viernes, 15 de julio de 2011

The Wire (spoilers)



Durante 5 temporadas con The wire más que una serie sobre drogas y narcotráfico, sobre policias y camellos y sobre negros y blancos, he visto una serie sobre una ciudad, en este caso la serie se desarrolla en Baltimore. Y es lo que engrandece aún más a la serie creada por David Simon, han intentado hablar sobre todo, sin dejar ningún cabo suelto y lo han hecho siempre de manera admirable. Ya sea tratando los barrios bajos, las drogas y la policía en todas sus temporadas, los muelles en la segunda temporada, los políticos, especialmente con la entrada de Carcetti durante la tercera temporada, las escuelas en la cuarta con ese grupo de niños y el periodismo en la quinta. No han dejado titere con cabeza y cuando han tenido que mezclar varias de esas cosas lo han sabido llevar de manera sobresaliente, no cayendo en lo fácil o gratuito nunca, siendo creíbles siempre. Y mantener tan alto el listón durante 60 capítulos es algo extremadamente difícil que David Simon y su equipo parecen haber conseguido con suma facilidad.




Hemos conocido durante la serie a muchos personajes con sus luces y con sus sombras, ansiosos por cumplir sus deseos personales pero siempre dándose de bruces contra ese duro muro llamado realidad. Desde ese McNulty dispuesto a todo para estar en la lucha contra la droga, siendo movido de unidad cada dos por tres, y sin importarle demasiado la legalidad de sus métodos, al siempre tranquilo Lester Freamon, pero también dispuesto a cualquier cosa que se contrapone a otra gente que prefiere trabajar siempre dentro de lo que consideran legal y justo como Bunk o Daniels, que antaño tuvo movidas de corrupción. Y eso dentro de la policía, porque también vemos gente muy parecida a ellos dentro de la política, de los puertos y de los periódicos. Siempre fascinantes resultan los enfrentamientos entre personajes: ese duelo entre McNulty y Stringer Bell al que se suma Avon, ese pulso de Prez en las escuelas por intentar ser justo dentro de un entorno injusto que simplemente se limita a enseñar bastante poco a los chicos, a los continuos experimentos de Colvin, siempre enfrentándose contra todo y todos, a ese pulso final de McNulty, solo apoyado por Lester, contra la banda de Marlo y, sobre todo, contra su amigo y compañero Bunk, que no ve con buenos ojos todo el tinglado que ha montado Jimmy y que lo puede llevar a perder su trabajo como policía e incluso a algo mucho peor, pues está cometiendo un delito muy grave a través de la manipulación de su caso, solo para disponer de los medios necesarios para seguir su lucha contra la droga y atrapar a Marlo. Y por no mencionar que por el medio anda metido un periodista muy parecido a él, por no decir casi idéntico, aunque sin las motivaciones de Jimmy. Y ese respiro que siempre dieron esa pareja estupenda que forman Herc y Carver. O la que formó Omar con el hermano Mouzone. Esas son algunas de las tramas, siempre fascinantes, pero no las únicas.




Esa regularidad mostrada durante sus cinco temporadas, con poquísimos baches, se debe a la sólidez a la hora de tejer los guiones, de hacer creíbles a sus personajes y las acciones que realizan sean más o menos increíbles y seleccionar a directores que han sabido trasladar a pantalla lo escrito sin perder un ápice de calidad. Entre cual es la mejor y cual es la peor temporada, la cosa está difícil. Probablemente muchos consideren la segunda temporada como la peor y quizá lo sea por el alto nivel de las demás temporadas, aunque a mí me atrae bastante toda esa trama con los griegos y los puertos. Quizá, la tercera temporada sea la más inspirada, la que está medio peldaño por encima de las demás por intensidad, por las relaciones entre los personajes, por Hamsterdam y por su final. El caso es que tampoco importa cual es la mejor y cual es la peor, con The Wire uno solo debe sentarse y disfrutar. Era difícil superar a Los Soprano pero creo que The Wire lo consiguió.


