Marzo decide contar una historia durante unas elecciones primarias centrándose en la campaña del partido demócrata. La película tiene todo lo que te puedes esperar de un producto de este tipo. Si casi todos los políticos son unos mentirosos de mucho cuidado, gente que no duda en usar cualquier triquiñuela solo por sus propios intereses, la gente que está detrás de ellos son aún peores si cabe. Aunque en la película una de esas personas es honesta -el personaje de Philip Seymour Hoffman- e intenta creer en lo que trabaja, aunque no duda en manejar la campaña traicionando a su propio pupilo si ve que éste puede perjudicarle. Su personaje sirve de contraste para el de Ryan Gosling, que en un principio parece más leal y honesto pero a medida que avanza la película lo vemos como un chantajista de mucho cuidado, acabando sucumbiendo ante su propio trabajo pese a parecer idealista, y del personaje de Paul Giamatti, que a través de sus tácticas sucias intenta debilitar la campana de su oponente.

Tampoco quedan bien parados los periodistas. En este caso tenemos al personaje de Marisa Tomei que termina por desencadenar la reacción del personaje de Gosling. Que la considere su amiga en un principio no le va a impedir que no vaya a hundirlo si es preciso. Y luego cuando Gosling logra imponerse, ella actúa como si no hubiera pasado nada. La reacción que tiene el personaje de Gosling ante esto es genial, diciéndole que ella es su mejor amiga. Por supuesto no nos podíamos olvidar del candidato, interpretado por George Clooney. Un tipo aparentemente normal, con un buen matrimonio -al menos eso se intuye en la escena en el coche- y que tiene mucho que esconder. En este caso una relación con una chica de 20 años que trabaja en su campaña y a la que ha dejado embarazada. Y encima se acaba suicidando, con la versión oficial que ha muerto por sobredosis accidental con unos medicamentos.

Pero es que para más lio, esa chica, interpretada por Evan Rachel Wood, comienza una relación con el personaje de Gosling. Y en cuanto se entera de su relación con el candidato, la acompaña a abortar y decide tirarla tanto de su vida como de la campaña, dejándola sola e inestable. Que después del suicidio, lo que vaya a hacer este personaje es ir a chantajear al otro en vez de replantearse el cómo se ha comportado con ella es cuanto menos deplorable y dice mucho de la forma de ser del tipo en cuestión. También hablamos de un tipo que en un momento dado intenta unirse por despecho al partido rival pero en cuanto le dan la patada de allí, vuelve a su partido a través del engaño. Muy gris es que todo eso esté comandado por tipos así. Pero el personaje de Gosling está muy bien desarrollado.

Además de una historia interesante que da que pensar y de unas buenas interpretaciones, Los idus de Marzo es una película bien llevada por Clooney y que cuenta con una buena banda sonora. Quizá por sacarle algún defecto, la historia aunque sea interesante es algo irregular, el material podría haber dado también para una película superior aunque nos encontremos ante una buena película y que nos gustaría saber más de algunos personajes que acaban quedando en un rol demasiado secundario. Aún así, Los idus de Marzo es una película interesante y entretenida, para ser una película de algo tan aburrido como la política.

domingo, 11 de marzo de 2012

The Shadow Line (spoilers)

The Shadow Line es una miniserie -aunque pienso que es más acertado llamarla película para televisión- de siete capítulos de unos 50 y tantos minutos. Una película de 7 horas en las que su creador, Hugo Blick, además dirige, produce y escribe. Básicamente el se lo guisa, él se lo come. Y Hugo Blick, a simple vista, parece conocer muy bien el mundillo que retrata o, al menos, da esa impresión.

En The Shadow Line es muy fina la línea que separa a la policía de la mafia, uno no sabe demasiado bien donde acaba una y donde comienza la otra. Trapicheos a mansalva de unos y otros, personajes enigmáticos, muertes y más muertes y dinero marcado. Y, por supuesto, droga porque en este caso los mafiosos son traficantes de droga. Y a simple vista parece que se deja la droga en un segundo plano para centrarse, sobre todo, en los personajes y en sus actos.

