domingo, 2 de enero de 2011

Somewhere (spoilers)



Unos años después de Lost in translation y de hacer su particular adaptación sobre Maria Antonieta, Sofia Coppola regresa a la dirección. El cine de Sofia siempre ha sido muy personal, y desde sus inicios ha tenido tantos fans como detractores. Desde su debut como guionista en el horrendo fragmento dirigido por su padre, Francis Ford Coppola, para Historias de Nueva York donde Coppola padre se veía superado con pasmosa facilidad por Martin Scorsese y Woody Allen solo por colaborar con su hija en un fragmento caprichoso, hasta su intervención, también con su padre, como actriz en El padrino III donde su personaje y su interpretación dejaban mucho que desear. Pero varios años después de esa interpretación, decidió dar el salto como directora y acertó. Su personal Las vírgenes suicidas fue un acierto y a partir de aquella película, Sofia iría puliendo sus limitaciones. Deslumbró con la impresionante y bella Lost in translation y se permitió un capricho como Maria Antonieta, película arriesgada e imperfecta con unas cuantas cosas muy buenas aunque no me termina de convencer. Con Somewhere regresa a la senda de Lost in translation, aunque es el regreso de una Sofia, si cabe, mucho más sosegada que aquella.




En Somewhere, la directora nos presenta retazos de la vida de un actor con éxito pero desgraciado en su vida personal, en la que ni todas las mujeres del mundo son capaces de hacer que se sienta mejor y que solo su hija Cleo es capaz de ofrecerle algo de luz cuando tiene que estar con ella. Desde su principio hasta su final, Sofia nos ofrece varias escenas por separado, que crean un conjunto solemne, precioso y triste en el que su personaje se acaba viendo ahogado. Y Somewhere está dirigida de manera brillante, con ecos a otras películas independientes como The Brown Bunny de Vincent Gallo, donde Sofia se toma su tiempo para cada escena, para cada palabra, para cada silencio, para cada acción. Puede que Somewhere no cuente demasiado pero no le hace falta. Nos sumerge en la vida de un actor ya vacía desde el principio, y que por mucho que lo intente, no va a ser capaz de llenar ni dando vueltas con su coche, ni en compañía de otras mujeres, ni publicitando sus películas y finalmente, ni siquiera, estando al lado de su hija aunque se esfuercen por intentar comprenderse mutuamente y, en algunos momentos, parece que él va a ser feliz con su compañía. El momento en que se despiden padre e hija, con el helicóptero en marcha y con él diciendo que lo siente por no haber estado ahí aunque sabe que su hija, por el ruido, no puede escuchar lo que dice, termina por hundir en la miseria al personaje principal que no encuentra compasión en ninguna parte.





Además de la gran dirección de Sofia Coppola, Somewhere se ve beneficiada por la actuación de sus dos intérpretes principales. Tanto Stephen Dorff, un actor minusvalorado y siempre utilizado en productos de acción menores con personajes algo macarras, como Elle Fanning, actriz de muchísimo futuro que no tiene nada que envidiar a su hermana Dakota, están impresionantes y tienen mucha química entre ellos. La relación entre ambos es muy tierna y te crees esos momentos entre padre e hija que pasan durante la película. Hay mucho de personal en la película, probablemente de la propia relación de Sofia Coppola con su padre, en esos viajes que hizo mientras él dirigía o promocionaba sus películas, lo que hace que el tono que utiliza la directora en algunas escenas que comparten padre e hija, sean aún más personales y sensibles, potenciando todo esto siempre con la música que utiliza, que siempre es muy importante en sus películas. Y con tan solo eso, su peculiar estilo y sus tics personales, Sofia realiza, casi sin esforzarse, otra película fascinante. Diría que no es una película recomendable para los detractores de Lost in translation, que me parece un poco superior a Somewhere, pero creo que Sofia Coppola merece al menos que se le dé una oportunidad.


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