sábado, 9 de julio de 2011

Hanna




Hanna es una película con la que Joe Wright deja el drama romántico de época (al que va a regresar tras esta) para realizar una película de acción donde le da el protagonismo a una niña que resulta ser una brutal asesina. Creo que Wright es un director muy interesante, que Atonement era una película muy bien dirigida y con algunas secuencias que realmente se quedaban grabadas en la memoria, especialmente en la primera mitad de la película. Y todo esto, perteneciendo Atonement a un género que normalmente me resulta cargante como el cine de época, tenía su mérito. Tras la considerada fallida El solista que no he visto, Joe Wright, en este cambio de rumbo, realiza una película cuanto menos interesante, algo irregular durante varios tramos pero siempre interesante. Cuenta una historia sencilla pero dándole su sello personal, con multitud de referencias a cuentos famosos (especialmente al de los hermanos Grimm, siendo bastante explicitas las de éste). Pero aunque pueda parecer que el director se la toma en serio, mucho más lejos de la realidad. Él la dirige a su manera, metiendo sus planos de lucimiento pero en todo momento parece que se ha querido olvidar de desarrollar una historia más profunda y de hacer que tanto él como los actores (especialmente los que interpretan a villanos) se lo pasen muy bien.




Pronto nos introduce Wright en la historia de esa asesina que ha sido criada por su padre bajo una protección elevada, aislándola del mundo y de cualquier contacto humano, privándola de todo tipo de experiencia y entrenándola para que esté preparada para defenderse ante cualquier amenaza. Cuando dejamos de lado el tramo inicial y la chica entra en contacto con otras personas y con el mundo, en esa mezcla entre la niña que es una brutal asesina y no duda en hacer cualquier cosa para sobrevivir y la chica inocente que empieza a vivir nuevas experiencias, a trabar amistad con otra chica, resulta muy interesante. Y lo resulta porque ese contraste está muy bien tratado por Wright. Entre medias de todo eso nos encontramos con algunas escenas del padre (impresionante el plano secuencia en la estación de tren), de esa bruja obsesionada con los dientes y con solucionar todo el tinglado y del asesino que parece que va a irse a jugar al tenis y la gente que lo acompaña. Quizá entra dentro del terreno de la irregularidad pero nunca me resulta vulgar y siempre tiene algún detalle que la eleva, destellos de calidad. Todos los personajes me resultan bastante interesantes y la resolución final me parece satisfactoria.




Joe Wright se encuentra muy cómodo insertando varios recursos para hacer más atractiva su película. Y me gusta mucho encontrarme con una cinta de acción lejana a la impersonalidad. Planos rápidos, música de Chemical Brothers a todo volumen, un plano secuencia, la cámara dando vueltas de un lado para otro en alguna escena, todo ello sirve para contribuir a ese toque de cuento oscuro, similar en tono a Tideland, pero con la gran diferencia que la cinta de Wright es para todos los públicos y no resulta tan desequilibrada como la película de Terry Gilliam. Las referencias de Wright funcionan bien y la historia se sigue bien debido a su sencillez. A ratos, en las escenas más violentas, en una película como ésta, esperaba ver más sangre pero tampoco importa demasiado. La película se apoya en una Saoirse Ronan espectacular, que resulta creíble tanto cuando entra en contacto con su amiga como cuando mata a varias personas. A su lado tanto Cate Blanchett como Tom Hollander tienen la presencia necesaria para hacer dos villanos carismáticos. Mientras que Eric Bana da el pego y es uno de los actores que mejor saben rodar escenas de acción. El resto de secundarios quizá un escalón por debajo de todos ellos, pero a buen nivel. Y un par de referencias culturales me resultaron muy divertidas. Incluida esa que suele molestar tanto de España, con el tópico del flamenco por en medio.