En este caso, cobran vital importancia los personajes interpretados por Chiwetel Ejiofor y Christopher Eccleston. Porque perteneciendo a mundillos distintos, ambos son las dos caras de una misma moneda. Y Hugo Blick, demostrando mucho talento, hace que ambos personajes no coincidan nunca en toda la miniserie y que ni siquiera se busquen entre ellos, que se preocupen principalmente de lo suyo. Son dos personajes de los que más allá de sus acciones, conocemos a sus familias, los problemas que tienen en casa con sus mujeres y que, en no pocos momentos, parece que la situación les sobrepasa.

Y son distintos, uno solo toma el negocio de la droga para enderezarlo y con algo de dinero retirarse mientras que el otro busca el recordar si es buen o mal policía, si anda metido en todo el chanchullo. Una bala en la cabeza le impide recordar. Que el destino de ambos sea el acabar muriendo a manos del personaje que les acompaña -el mafioso por el sobrino de Harvey Wratten, el policía por su compañera de trabajo- es significativo.

Quizá lo más importante para Blick, encima incluso de los personajes, sea el tono de la serie. La atmósfera de la que hace gala, ese mal rollo que se respira en el ambiente. Nos encontramos ante una atmósfera oscura, fría y distante. Algo que se capta desde los mismos créditos iniciales. Es una serie muy seria con momentos en los que hace gala de cierto humor negro y, gustándome mucho este tipo de humor que siempre sirve para frivolizar la acción de forma genial, en The Shadow Line es lo que menos me interesa, lo que más fuera de lugar se siente.

El personaje que más se puede identificar con esta atmósfera es el Gatehouse que aquí interpreta Stephen Rea. Tremendamente misterioso, nunca sabemos por donde puede salir, es metódico en su trabajo, con pequeñísimos golpes de humor negro -sobre todo a la hora de actuar-, de rostro impenetrable y cuya mirada se te clava como una piedra. Y vestido de negro, con un sombrero también negro y con gafas, a veces parece un fantasma que parece diluirse entre ese ambiente, que podría desaparecer en esas calles simplemente caminando. Un espectro.

Quizá el mayor problema que pueda tener The Shadow Line es que muchas veces parece gustarse demasiado a si misma. Que Hugo Blick se considere genial, que crea que está ante una obra maravillosa y piense que cualquier cosa vale, que con eso se justifica el comportamiento de algunos personajes y que eso le sirva para enredar tanto la trama hasta hacerla, por momentos, un poco liosa. No empaña el resultado final pero estando, en el fondo, ante una trama bastante sencilla no necesita eso.

Porque esa diferencia ante otros productos similares te la están otorgando, en primer lugar, la atmósfera y, en segundo lugar, unos cuantos personajes y todos los actores, que están perfectos en sus papeles. Pero Blick quiere mostrar quien está detrás. Aún así, destaca la labor del realizador por su elegancia en la puesta en escena, por una colección de planos maravillosos -y otros de mero lucimiento- y por haber conseguido una serie que, pese a que su ritmo sea lento, resulte muy dinámica.

Al final vemos como la sangre nueva se impone o, como gustan de llamarlo, el juego tiene nuevos jugadores. Pero esto es engañoso porque los hilos los van a mover los de siempre que se han acabado imponiendo a todo y a todos. Gatehouse, burlando a la muerte, seguirá manejando a los peones en su tablero de ajedrez y en la policía Patterson, el comprensivo jefe de Chiwetel Ejiofor se ha quitado a toda la lacra de en medio, a todos los que le estorbaban o podrían joderle.

