lunes, 21 de diciembre de 2009

Avatar

Avatar supuestamente es de esas películas que dan lo que prometen. Como acabo de decir, supuestamente. A mí no me lo ha dado. Yo no esperaba que un director tan respetable como James Cameron que nos ha dado películas de acción increíbles como Terminator o Aliens se fuera a convertir de la noche a la mañana en Roland Emmerich. Es una pena que directores que le dieron vida a ese género como el mismo James o John McTiernan anden de capa caída, uno perdido entre su ego y el otro entre delitos. Y James Cameron nunca ha sido un director de grandes historias, pero sí un director que con muy poco ha sabido realizar cine muy convincente dentro de un género donde la caspa estaba al orden del día. Y en Avatar, por muy espectacular que sea, por muy bien que estén filmadas las batallas, no veo rastro alguno del James Cameron que un día me hizo disfrutar como un niño.




Con Avatar tengo muchos problemas. James Cameron se vale demasiadas veces de los efectos para colarnos imágenes que no tienen mucho sentido en la película, simplemente porque visualmente son muy potentes y para mostrar hasta donde ha llegado con la tecnología, y lamentablemente se recrea en eso constantemente. Si fuera cosa de una o dos veces no molestaría. El problema es que lo hace durante toda la obra y no sirven para nada. También se le puede sumar el poco acierto en la elección del protagonista, un Sam Worthington que con su poquita presencia en pantalla -todo lo contrario que Sigourney o que, antaño, Arnold- se encarga de sacarte de la película a cada segundo. El guión va de más a menos y no me importó mucho de lo estereotipados que están los personajes, es una historia bien sencillita que James Cameron parece querer hacer compleja sin necesidad y en la que se acaba perdiendo bastante entre humanos, alienígenas, árboles y demás. También resulta muy criticable por ser excesiva y agotadora en casi todos los aspectos: en duración, en sentimentalismo barato e incluso, por momentos, en su citado apartado visual aunque sea deslumbrante. Cuando se te pasa la novedad y James Cameron debe de sorprender con otras cosas que no sean lo puramente visual, no sabe por donde tirar. El mensaje ecológico ni me va ni me viene. Ahí está y desde luego que podría haberlo desarrollado de alguna manera mejor, pero bueno, ni tiene gran profundidad ni me molesta demasiado.
Lo mejor de Avatar son las escenas de acción, no podría ser de otra manera, tiene dinero y es una persona que sabe rodarlas como nadie. Ahí Avatar resulta entretenida, también es cierto que en esos momentos Cameron no tiene que preocuparse demasiado de sus personajes y sí de dar un espectáculo increíble. Y en eso no falla. Aunque lo cierto es que la última se me acabó haciendo algo pesada, pero tampoco demasiado. Aun así, me resulta insuficiente tan poco para tanto proyecto.




Esperemos que en el futuro le vayan mejor las cosas. O que a medida que vuelva a coger el ritmo de trabajo, y no tirarse un montón de años sin dirigir, vaya a más y recuerde lo que en un día le hizo ser un director muy respetado, que sabía mezclar auténtico entretenimiento y calidad. Avatar puede ser una película que contente a mucha gente, que resulte muy entretenida para el público, que se pueda destacar la manera en que está filmada. A mí ni me impresiona como está dirigida ni me parece excesivamente entretenida más allá de momentos sueltos.
Todo eso puede ser destacable, pero por desgracia, no es lo único importante hoy en día y sino que se lo digan a Michael Bay. No los comparo, solo por el cine que ha realizado James Cameron anteriormente son incomparables, pero con Avatar tengo la impresión de que es una película que no ha sido dirigida por el tipo que realizó Terminator, Aliens, Abyss, Terminator 2 y Mentiras arriesgadas. Películas técnicamente intachables pero con un toque especial, que no superditan todo a lo estrictamente visual. Avatar lo hace. Y podría no ser algo malo si la película además de un producto lujoso, tuviera calidad no solo en las batallas.


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