domingo, 3 de julio de 2011

Blackthorn, sin destino



Blackthorn es una película dirigida por Mateo Gil, director de esa película absolutamente mediocre llamada Nadie conoce a nadie en la que Eduardo Noriega se veía envuelto en una trama delirante con los juegos de rol de fondo. La película estaba plagada de escenas ridículas, de varios actores conocidos interpretando a personajes vacíos y tan solo un par de destellos de dirección la salvaban. Lo demás que he visto de este hombre no han sido películas dirigidas por él, sino en las que ha participado como guionista. Gran parte de la obra del sobrevalorado Alejandro Amenábar siendo Tesis y Abre los ojos las más interesantes en la colaboración entre ambos más la entretenida aunque algo exagerada El método. Respecto al western, éste es un género de capa caída, aunque es una bendición que algunos directores de vez en cuando dirijan algunos. Quizá no lleguen a las cotas de maestros del género pero se han hecho algunas películas interesantes. Seraphim Falls, Appaloosa, El perdón, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, Rango, Entierra mi corazón en Wounded Knee, Open Range, Broken Trail y los remakes de El tren de las 3:10 y Valor de ley. A lo que hay que añadir esa maravillosa serie de la HBO llamada Deadwood. Todas las mencionadas películas cuanto menos son entretenidas. Y algunas de ellas bastante buenas.




Blackthorn puede formar parte del grupo. No como una excelente película pero sí como una película interesante y entretenida. En ella, Mateo Gil nos cuenta la historia de un Butch Cassidy viviendo en libertad en Bolivia en sus últimos años y queriendo regresar a EEUU. Allí se encuentra a un hombre que está siendo perseguido por varios indigenas tras robarles el dinero de una mina. Mateo Gil dirige con altibajos, con cierta intensidad en varias escenas, pero también cortando el ritmo otras veces. Respecto a la historia, poco aportan los flashbacks al guión más allá de lo obvio entre la relación de Butch, Sundance Kid y la mujer que los acompaña y como presentación del personaje que interpreta Stephen Rea, que tendrá cierta importancia en el último tramo de la película. Pero más allá de la presentación de este personaje, poco aportan a la película y se acaban haciendo pesados. Es mucho más interesante la parte que transcurre con un Butch Cassidy ocultando su nombre, ya viejo, que traba amistad con el hombre al que persiguen. Sam Shepard y Eduardo Noriega tienen química y el director sabe aprovecharla, dando escenas de bastante interés entre ellos. Por lo demás, los tiroteos están bien rodados y el director remata con bastante acierto la película con un final interesante.




Mateo Gil se sirve del paisaje boliviano para crear algunas imágenes con mucha fuerza, sirviéndose de ellos y sacándoles muy buen resultado. Por contra, también abusa un poco de la música que la película posee, aunque haya alguna canción que está bien. Tanto Sam Shepard como Eduardo Noriega cumplen con sus respectivos papeles. El primero sabe llevar el peso de la trama y el segundo aligerarla. Los demás se limitan a cumplir sin más. Pero casi siempre da la impresión que el director podía haber sacado más resultado de esta historia, que podía haberla hecho mucho más intensa y profunda, que no se podía haber quedado simplemente en una película interesante porque había material de sobra para hacer algo muy superior. Pero merece la pena echarle un vistazo. Y que el cine español se adentre en el western es algo de agradecer. Respecto al futuro del género ahora mismo me interesa mucho ver Meek´s Cutoff, estrenada en varios festivales, de esa gran directora que es Kelly Reichardt y parece que al menos se hablará algo del género con la película que prepara Quentin Tarantino. Y conociendo al director, habrá multitud de inspiración a otras películas (sospecho que tendrá más inspiración por el spaguetti-western, aunque no dejará el western fuera) y quizá consiga que algunas personas se interesen por algunas de esas películas.