Solo quedaría por saber si ese bebé recién nacido, ese niño que ha sido bendecido y será mantenido por la policía y por Patterson, el mayor representante de estos, pese a la resignación de la madre, sabrá discernir entre el bien y el mal o si acabará sucumbiendo en las redes de la corrupción. Pero esa ya es otra historia. O quizá no lo sea pero, desde luego, nosotros ya no lo sabremos.

sábado, 10 de marzo de 2012

John Carter

No sabía muy bien que esperar de esta película. Había en ella buenos indicios y otros que no eran tan buenos. Nos encontramos ante una enorme producción con Disney y Pixar metidos en el asunto. Uno de los directores más involucrados con la segunda compañía, que dirigió Bichos, Buscando a Nemo y WALL•E y además participó en el guión de la trilogía Toy Story y de Monstruos, S.A.. Y en Ratatouille y Up ha estado produciendo. Vamos, que son pocas películas de Pixar en las que no ha estado detrás, Los increíbles y las dos partes de Cars. Pero los trailers inspiraban desconfianza y, quizá, todos los problemas que han existido en el rodaje de la película no auguraban nada bueno.

John Carter -o John Carter of Mars, primera adaptación de una larga serie de novelas que ya ha sido alguna vez adaptada- está basado en la novela de Edgar Rice Burroughs. En ella nos cuenta la historia de un hombre, veterano de la guerra civil, de vuelta de todo que busca un gran tesoro. Pero tras entrar en una cueva y tras el contacto con un misterioso hombre al que derrota, acaba viajando a Marte. Y aquí poco a poco el héroe va descubriendo el planeta, nuevas razas, acaba luchando contra el mal...

Hay muchas películas que son fácilmente comparables con John Carter. Quizá la más evidente sea Avatar. También la saga Star Wars, 10000, Cowboys & Aliens o Prince of Persia. Pero muchas de esas películas beben de la novela en la que se basa esta película. Andrew Stanton infantiliza la historia para darnos una aventura simpática, de esas de usar y tirar con la que pasar el rato. A veces esto puede hacer que vulgarice algunas cosas demasiado, que algunos detalles sean un tanto vergonzosos pero en otras ocasiones, ser una aventura ligera y desvergonzada juega a su favor, ofreciéndonos escenas que tienen su aquel. El problema es que la película tiene poco que rascar y tampoco entre el conjunto hay muchas escenas que destacar.

Entre todo quizá destaque el uso del montaje, donde Stanton acelera o frena la acción o acaba una escena para de inmediato y disimulando el corte comience la siguiente escena. Esto destaca al principio con el personaje de Bryan Cranston y el protagonista. Por lo demás, la historia es previsible, la hemos visto y oído decenas de veces. Le falta intensidad pero Stanton la suprime por su buen instinto para lo visual, para crear escenas espectaculares. Por suerte, no abusa de ellas. Los compañeros que acompañan al héroe corresponden al prototipo, desde el monstruito que acompaña fielmente al protagonista hasta la princesa enamorada del héroe, pasando por el villano y demás personajes. Algunos se hacen algo pesados. También tiene su punto la escena en esa especie de coliseo, me recordó algo a la escena de El ataque de los clones.

En un reparto donde están como secundarios gente como Bryan Cranston, Thomas Haden Church, Mark Strong, Willem Dafoe, Samantha Morton, Dominic West y tres actores de la serie Roma -Ciarán Hinds, James Purefoy y Polly Walker- el nivel de actuaciones es algo flojo. Algunos como Dafoe, Church o Morton no interpretan a humanos sino a una raza alienígena del planeta. Pero si el nivel es algo flojo no es por ellos sino por sus dos protagonistas, los tan sosos como guapos Taylor Kitsch y Lynn Collins. El primero muestra su nula carisma en el papel de héroe luciendo pecho lobo mientras que Lynn Collins sale muy guapa pero es igual de insípida que el héroe. Y juntos son aún peores. Quizá Dominic West, con su rostro un tanto petrificado, tenga su punto de villano y le dé algo de nivel al conjunto.

No considero John Carter una mala película pero tampoco buena. Es una aventura de las de toda la vida con la que pasar el rato pero tampoco es excesivamente entretenida. Quizá tal como iba el proyecto encaminado al desastre lo conseguido no es poco pero de un director como Andrew Stanton, por mucho que éste sea su debut lejos del cine de animación, hay que exigirle mucho más. Y respecto a Michael Giacchino, que últimamente quiere ser tan protagonista con sus bandas sonoras, salvo en una escena, esta vez no lo he notado mucho o al menos no tanto como en otras películas en las que ha participado.

domingo, 4 de marzo de 2012

Boss (spoilers)

A simple vista, Boss puede ser una serie a la que es fácil prejuzgar. Que todos los elogios o premios de la serie vayan a parar a las manos de Kelsey Grammer puede hacer que la gente vea esta serie como un vehículo para el lucimiento del actor. Que interprete a un alcalde que está enfermo y cuyos actos son más que dudosos hace que la sombra de Breaking Bad sea alargada. Que ese mismo alcalde para tratar con su enfermedad se infle a pastillas hace que la sombra de House sea también alargada. Por suerte, ni mucho menos la serie es solo eso. Tiene mucho más aunque se sustente en su personaje principal.

Quizá no sea necesario saber de política para disfrutar de Boss aunque algo de conocimiento no vendría mal. Elecciones a gobernador y a alcalde, antiguas medidas tomadas que permanecieron ocultas y que ahora le atizan en la cara al jefazo de Chicago... pero, por suerte, el tema del que trata la serie es universal. Y no es otro que la historia de un hombre que se resiste a caer, que pese a su enfermedad se mantiene en su cargo como gato panza arriba y que luchará por combatir cada adversidad que se le pone delante de su camino aunque para ello tenga que hundir a quien sea o cobrarse victimas inesperadas.

Porque a nadie le sorprende que todo el círculo de confianza de este alcalde le acabe traicionando. Y algunos lo hacen por tener más poder o por haberse visto ninguneados por ese hombre, pero su hombre de confianza durante muchos años, el señor Ezra Stone le traiciona porque no puede permitir que él siga en el cargo. Vamos, que a diferencia del alcalde, es un hombre al que aún le quedan algo de principios aunque tenga que ir por la espalda. También es cierto que era la única manera de hacerlo. Y que al final le sale mal pero se comprenden sus razones. Porque una de las cosas que le dice al final es que los actos del alcalde le han acabado dando la razón al hacer lo que hizo. Y es verdad.

Porque intentar reconciliarte con tu hija, el ir acercándote a ella para intentar arreglar una relación que parecía muy deteriorada para luego hundirla en la miseria, encerrarla en una cárcel y luego ir vendiéndose por la televisión como un padre desdichado que lo ha hecho por el bien de su hija cuando en realidad lo ha hecho para mantenerse en el poder y que la gente se identifique con él es de ser muy rastrero. Y de no merecerte estar en el cargo porque para él el poder significa más que su propia familia.

Por lo demás, que el apellido del alcalde sea Kane tampoco es casualidad. Que la firma de la traición que le llega al periodista que va detrás de él sea la palabra Rosebud tampoco. Y es que referencias a Ciudadano Kane las hay a montones, desde el mismo argumento de la serie se puede ver. Por lo demás, un candidato a gobernador adicto al sexo -y no siempre con las mujeres más recomendables- y con un matrimonio que termina rompiéndose, una mujer que también lucha por el poder y que tiene que terminar por prostituirse ante un hombre ya mayor, una asesora que trabaja con Kane y que acaba en tierra de nadie y embarazada del candidato a gobernador después de varias sesiones de sexo excelentemente rodadas y una hija que mantiene una relación con un traficante terminan por rematar una serie excelente.

Y que el piloto esté dirigido por Gus Van Sant no es casualidad. También es productor. Y su sello se nota. Quizá no en planos alargados o en el ritmo -que es lento pero no esa lentitud de la que suele hacer gala el director- pero sí que se nota en la puesta en escena y en algunos planos que tienen su marca. Y luego es una serie que ha contado con otros directores también de nivel -el actor y director Mario Van Peebles, conocido por algunos productos de acción- y con guiones de calidad. Boss es una serie que merece la pena darle la oportunidad. 8 capítulos de 50 y tantos minutos de mucha calidad. Si me quedo con un plano es con ese candidato a gobernador de rodillas, tras irse Kane, llorando por haberse arrastrado de semejante manera. Pero no le quedaba otra si no quería ser engullido. Y tampoco nos extraña que lo primero que reciba tras ganar sus elecciones sea una enorme hostia.