domingo, 26 de junio de 2011

The Hangover Part II (Resacón 2 ¡Ahora en Tailandia!) - Spoilers



Más que una secuela que repite la estructura, se podría hablar de Resacón 2 como una especie de remake de la primera parte que no solo repite la estructura y la historia cambiando la ciudad y el país, sino también varios de sus gags. Algo similar a lo que hizo Sam Raimi con Terrorificamente muertos, secuela de Posesión infernal que funcionaba como remake de ésta, nos encontramos con la última película de Todd Phillips. Y es que la primera parte fue todo un hype para lo bueno y para lo malo: para lo bueno porque fue un gran éxito de taquilla, recibió muy buenas críticas y llegó a ganar algún que otro premio importante. Para lo malo porque tal vez con todo eso el globo se infló demasiado decepcionando a varias personas que la vieron esperando algo que no era para tanto. Sea como sea, Resacón en Las Vegas funcionaba, fue una película muy entretenida que sabía sostenerse en la química entre sus tres actores principales y la multitud de situaciones disparatadas que tenía. Resacón 2 explota todo eso hasta cuanto Phillips puede, ofrece más de lo mismo y yo me doy por satisfecho porque lo que veo es justamente lo que estaba esperando. Ni más ni menos.




En este caso, el personaje que se casa es uno de los tres protagonistas, Stu, y no uno de los secundarios. Y quien conozca la saga, ya sabemos que el aparentemente tranquilo Stu cuando sale de juerga es muy amigo de las prostitutas. El hecho de cambiar Las Vegas por Bangkok, de cambiar de cultura, le favorece a la película. En esta nueva juerga, acompañan al trío el futuro cuñado de Stu, que no logra congeniar con Alan lo que llevará a las catastróficas consecuencias (es el principal motivo por el que terminan así, al confundir la bolsa de nubes que iba para el chico) de levantarse con una resaca bestial habiéndola liado parda la noche anterior. No escatima en momentos vulgares aunque a mí estos me han parecido graciosos, tiene su punto el humor escatológico que posee a ratos. Y grandes escenas como Stu al enterarse que ha sido penetrado y que una aparente prostituta se le ha corrido dentro, con varias referencias posteriores al suceso, el mono haciendo felaciones o la revelación de Alan, viéndolo todo con el punto de vista de un chiquillo, quedando clara la mentalidad de este, son capaces de hacerte reír. A la juerga vuelve el chino traficante, para mí lo mejor de la primera película, que creo que en esta ocasión ha rebajado su nivel aunque tiene sus puntos y se suma ese buen actor que es Paul Giamatti, en un papel breve, al que siempre es agradable ver en pantalla y la impresionante Jamie Chung, en el típico papel florero, como la chica que se va a casar con Stu. Algunos cameos más, drogas, persecuciones y disparos se mezclan en la coctelera dando un resultado ya conocido pero eficaz.




Para terminar, al igual que en la primera parte, Todd Phillips vuelve a dejar lo mejor para el final de la película, en este caso, para los créditos finales. Y es que esa serie de fotografías que vemos de la noche de desmadre de estos tipos son impresionantes. Ver al chico como pierde el dedo, a Alan ciego de coca o a Stu penetrado no tiene precio. La química entre Bradley Cooper, Ed Helms y Zach Galifianakis vuelve a resultar clave por los distintos contrastes entre los tres personajes. Todd Phillips tira mucho de Galifianakis, de su carácter desquiciado, de su mentalidad de crío pequeño y de su aspecto físico para provocar risas. Y lo consigue porque el actor lo da todo y funciona al lado de cualquiera. Ya lo demostró en Salidos de cuentas del mismo director al lado de Robert Downey Jr., otra buena muestra que el contraste de ambos personajes y su química acababan por funcionar y por darle un toque especial a la película. Y en este caso acompañado de Ed Helms, que es un tío que tiene su punto, y por Bradley Coooper, que cumple, también lo consigue. Y no nos olvidemos del mono, impresionante. No es ninguna maravilla, como tampoco lo fue la primera parte, pero es una película con la que se pasa un muy buen rato.


domingo, 19 de junio de 2011

The Ward (Spoilers)





Desde la entretenida pero claramente menor Fantasmas de Marte, el público llevaba sin disfrutar de una película de John Carpenter. Tuvimos dos productos en forma de capítulos televisivos de la poco interesante Masters of Horror, donde el director de Halloween se confirmó como el realizador más interesante de la serie gracias a El fin del mundo en 35 mm (Cigarette Burns) y Pro-Life. Pero su regreso al largometraje era absolutamente necesario desde hace mucho tiempo. Es una pena que un director como él, siempre dispuesto a dejar su sello en un cine tan maltratado en la actualidad como el terror, haya tenido tanta mala suerte y haya sido tan marginado tanto por la crítica, que tras The thing lo ha machacado una y otra vez incluso en películas tan interesantes como El príncipe de las tinieblas o Están vivos, como por el público, puesto que las películas de Carpenter no se han caracterizado por ser grandes éxitos en taquilla excepto algunas de sus primeras películas que funcionaron bien. Lamentablemente, The Ward no ha sido la excepción y el futuro del director parece condenado a pasarse más años sin dirigir. Esperemos que esto no sea así y que el director de clásicos incontestables como Halloween, Asalto a la comisaria del distrito 13 o The thing pueda seguir dirigiendo aunque sean productos de encargo. Porque Carpenter es tan lúcido que siempre deja su estilo incluso en este tipo de productos con la excepción de Memorías de un hombre invisible, la película más insustancial del director.





Reconozco que la historia de The Ward es de una simpleza que asusta y que el desarrollo del argumento tampoco es que sea gran cosa. Pero es meritorio como Carpenter saca provecho de este guión. Con su particular puesta en escena cuando se introduce de lleno en esa institución mental, el director consigue mantener la tensión y hacer creer al espectador que puede pasar cualquier cosa sin que te lo esperes aunque la historia sea previsible. Esas escenas entre el psicólogo de la institución (Jared Harris) con las chicas están resueltas con habilidad por un Carpenter que se encuentra muy cómodo dirigiendo. Quizá se le va la cosa de las manos hacía el final pero consigue ser eficaz y no fastidiarlo todo. La presentación de las chicas del pabellón, la interacción entre ellas (fascinante cuando se juntan entre ellas por sus diversos caracteres), la crueldad que se respira entre el personal del pabellón con la chica nueva hace que aunque el director visite territorios ya conocidos por el público (recientemente con Shutter Island o Sucker Punch), sea capaz de sacar provecho de ellos. Y Carpenter es un director que, por suerte, no cae en los golpes de efecto vulgares (quizá el del final no me entusiasma demasiado pero se comprende) ni en las escenas gore que más que asustar, buscan repugnar. Por lo que se agradece que en su regreso no haya caído en las redes de los vicios del terror actual.





The Ward tiene sus defectos. Como ya he dicho la historia es muy simple, tanto en el buen como en el mal sentido de la palabra. En el bueno porque a la historia no le hace falta ser de gran complejidad, se sigue bien, resulta sencilla y entretenida. En el malo porque los detalles gratuitos que la película no posee en la dirección, sí que los posee en el guión como cierta reiteración en las formas y una sorpresa final que quiere funcionar como golpe de efecto sin gran éxito (me hubiera gustado que hubiera seguido como una historia con un ente sobrenatural como Alice y no que todo se resuelva con el típico final que está de moda con la protagonista en plan desequilibrado imaginandóselo todo). También se le puede achacar que parece una película vieja, pasada de moda, pese a estar dirigida recientemente (la película es del 2010). Aunque esto lo considero más una virtud que un defecto porque se introduce bien en una época pasada -la película se ambienta en los años 60-. Pero ante todo me quedo con que he disfrutado de ella, con esa ambientación que tiene, que no me he aburrido y he seguido con cierto interés la historia de las chicas. Y encima salen Amber Heard, Lyndsy Fonseca y Danielle Panabaker, entre otras, muy guapas. Lástima que vayan a ser actrices que van a estar muy marginadas para ciertos tipo de papeles en su carrera.



domingo, 12 de junio de 2011

Presencias extrañas (spoilers)



No hay demasiados motivos para ver Presencias extrañas aunque los pocos que hay son muy poderosos. La película es un remake de la coreana Dos hermanas de Kim Ji-woon la cual tuve oportunidad de ver hace unos años y me gustó, sin apasionarme pero pareciéndome una película bastante decente que en muchas ocasiones tiraba más por el drama puro y duro que por la película de terror psicológico y/o suspense. Eso sí, tenía alguna que otra deficiencia, especialmente a nivel argumental, que no le hacía aspirar a algo más. Este remake dirigido por los hermanos Guard no se preocupa por pulirlos. Es una película menor aunque entretenida sustentada por cierta eficacia de los directores a nivel visual que pule las incoherencias argumentales, el despropósito final con unos últimos 10-15 minutos muy flojos y unos actores secundarios muy desaprovechados que se limitan a aparecer y desaparecer de la trama sin otorgarle mucho sentido a ésta. Y no hablamos de típicos secundarios sin excesiva importancia, sino de personajes que en momentos parecen que tienen algo de decir como es ese padre al que interpreta el cumplidor pero casi siempre desaprovechado David Strathairn o el personaje del sheriff del pueblo.




Pese a las quejas que tengo sobre el argumento, bien es cierto que estás llegan a partir de mitad de película. Toda la parte inicial con la chica saliendo del psiquiátrico y regresando a su casa con su padre, su hermana y su nueva madrastra creo que está bien llevado. También toda la parte que trata sobre las sospechas de las hermanas hacia su madrastra y los actos que ha cometido ésta para llegar a casarse con su padre. El buen recibimiento de la madrastra pronto se convertirá en hostilidad hacía su hijastra por meterse de lleno en los aspectos más oscuros de su vida. Supongo que el momento en que la película empieza a tambalearse es cuando te da la impresión que se puede volver mucho más interesante y es a partir del momento del entierro del chico que mantenía algo más que una simple relación de amistad con la protagonista. En ese momento en que las chicas investigan más a fondo, la trama se vuelve más repetitiva, más inverosímil aunque sigue resultando entretenida. El final es un disparate que encuentra su mayor virtud en lo gratuito que resulta el intentar dar un golpe de efecto con una sorpresa supuestamente inesperada (que no fue tal por el hecho de conocer la película original que pecaba de lo mismo).




La realidad de ver esta película no es otro que el hecho de ver a Emily Browning en todo su esplendor. En Sucker Punch aparecía algo vulgarizada y aún así me gustó pero aquí está exquisita en todos los aspectos. Su fragilidad, su rostro, su belleza, la forma de moverse, su magnetismo para darle credibilidad a las escenas más cogidas por pinzas hacen de ella una de las actrices más fascinantes de la actualidad. Ella es la película y el principal aliciente de una obra que realmente salvo un par de detalles de dirección poco más ofrece. Arielle Kebbel que interpreta a su hermana se limita a cumplir mientras Elizabeth Banks está algo desperdiciada durante mucho tiempo y finalmente algo perdida cuando entra en acción. El resto del reparto poco tiene que aportar, como ya he mencionado con anterioridad David Strathairn es utilizado bastante poquito y está muy desaprovechado.


domingo, 5 de junio de 2011

X-Men First Class (spoilers)




Al estar Bryan Singer involucrado como productor y al haber escrito la historia que luego ha sido pulida por varios guionistas, se podía preveer en esta precuela cierta continuidad respecto a la saga que él mismo comenzó con dos películas muy interesantes y que después prosiguió Brett Ratner con la menor pero entretenida tercera parte, película algo irregular con decisiones cuestionables pero con escenas de muchísima fuerza. Tras eso, llegó el poco interesante (por no decir algo mucho peor) spin-off que dirigió Gavin Hood de Lobezno, X-Men Orígenes: Wolverine. Esta precuela dirigida por Matthew Vaughn, que ya estuvo ligado en alguna película anterior de X-Men como director pero que finalmente abandonó su puesto por diversos motivos, nos introduce en los primeros años de los mutantes. Y no es demasiado fiel al cómic, pero Matthew Vaughn se las apaña para hacer una película respetuosa que recoge de manera más que notable el universo y la esencia de la saga. Vaughn decide quedarse un paso por detrás de Christopher Nolan en cuanto a profundidad por suerte. Me gusta The Dark Knight pero en muchos momentos parecía, en un enorme ejercicio de ego por parte del director británico, estar diciéndote a la cara que era la adaptación definitiva de un cómic. Pero Vaughn es un director que tiene sentido del humor, al contrario que Nolan, como se puede observar en toda su obra (tan solo Joe Pantoliano, por la propia labia del actor, lo aportaba en Memento), y sabe como utilizarlo.





Dirigida con gran elegancia por parte del director británico, pronto te sumerge en la historia de esos mutantes y en las diferencias entre Erik y Charles que luego terminan por unirles. El primero vive obsesionado con la venganza, tras ver morir a su madre y ha tenido una vida llena de traumas donde ha primado la ira. El segundo ha vivido con mucha comodidad en una mansión aunque quizá ha estado muy solo hasta que encuentra a Raven (Mística). El problema es que finalmente esas diferencias que en un principio les unen, terminan por separarles por su opinión encontrada sobre si se puede convivir con los humanos. Aquí es donde se ve a Vaughn muy cómodo con sus personajes principales, desarrollando de manera notable el lado oscuro de Magneto y dejando varias escenas de una intensidad arrolladora que están resueltas con mucha firmeza. Cuando se unen, quizá llegamos a la parte donde Vaughn deja sacar más su sentido del humor (cuando van alistando miembros a su misión o cuando los adolescentes están solos sin supervisión) pero nunca sin dejar de lado la parte oscura de la trama. Un carismático Kevin Bacon como villano la aporta. Vaughn mezcla parte de la historia real con el mundo fantástico de los mutantes y la película no se resiente. Quizá cuando avanza se echa de menos algo más esa profundidad que la película deja de lado para contentar al público ávido de escenas de acción. Pero en esa mezcla, Vaughn no desentona y sale victorioso. Y nos ofrecen escenas muy buenas: aquellas en las que Moira (Rose Byrne) se cuela en un club en lencería para intentar descubrir los planes de los villanos o la visita al bar argentino de Magneto destacan entre todas las demás por su sencillez pero a la vez por lo rotundas que resultan.





Tampoco hay nada que achacar a parte de su reparto, especialmente actores principales. Tanto James McAvoy como, especialmente, Michael Fassbender están estupendos. Kevin Bacon acompaña de manera notable así como January Jones que cumple y añade sexualidad a la película. Quizá la Mística de una guapa pero descolocada Jennifer Lawrence sea el punto más flojo de X-Men First Class y el discurso del mutante que tiene que aceptarse a sí mismo primero es lo más estúpido de una película que solo cae en lo fácil en esos momentos. Tampoco importa demasiado porque cuando la historia te sumerge en la historia de Erik y trata de su amistad con el profesor X, uno termina por olvidar sus fallos que los tiene. También un par de curiosos cameos (muy divertido el de Hugh Jackman) sirven para que el público sea más complice con la película. Pero lo que importa es que han sabido reiniciar una saga. Lo que ya no sé es si seguirán por el mismo camino en las futuras secuelas (teniendo en cuenta que las tres primeras partes pueden verse como secuelas de ésta). Pero faltan algunos mutantes que pueden dar mucho juego por conocer. No hace falta ir a los ya conocidos aunque algunos sí sean imprescindibles en la trama.